MANAGUA.- Al grito de "¡Viva Nicaragua Libre!" fue sepultado en la ciudad de Masaya, en el Pacífico de Nicaragua, una víctima más de la crisis sociopolítica que vive el país desde abril, y que ha dejado al menos 300 muertos.
Entierran a nueva víctima de la represión en Nicaragua
Un centenar de personas siguieron el cortejo fúnebre que recorrió uno de los barrios de Masaya, a 29 kilómetros al sureste de Managua, hasta llegar al cementerio "San Carlos", en la salida de la localidad.
Bismark Martínez, de 48 años, fue la última víctima de las protestas, que permaneció en coma desde que el 19 de junio pasado recibió un balazo en la espalda.
Martínez fue herido cuando agentes policiales, junto con fuerzas irregulares, atacaron Masaya para tumbar los tranques (bloqueos de carreteras), levantados en protesta contra el dictador Daniel Ortega y para defenderse de los ataques, indicó a Efe, el hermano menor del fallecido, que por seguridad no brindó su nombre.
El hermano de Martínez señaló como culpables a los agentes antidisturbios y paramilitares "porque contra ellos es que estábamos luchando", añadió.
"¡Bismark Martínez, presente!", gritaban los acompañantes del férretro, entre amigos y familiares, quienes portaban la bandera de Nicaragua con el escudo nacional invertido, como una manera de protesta y luto.
El himno de Nicaragua no faltó, ya que fue entonado antes de echarle tierra al ataúd de Martínez, mientras al fondo se escuchaban los llantos de dolor de sus seres queridos.
Al menos 309 personas permanecen en condición de "presos políticos" en Nicaraguadesde abril pasado, según organizaciones humanitarias.
La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual.
En una reciente entrevista con Efe en Managua, Ortega negó que haya sofocado las protestas con represión, dijo no sentirse responsable de las muertes en las calles durante los últimos meses y culpó a EE.UU. y al narcotráfico de financiar, apoyar y armar a grupos violentos.
Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder
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FUENTE: EFE
