Darcy Borrero Batista
Adrián Rubio: acuartelado en Cuba, desplazado en Moscú
@cabezamestiza
MIAMI.-Adrián Rubio Santos, de 19 años, dio un giro de 180 grados a su vida en agosto de 2021, cuando vendió su teléfono móvil en Cuba y, con el dinero obtenido, compró un boleto de avión rumbo a Moscú, uno de los países que no exigen visado a los cubanos. Para esa fecha ya el joven residente en El Cotorro, zona periférica de La Habana, era conocido por haber integrado el grupo de acuartelados de San Isidro y acumulaba, según refiere él y reseñan varias webs cubanas, decenas de detenciones policiales debido a su activismo político.
De hecho, en enero de 2021, el grupo de cubanos que se acuarteló en la sede del Movimiento San Isidro (MSI) en noviembre de 2020, denunció el hostigamiento al que estaba siendo sometido el joven activista Adrián Rubio, a quien la Seguridad del Estado citó para un interrogatorio. En ese momento el grupo explicó que no era la primera vez que “este tipo de atropello” sucedía con Adrián y con su familia.
“Ya existe una larga historia de hostigamiento que incluye: detenciones arbitrarias, vigilancia y arrestos domiciliarios, actos de repudios, agresión con botellas a la casa por parte de vecinos mandados por la Seguridad del Estado, maltrato a Adrián en medio de las detenciones con despojo de sus pertenencias, ya sea de su dinero o teléfono. Algunos de estos hechos injustos contra Adrián ya han sido denunciados por organismos internacionales, entre ellos Amnistía Internacional”, declaró el MSI.
Su salida hacia la capital rusa, por donde transitan anualmente unos 25 mil cubanos fue en realidad —dice— una escapada del seguimiento que le daba el Departamento de la Seguridad del Estado en la isla.
“Salí de Cuba al ver la represión que siguió al 11 de julio. Ese día no salí a las calles, tenía vigilancia reforzada en El Cotorro, donde yo vivía. Allí hubo revueltas y yo me mantuve conectado a través de una línea de otra persona; estuve al tanto de todo, di información y actualizamos incluso en momentos en que se estaban llevando presos a los manifestantes. A mi línea, en cambio, le cortaron la comunicación e incluso me bloquearon el teléfono, un Redmi 9A”, explica Rubio.
Por esos días fue noticia que él se tatuó en sus brazos la frase ‘Patria y Vida’, alusiva a la conocida canción que lleva el mismo nombre y que fue el himno de las protestas de julio.
Precisa que “después de recibir toda esta represión, con más de 101 detenciones en menos de un año”, no aguantó más, su salud empezó a deteriorarse y tuvo que salir por Varadero el día 4 de agosto de 2021. “Compré el vuelo a finales de julio [23 o 24] y el día 4 aterricé aquí en Moscú”.
“Yo tengo un documento que en Cuba me hicieron llegar a través de un represor de la Seguridad del Estado en el cual tenía que firmar que venía para Rusia para de aquí reunirme con mi hermano en Alemania”, detalla.
Sin embargo, su reunificación familiar no se ha concretado porque para ello tendría que atravesar bosques en medio de un conflicto armado del que miles han huido. “Me avisaron de unas personas que salieron para Polonia desde aquí desde Moscú pero estuve averiguando y aún no se sabe de ellos. Otros salieron para Finlandia y están presos allá. Y, por otra parte, averigüé, y si te cogen haciendo algo ilegal como cruzar fronteras, te pueden retener aquí en inmigración hasta dos años y un día sin que Cuba te reclame.
La estancia prolongada
Rubio revela que nunca planeó pasar tantos meses en Rusia, pero las condiciones de precariedad, agravadas por la guerra, le han impedido continuar cualquier ruta migratoria. “En ningún momento salí de Cuba pensando quedarme aquí. Lo vi como la válvula de escape, compré un pasaje en 18 mil pesos cubanos, unos 750 dólares al cambio oficial [vendí el teléfono que tenía allá, vendí unas bocinas, el microwave de mi casa, la plancha de pan y vine para este país con 200 dólares en el bolsillo]. Aquí me esperaban unas amistades que apoyan la lucha por la democracia de Cuba, pero ellos ya se fueron de Rusia. Me cobraban 10 mil rublos de renta con el taxi del aeropuerto a la casa incluido, además de comida y zapatos”, dice el joven en tono de agradecimiento.
El ex acuartelado de San Isidro afirma que al estallar el conflicto tras la invasión de Rusia a Ucrania el pasado 24 de febrero, pensó en irse a Serbia y hacer la travesía hacia España: “imaginé que podía ir por Bielorrusia, atravesar hasta Polonia y llegar a Alemania [donde está mi hermano que es ciudadano alemán y yo también hablo ese idioma]. Pensé en un montón de posibilidades incluso estando en Cuba porque cuando estás allá crees que emigrar es llegar a Rusia y tener todas las puertas abiertas, y trabajo”.
Sin embargo, una vez aterrizó en Moscú, sus planes se vieron frustrados por las circunstancias, incluida esta guerra que si bien estaba ‘avisada’, no deja de traer consecuencias para los civiles que no la pidieron. “Aquí Vladimir Putin llevaba cierto tiempo anunciando que no quería que Ucrania se uniera a la OTAN e hizo varias advertencias al respecto. Así que eso no tomó por sorpresa a los rusos; los rusos estaban preparados”, dice Adrián. Pero los cubanos… ¿estaban preparados los cubanos residentes allá y los enrolados en rutas migratorias desde ese punto?
“Mira mis audífonos”, señala Adrián frente a un espejo en el que se refleja un papel plateado rodeando los cables de los auriculares. “Tuve que ponerle este papel plateado para poder oír”.
Para hacer más gráfica su situación en Moscú, el joven cubano da vuelta a la cámara y muestra sus pies, revela que no tiene chancletas, solo un par de botas para salir y trabajar y, para andar, un par de saltos de cama. “Y ya están rotos. Estoy en Moscú en una situación de desesperación total. El presidente Vladimir Putin está renuente a retirar las tropas rusas de Ucrania. No se sabe qué pueda pasar y verdaderamente ya el dólar está acá a unos 120 pesos (rublos) en dependencia de la zona. Y en el campo hasta 123 según me han dicho”.
“Me he visto en situaciones difíciles. He recibido ayuda de parte del exilio, de parte de personas que se han solidarizado con mi causa y han aportado ayudas, no lo puedo negar. Pero también he recibido críticas, hay quien dice que tenía que haberme quedado en mi país, pero no podía. De yo haberme quedado en Cuba, hubiera muerto. Yo soy diabético e hipertenso y, cuando me veo con mucho estrés, puedo caer en un coma diabético”.
La invasión
Para Adrián Rubio, por lo que ha visto, “los rusos no están a favor de la invasión”, pero asegura que la censura y la manipulación siguen escalando. “Ahora se me fue la palabra pero acá está prohibido decir ‘invasión’. Puedes ser sometido a prisión y todo por decir esa palabra. Hay mucha represión con los rusos, con todo ciudadano que esté aquí porque hay muchas manifestaciones. En la Plaza Roja eso ha sido catastrófico en estos días. Son grupos y grupos cívicos saliendo y grupos de policías dando golpes y arrestando.
Asimismo, el joven expone las dificultades para recibir envíos de dinero, el uso de tarjetas de banco y la restricción de la movilidad como parte de los efectos de las sanciones ejecutadas por países democráticos contra Rusia como resultado de la invasión.
“Aquí yo he pasado situaciones muy difíciles, me he visto sin comida, tirado en una cama con el azúcar en 2 porque a mí me baja mucho. Además, hace un tiempo el metro (transporte) valía 42 rublos; ahora vale 46. Y a veces me he visto sin los rublos para ir a casa de unos amigos a comer. Me he visto contando el menudito”, lamenta.
El trabajo y la renta
La precariedad en la que se encuentra viviendo Rubio se debe en parte a que “no hay trabajo estable”. El activista comenta que aun cuando es parte en redes sociales de varios grupos de trabajo que hay en Moscú, el trabajo es ilegal e irregular para los cubanos, sobre todo si están indocumentados. “Por eso, por 12 horas te pueden pagar 1100 rublos, que son unos 11 dólares diarios. Muchas veces trabajan y no te pagan. A mí me estafaron trabajando como ayudante de construcción, botando basura y escombros. Me estafaron el trabajo de ocho días. Se suponía que el pago era diario, al principio era así pero luego lo pusieron semanal y trabajé una semana y un día y no me pagaron. Aquí es así”, detalla.
Aunque le rebajaron la renta a 7000 rublos (unos 70 dólares), Adrián todavía tiene dificultad para pagar. “Aquí por el trabajo diario el pago suele ser de 1100 y entonces cuando vienes a ver ya debes 500 rublos: le debo a la vecina 600 rublos porque me recargó el teléfono. Esta vez yo tuve que pedirle a una buena amistad en Estados Unidos que me recargara el internet porque me pasé tres días conectándome en un centro comercial por Wi-Fi. Me recargó el internet hasta el 30 de marzo”.
¿Cuál es la situación migratoria de Adrián Rubio en Moscú?
Para poder instalarse en Moscú, el más joven de los acuartelados en San Isidro [que en 2020 sometieron sus cuerpos a huelgas de hambre, y de hambre y sed], cambió la carta migratoria y eso le garantiza la legalidad en territorio ruso hasta el próximo 25 de marzo. “Hacer este trámite para extender nuevamente el plazo está en 12 mil rublos y no he decidido qué hacer en estas circunstancias. Pero sí quiero darle un mensaje al mundo y es que he escrito a varios organismos internacionales, le escribí a un representante del Parlamento Europeo pidiéndole ayuda. Y no estoy en eso de que España o Francia, Italia… Yo estoy dispuesto a salir de aquí aunque sea para Angola, yo estoy dispuesto a salir para Egipto. Pero si llego a Egipto sin representación, allí que no hay cubanos, ¿qué voy a hacer?. Estoy dispuesto a irme para cualquier lugar, sin distinción. Estoy dispuesto a hacer una vida, a poder trabajar, estudiar, tener la oportunidad que en Cuba no tuve (repetí 8vo grado tres veces porque no iba debido a la situación económica que tenía mi mamá conmigo y mi hermanita); entonces, por fuera, que mi hermano sí me lo pagó, estudié alemán en Nuevo Vedado. Tengo nivel A-1 en alemán”, destaca.
¿Regresar a Cuba es una opción?
Adrián confiesa que sí se ha planteado regresar a Cuba: “Te lo digo de corazón porque es una desesperación total y yo hablo con personas cercanas y les digo que prefiero morir al lado de mi familia que en las situaciones que estoy, pidiéndole fuerzas a todo lo que existe porque aquí en Rusia estoy pasando situaciones más difíciles (económicamente sobre todo, de vivienda, trabajo) que en Cuba. Y estoy pasando más hambre que en Cuba… ¡y en Cuba hay hambre! Un amigo que está en México me dijo que están saliendo vuelos humanitarios pero si vuelvo puedo padecer represión. Además, sería llegar con la muda de ropa que traigo puesta. Tampoco tengo 2000 o 3000 pesos para llegar a Cuba e invertir, metiéndome en una cola y comprando para vender luego. Tampoco tengo una muda de ropa decente. La ropa que he conseguido, que me la han regalado y hasta de la basura he recogido, es de frío. Salir para Cuba es renunciar a mi vida de todas las maneras posibles".
NULL
