INSEGURIDAD

Cuba enfrenta ola de violencia: asesinatos aumentan 43% y crece temor en las calles

El aumento de la violencia y la percepción de impunidad en Cuba llevan a ciudadanos a tomar justicia por mano propia, mientras se cuestiona la eficacia de las políticas de seguridad y la gestión del gobierno.

Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA.- En la mañana del 26 de septiembre, Idalmis Castillo Sacre, 58 años, fue interceptada por su expareja, cuando ella predicaba como Testigo de Jehová en San Cristóbal, Artemisa, a unos 90 kilómetros de La Habana.

Un vecino de la zona dijo a DLA que el presunto agresor “la condujo a la fuerza hasta su casa y la acuchilló de forma bestial. Cuando los vecinos lo acorralaron, intentó suicidarse. Pero pudo ser apresado por la policía, que llegó horas después”. Según la plataforma feminista independiente Observatorio de Alas Tensa (OGAT), con sede en Madrid, el homicidio machista de Castillo Sacre era el número 52 registrado en Cuba en 2026. Pero el 25 de octubre ya había aumentado a 60 las cubanas asesinadas en la Isla.

Homicidas sueltos

Lo que preocupa a Edelmira, 34 años, residente en San Cristóbal, es “que el tipo -presunto asesino- había cumplido una condena en 2010 por matar a la madre de sus hijos y a los cinco años lo trasladaron a un campamento de trabajo donde le daban pases los fines de semana. En 2019 ya estaba en la calle haciendo fechorías. Las leyes en Cuba son increíbles, te sancionan con 30 años por matar una vaca, 20 años por gritar libertad o Díaz-Canel singao y por asesinar a un ser humano te tratan con guante de seda”.

OGAT ha reiterado su preocupación por el aumento de los crímenes contra mujeres en lo que va de 2026 y ha insistido a la dictadura cubana para que “publiquen estadísticas oficiales sistemáticas, tipifiquen el feminicidio, activen protocolos de protección, habiliten refugios para mujeres en riesgo y garanticen líneas de emergencia efectivas”. El castrismo públicamente declara tolerancia cero contra la violencia machista.

Cero rigor de autoridades

Pero activistas y disidentes denuncian la falta de acciones concretas, tanto en la prevención como en la atención y apoyo a las víctimas. Una extrabajadora social reconoce la “apatía y el poco rigor de las autoridades para investigar feminicidios, asesinatos y otros delitos cuando la acusación procede de personas que el gobierno tilda de 'contrarrevolucionarios'. Te puedo confirmar que casi siempre el número de asesinatos o robos con violencia son superiores a los que aparecen en medios independientes y en las redes sociales".

"Las autoridades dan la callada por respuesta. Considera que forma parte de un guion del ‘imperialismo yanqui y sus lacayos’ para desacreditar al gobierno. Optan por la inacción e impunidad. Recuerdo el caso del trovador Fernando Bécquer en 2022. La acusación pública se inició con el reportaje Cinco denuncias a Fernando Bécquer, publicado el 8 de diciembre de 2021 en El Estornudo por el periodista independiente Mario Luis Valle”.

“No pasó nada porque Bécquer era 'revolucionario'. Fue denunciado por más de 30 mujeres, entre ellas algunas extranjeras y la escritora Elaine Vilar Madruga. Bécquer fue instruido de cargos y llevado a juicio por haber abusado de al menos seis mujeres, pero el proceso fue una puesta en escena para tranquilizar a la opinión pública y las redes sociales, pues el caso había alarmado incluso a instituciones internacionales. A los pocos meses de estar recluido estaba limpiando en las calles”.

Depredadores revolucionarios

“Otro caso ocurrió en la provincia Granma (800 kilómetros al sureste de La Habana). Un oficial del MININT retirado y militante del partido comunista fue acusado de pederastia y denunciado por la prensa independiente. Había pruebas suficientes. Pero las autoridades no lo procesaron porque consideraban que era una campaña orquestada por el enemigo”, señala la extrabajadora social.

Un instructor del DTI (Departamento Técnico de Investigaciones, del MININT) asevera que “para atenuar lo que el gobierno cree que es una guerra mediática contra Cuba, se maquillan las estadísticas de asesinatos, robos con fuerza, sacrificio de ganado, robos de motos y otros delitos. Pero la realidad es incuestionable. La violencia ha escalado tanto, al menos en los municipios Diez de Octubre, Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón, Guanabacoa y Regla, que son los que atiendo, que la cantidad de casos nos desborda por falta de instructores y tecnología que nos permita hacer un trabajo efectivo”.

“Gran parte del circuito de cámaras de vigilancia en La Habana tienen roturas o no funcionan debido a los extensos apagones. Se reserva el material dedicado a levantar huellas dactilares y la técnica canina para los casos que la jefatura considere importantes. El despojo de un teléfono celular en la vía pública, asaltos para quitar una cadena de oro o robos menores muchas veces ni siquiera se investigan. La víctima hace la denuncia, pero casi nunca detienen al malhechor”, expresa el instructor.

Policía inutilizada o cómplice

Yasniel, dueño de un triciclo que utilizaba como taxi colectivo, comenta que hace tres semanas, sobre las cuatro de la tarde, "dos pasajeros me proponen un viaje al aeropuerto y me ofrecen una buena suma de dinero. Me piden pasar por su casa a recoger las maletas. Me tendieron una trampa. Junto con otros dos tipos sacaron una pistola y varios machetes y me quitaron la moto. Todo eso sucedió en el Parque Córdova de La Víbora. Hice la denuncia por gusto. A pesar de identificar a uno de los delincuentes, la policía no ha cogido a nadie”.

Un nuevo informe de Inseguridad Pública del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), proyecto auspiciado por la plataforma Cuba Siglo 21, revela que la letalidad del crimen en la Isla ha sido documentada y casi se duplicó en un año. De acuerdo con esa investigación, en el primer semestre de 2026, Cuba registró un 43% más de asesinatos que en igual período del año pasado. En 2025 se registraban 5,23 muertes por cada cien delitos reportados, pero en 2026 la cifra alcanza 10,35, lo que implica un aumento del 97,9%.

El mapa de la criminalidad ha cambiado. En 2026, la provincia de Matanzas desplaza a La Habana por primera vez en número de asesinatos (18) y también encabeza los asaltos con violencia (21).

El instructor del DTI aclara que en los casos de hurtos y robos en viviendas, “muchas veces la gente no lo denuncia. Prefiere investigar por su cuenta o pagar a personas para que recuperen lo robado. Hacen la justicia por sus manos. Solo en La Habana, al menos catorce ladrones han sido capturados por parte de los vecinos, quienes suelen golpearlos antes de entregarlos a la policía. Ya la población no confía en las fuerzas del orden”.

De moda las pandillas

Antonio, taxista privado, está muy alarmado por la inseguridad ciudadana que se percibe en Cuba. “Después de las siete de la noche no suelo trabajar. Están de moda las bandas delincuenciales que te roban el auto o la moto. Y nunca atrapan a nadie. Sospecho que lo hacen en combinación con la policía”.

Elizabeth, residente en Víbora Park, asegura que “cuando cae la noche no se puede salir a la calle a menos que vayas en grupo. En esta zona, las pandillas roban lo mismo el cable de un aire acondicionado que asaltan a una persona para quitarle cualquier cosa. Jóvenes borrachos o drogados con el 'químico' comenten cualquier fechoría. Y la patrulla de la policía pasa por su lado y ni el carnet de identidad les piden”.

Guillermo, vecino de Calabazar, al sur de la capital, recomienda que “si llegas de madrugada a tu casa y te sientes amenazado, ponte a gritar Abajo la Dictadura o Patria y Vida. Así espantas a los delincuentes y enseguida llega una patrulla. Cuando llamas por un robo nunca vienen. Pero si es una protesta contra el gobierno aparecen a los cinco minutos”.

Cuando cae la noche en el rancho de Rufino, 59 años, dueño de una pequeña finca en la provincia Mayabeque, al suroeste de La Habana, él y su hijo al lado de la habitación donde duermen guardan las tres vacas que poseen. “En los últimos años me han descuartizado dos reses, me han robado un buey, varios cerdos y gallinas. También una turbina, neumáticos del tractor y dos bidones de combustible. Sin contar que a cada rato me roban una parte de la cosecha de ajos, cebollas y aguacates cuando llega la temporada”.

“Es un acoso implacable. Todas las noches tengo que hacer guardia con mi hijo. Si me descuido, me desvalijan la finca. Estoy cansado de hacer las denuncias a la policía. Nunca cogen a nadie. Los primeros sospechosos somos los propietarios, porque la policía considera que son autorobos para no entregar lo pactado con Acopio o cuadres que hacemos con los matarifes de vaca para vender la carne en el mercado negro y compartir las ganancias”, indica el agricultor.

Díaz Canel de espalda a la delincuencia

Daniel, dueño de un negocio privado, opina que “Díaz-Canel es un impresentable. No tiene compasión, apalea al pueblo desarmado y sanciona con un montón de años a los que protestan en contra de su gobierno. Pero para combatir el flagelo de las drogas y la delincuencia la permisividad es absoluta. No ha hecho ninguna buena gestión en los siete años de su mandato”.

Andrés, vecino de la barriada El Sevillano, piensa que “el gobierno está utilizando a la delincuencia y la violencia como una herramienta para atemorizar a la ciudadanía. Y las drogas no se persiguen con severidad para mantener enajenada a la juventud. Ya que no tenemos democracia Cuba necesitaría a presidentes como Bukele, que combaten con rigor a la delincuencia. Díaz-Canel no es eficaz ni siquiera como dictador”.

@DesdeLaHabana

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar