MIAMI.- La autonomía de Cuba como nación se enarboló como bandera e inspiró la lucha desde las gestas independentistas.
Cuba, la patria que le debemos a José Martí
José Martí, el pensador más prominente de alcance internacional, nacido en la isla el 28 de enero de 1853, de padres españoles, dedicó las breves cuatro décadas de su existencia a difundir y educar sobre lo necesario de ser libres y sacrificó cosas preciadas por ese ideal.
Conoció el presidio, padeció el destierro, la separación familiar, experimentó carencias materiales y dedicó una buena parte de su tiempo para convencer a otros que defender esos principios traería un futuro mejor para el país que los vio nacer.
Sin embargo, a 164 años de su natalicio, y después de que durante más de cinco décadas su ideario fungió como sustento del experimento social con el que un grupo mantiene secuestrado el poder en Cuba, el sueño de emancipación que alimentó José Martí para la nación continúa siendo una asignatura pendiente.
El asalto de una de una de las fortalezas militares más importantes del oriente cubano en 1953, el mismo año que José Martí habría estado cumpliendo cien años, derivó en la responsabilidad intelectual que el oficialismo cubano el atribuyó al pensador sobre el sangriento hecho y los acontecimientos que le sucedieron.
Pero igual durante décadas, las imágenes literarias con la que José Martí describió los Estados Unidos, el país donde vivió, fundó un partido político, escribió y colectó fondos para financiar la guerra independentista de su país, sirvieron como pretexto a la dictadura castrista para con frases aisladas y extraídas de contexto, fomentar el sentimiento antiestadounidense en la población cubana y fabricar un poderoso enemigo a cual responsabilizar de los fracasos.
Y aunque a fuerza de tratar de mantener su imagen inamovible, el antimperialismo fomentado por el régimen cubano a partir del ideario martiano se sigue enarbolando como discurso oficial, los antiguos gobiernos enemigos se ponen de acuerdo en diálogos secretos y a raíz de un reciente cambio de administración en el país vecino, Cuba ha lanzado una señal de buena voluntad para el entendimiento, aunque advierte “sin hacer concesiones”.
Martí no dedicó el breve tiempo de su vida a fomentar el odio, tampoco pudo prever que su ideario, basado en el más profundo humanismo, se utilizara como pretexto para alimentar la división incluso entre los propios cubanos.
El concepto de Patria argumentado por José Martí rebasó los límites de un espacio territorial. A 164 años de su natalicio, rescatar su pensamiento e impedir que se continúe adulterando es algo que nos debemos todos.
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