MIAMI.- La caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales como consecuencia de la pandemia del coronavirus, desnuda aún más la grave crisis económica y social que vive Venezuela.
"En Venezuela la situación es insostenible"
“En este momento no hay nadie que quiera el petróleo de Venezuela. Más del 60% del petróleo venezolano lo compraba la empresa rusa Rosneft, pero se retiró de Venezuela. De manera que ya no hay quién compre ese petróleo y nadie se atreve a hacerlo”. Así lo advierte el economista y experto petrolero venezolano José Toro Hardy en entrevista concedida a Diario Las Américas, en la que describe cómo se ha visto afectada la industria petrolera nacional.
“Además, en los mercados donde la gente está pagando para que se lleven el petróleo, con mucho menos razón van a comprar el venezolano. De manera que se vino a pique la producción, se vino a pique el precio y no hay cómo reemplazar el ingreso petrolero, ya que también la nación tiene la inflación más alta de la historia, con una contracción económica aguda. El panorama es insostenible”, evaluó.
El experto, que admite la destrucción de la industria petrolera nacional, menciona que el problema tiene muy poco que ver con las sanciones aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos.
“El problema [de la industria petrolera] arranca en el año 2002 cuando el entonces presidente Hugo Chávez despidió a más de 20 mil trabajadores de PDVSA”.
Explica que aunque Venezuela no se rige por los precios del West Texas Intermediate (WTI) que fueron los que cayeron el pasado lunes, sí lo hace con el Brent, el cual también experimentó una caída del 8,90%.
Toro Hardy resalta que la contracción del consumo petrolero en el mundo ha sido tal, a consecuencias de la crisis sanitaria, que la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) estimó una disminución del consumo petrolero a 29 millones de barriles diarios.
PDVSA en default
“Petróleos de Venezuela (PDVSA) está en default. No solo se fue Rosneft de Venezuela, Chevron se puede quedar hasta diciembre pero no puede producir petróleo. Repsol también está anunciando que se va a ir. Adicionalmente algunos de los grandes compradores del petróleo venezolano que eran las refinerías de la India anunciaron que no van a procesar más crudo proveniente de Venezuela”.
Sin embargo y a pesar de este panorama sombrío, Toro Hardy se mostró optimista al asegurar que Venezuela va a salir de esta situación, siempre que en la nación se efectúe un cambio de 180 grados en las políticas económicas.
“Respeto a la propiedad privada y seguridad jurídica”, son dos de las condiciones, dice el experto.
“Ese cambio no es posible, no es viable si no hay un cambio en el modelo político. El primer escalón para llegar a ese segundo piso el cual aspiramos llegar, es un cambio en el modelo político. De allí en adelante dependiendo de la racionalidad de las medidas que se tomen, el país puede tener un alto potencial de recuperación”.
Estado quebrado
En su opinión, para recuperar el país hay que reconstruir su industria petrolera, no obstante, advierte que en ese contexto, PDVSA pasaría a ser un actor más en el mercado, porque la única manera de reconstruirlo será con grandes inversiones.
“Hemos estipulado que habría que destinar entre inversiones y gastos, una suma que oscile entre 25 a 30 mil millones de dólares por año. Durante los próximos 8 años, nada más para recuperar la producción que teníamos hace 20 años”.
Se refirió a la cúpula de gobierno actual como un “estado quebrado”, y acentuó, “la recuperación tendrá que estar en manos de inversiones privadas y la sociedad tendrá que ver si acepta un mecanismo para eso o se resigna que el petróleo se quede para siempre en el subsuelo”.
Otro punto a tomar en consideración para evaluar la urgencia de recuperar la industria petrolera en Venezuela son las estimaciones de que la demanda mundial de petróleo podría estar en crecimiento solo hasta el año 2040, porque la tendencia es ir reemplazándolo por otros agentes energéticos menos contaminantes.
“Un país que tiene tantas reservas de petróleo como Venezuela tendrá que entender que si no se empiezan a tomar medidas ya, para reactivar la industria, esas reservas petroleras se van a quedar en el subsuelo”, alertó.
Destrucción de la industria
Toro Hardy apuntó que la crisis se inició en 2002, con el despido masivo de casi el 50% de todo el personal de la empresa, en su mayoría, con 15 años de experiencia en el sector, es decir “300 mil años de experiencia y conocimiento que el presidente Chávez desechó de un plumazo”, resumió.
Otro aspecto fue la politización de la empresa, recordó, y poco a poco se empezaron a dañar las instalaciones de mantenimiento, los pozos, los oleoductos y las refinerías quedaron destrozadas. Recuerda que pocos advertían lo que ocurría porque los precios del petróleo habían alcanzado un nivel históricamente alto.
“Con una producción de 3 millones de barriles diarios, a un precio de 116 dólares cada uno, parecía que cualquier cosa era posible. Chávez en lugar de aprovechar aquellas oportunidades inmensas que tuvo Venezuela para lograr una economía sustentable o para resolver los problemas sociales del país, se empeñó en adelantar una política de populismo desenfrenado. Donde regalaba a diestra y siniestra, tanto en Venezuela como en el exterior, para comprar voluntades. A él no le interesaba para nada el rendimiento económico de la empresa. A él le interesaba el rendimiento político de los recursos petroleros”.
Calificó como “una barbaridad”, la Ley de Hidrocarburos, promulgada por Chávez vía habilitante. “Era viable con un precio de 100 dólares el barril, pero no con la caída experimentada en los años subsiguientes, al punto de que en la actualidad la industria produce apenas unos 600 mil barriles diarios, con relación a los 3.5 millones que producía en 2002.
“Para Venezuela, país absolutamente dependiente del ingreso petrolero, es una situación dramática. El ingreso petrolero es una combinación de dos variables. Cuánto petróleo se produce y a qué precio se vende. La producción se vino a pique y el precio, a raíz de lo que está ocurriendo en los mercados internacionales, llegó probablemente a un cifra que existía a finales de la década del 30, principios de la década de los 40. Pero el país es mono productor dependiente del petróleo”.
“Hoy en día tenemos una PDVSA destruida, con las refinerías paralizadas, no se produce gasolina en Venezuela con un ingreso petrolero impresionantemente bajo. Con una empresa en default que no paga sus obligaciones, y además encima de esto, las sanciones, son como la guinda del pastel”.
Toro Hardy recordó que a la par que Chávez destruía la industria petrolera, también expropiaba hectáreas dedicadas a la producción agrícola.
“Unos 6 millones de hectáreas antes activas, ahora ya no lo son. En consecuencia, no se producen alimentos para el país, hay que importarlos, pero para importarlos se necesitan dólares y quien aportaba el 97% de los dólares era la industria petrolera. La situación es insostenible”·
De acuerdo con cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela es el país con la mayor contracción económica del mundo, se estima que en los últimos 5 o 6 años la economía ha descendido en un 75%.
“No solo tenemos la mayor contracción económica del mundo, sino tenemos la mayor inflación. De hecho tenemos la única hiperinflación que hay en el planeta. De paso, tenemos el mayor nivel de desempleo de toda la América Latina, nos acercamos a ser el país del mundo con mayor número de inmigrantes. Pinta un panorama absolutamente insostenible”, concluyó.
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