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VENEZUELA

Aún no existen garantías para el regreso de María Corina Machado

El rol del gobierno de EEUU es darle protección a la líder opositora para asegurar el retorno al país sin mecanismos de persecución, sostienen expertos

Por María Inés Lombardi

ESPECIAL.- El regreso de María Corina Machado a Venezuela, que se plantea crucial para las elecciones democráticas y el futuro del país, depende de las garantías a su seguridad y no de un banderín desde la Casa Blanca. Pero no están aseguradas, según dos expertos en materia militar y relaciones internacionales.

“Si el régimen no deroga las leyes de terrorismo; si a Machado no se le cierran las acusaciones; si no se acaba con el SEBIN que continúa haciendo arrestos y los convierten en un rolling door o puerta giratoria; y no se ponga en libertad a los presos políticos, entonces no hay seguridad que Machado regrese”, afirma Octavio Pérez, coronel retirado de la Armada de EEUU.

No obstante asegura que el plan sobre Machado y su vuelta al país está en marcha.

“Definitivamente, el regreso y la fecha de las elecciones se están cocinando, luego de las conversaciones que se dieron entre Delcy Rodríguez y Trump en Nueva York”, asegura el influyente experto.

Regreso de Machado en el debate

El retorno de la líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025 ha sido tema de debate en los últimos días tanto en EEUU como en el país suramericano.

Pero subió de tono desde septiembre pasado, después que el presidente estadounidense y la jefa encargada del ejecutivo venezolano Delcy Rodríguez abordaron el tema electoral, según reveló el secretario de Estado Marco Rubio, al concluir la reunión ”breve” y privada en Nueva York, paralela a la agenda de la Asamblea General de las ONU.

El 29 de septiembre, el jefe de la diplomacia estadounidense declaró que las elecciones debían realizarse “lo más pronto posible”, luego de movilizaciones ciudadanas que exigían la vuelta de Machado y una fecha para la elección.

Aunque no fue la primera vez que hacía esta afirmación, Trump atajó la declaración al día siguiente: Venezuela "podría celebrar elecciones", pero está "demasiado verde", “las petroleras se están instalando”, según dijo a la revista Time.

A la posición de la administración, se sumó Machado quien reiteró en un que su regreso a Venezuela es “urgente” en un artículo de opinión publicado el domingo pasado.

“Regresaré y recorreré el país, preparando a Venezuela para reconstruir sus instituciones, su economía y su democracia, y para convertirse en el socio más sólido de Estados Unidos en el hemisferio”, escribió en New York Post

Pérez y Juan Antonio Blanco, diplomático y experto historiador en relaciones internacionales analizaron para DIARIO LAS AMÉRICAS hasta qué punto la posición de EEUU puede determinar el regreso de Machado a su país.

La seguridad, el rol de EEUU

Ambos coinciden en que la protección de Machado, acusada de traición a la patria y terrorismo, entre otros delitos como forma de persecución y que la obligaron a su clandestinidad, debe ser el papel esencial del gobierno de EEUU, en el marco de su relación con Caracas.

“Mientras eso no ocurra no hay seguridad para que Machado regrese, aunque ella como venezolana puede hacerlo cuando quiera”, sostiene Blanco. Y afirma que en las posiciones de Trump y Rubio, en apariencia ambiguas, no existe ninguna contradicción.

“Lo que diga Trump e incluso Rubio tiene un peso grande debido a la influencia que tienen en Venezuela en la actualidad, y no se puede desconocer lo que digan”, dice Blanco.

En este contexto, subraya también el peso del poder de decisión de los venezolanos que exigen elecciones y la renuncia de la directiva del Consejo Nacional Electoral en manifestaciones.

“Son los venezolanos los que vienen luchando por la democracia desde el día uno en que empezó el chavismo en Venezuela y son ellos los que deben decidir la manera en que van a impulsar la democracia en su país”, dice aunque reconoce que no siempre tienen la última palabra en los procesos políticos.

“Si la hubiesen tenido y usado sabiamente no hubiéramos tenido el chavismo”.

Sin embargo, considera que el presidente Trump, máxima autoridad de los Estados Unidos y que “tiene la última palabra en los asuntos del país, no es un especialista en todo, a pesar de que muchos piensen que es así”.

Sus señalamientos hechos generalmente en lenguaje coloquial pueden causar desconcierto, dice. Y citó el caso de Cuba.

“Yo he oído al presidente decir muchas veces que Marco Rubio está negociando con Cuba y yo estoy plenamente consciente de que no es así, de que lo que hay son conversaciones que es distinto. Para él todo lo que sea conversar es negociar porque en su mundo de Real Estate eso es así en cierta medida, pero no lo es en la diplomacia”, aclara el experto. Y explica:

“Hasta que no se hagan concesiones no se da el paso de la negociación, y a diferencia del caso cubano supongo que con el régimen de Delcy Rodríguez

las hay porque ellos no pueden desconocer la voluntad de los Estados Unidos”.

Luego de explicar la diferencia entre “hermanos siameses” y aliados en política exterior, Blanco aborda la relación de Trump con el ejecutivo de Venezuela

Explica que los aliados son entidades distintas con agenda de intereses diferente, pero en que en un área específica hay una coincidencias de algunos intereses entre las partes. “Y sobre esa área, se fortalece y amplía. Lo inconveniente dice es imponer al otro los intereses porque se rompe la alianza”.

Una conveniencia estratégica

Lo que existe entre EEUU y Venezuela es una conveniencia estratégica “aunque existen personas que se quejan de EEUU por haber dejado a Rodríguez en el poder”, tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, según el experto historiador de relaciones internacionales.

Compara el caso de Rodríguez con el del emperador de Japón Hirohito en 1945. “Este fue peor, después incluso de haberle lanzado bombas atómicas”.

“Pudieron haberlo colgado, pero lo dejaron porque les convenía, no porque tuvieran simpatías con el soberano; les convenía porque era una especie de semi Dios que ofrecía estabilidad y lo dejaron. Pero luego EEUU hizo una nueva constitución en 40 días”.

Pérez percibe que la posición de Trump ante Venezuela y su mención sobre las petroleras, por encima de la seguridad de Machado, forma parte de una postura estratégica.

“Eso es una cortina de humo, aunque los venezolanos se sientan humillados”, y agrega:

“Cuando se dice que todos los acuerdos petroleros tienen que ser aprobados por la Asamblea Nacional, como lo hace aquí con el Congreso norteamericano, mucha gente pesimista cree está negociando con Rodríguez, pero no. Delcy y su hermano Jorge están reduciéndole años a sus sentencias”, espeta el exoficial estadounidense.

“Ella y su hermano tienen más cargos en la Corte del Distrito 11 que lo que tiene Maduro y Cilia Flores en Nueva York”, asevera.

Experiencias con la vista en Venezuela

Según el oficial retirado, los estadounidenses aprendieron suficientemente el costo de una acción errada con la experiencia que les dejó la invasión en Bagdad, en 2003. Y la tienen clara para el caso Venezuela.

“Los americanos cuando entraron a Bagdad disolvieron a la policía nacional y al ejército, y eso ocasionó que el califato surgiera primero, Al Qaeda morfó. ¿Y qué pasa cuando se deja a más de 48,000 policías y a otros 200,000 hombres entre 18 años y 40 años de edad sin empleo? Se crea una insurrección”

“Y en Venezuela cómo puede cambiarse todo ese mecanismo de represión, cómo se eliminan a los motorizados, a los colectivos, las cantidades de pandillas que hay?”, dice Blanco para sugerir los pasos y los tiempos de Washington.

Además, para Pérez el triunfo del presidente Abelardo de la Espriella en Colombia es una buena señal para la seguridad de Venezuela, como lo podría ser la victoria en balotaje de Flavio Bolsonaro en Brasil, con el que también comparte la frontera.

“Están sellando la frontera con Venezuela, y se puede imaginar que puedan cerrarse esas dos fronteras? Porque todavía están sacando oro y droga desde ese país y el ELN está metido en Guyana”.

Seguridad para el retorno

Para los expertos, la seguridad de María Corina Machado y también de Venezuela es un factor determinante y crucial para el futuro político aún incierto para la población y la comunidad internacional.

“Debe entenderse que hay muchos elementos de seguridad pendientes hasta que no se sellen las fronteras en Venezuela, se eliminen las leyes Simón Bolívar que castiga el apoyo a los Estados Unidos, y la del Odio, entre otras cosas”, reitera Blanco al remarcar la necesidad de que la dirigente opositora tenga seguridad integral con el apoyo de los Estados Unidos.

Y Pérez va más allá.

“Además de eso, hay que limpiar, ponerle el monito naranja a Diosdado Cabello, al nuevo general y decirle ‘para afuera, a la calle’ o para la Corte del Distrito 11, ustedes escogen”.

“Cuando ya haya acabo toda la represión y terminen de sacar a los 450 presos políticos que existen todavía, entonces podemos hablar de la convocatoria de elecciones, establecer los partidos políticos y ahí que vuelva María Corina”, asevera Blanco.

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FUENTE: Entrevistas a los analistas políticos, Octavio Pérez, exoficial de EEUU; y Juan Antonio Blanco, diplomático

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