Vivimos tiempos de cambio en las Américas y en el mundo. En Venezuela se necesita la realización inmediata de elecciones para ejecutar la transición desde el poder y no bajo manipulación del grupo criminal; en Bolivia urge la restitución de los elementos esenciales de la democracia hoy inexistentes; el fin de la dictadura de Cuba no en su modernización es un ultimátum en curso; y el régimen de Nicaragua no puede seguir protegido por su burguesía.
La primera Cumbre de las Américas de 1994, inició el objetivo de la democracia plena. Iniciativa del presidente George Busch 41, que cuando perdió las elecciones con Bill Clinton le ofreció el proyecto que fue aceptado e implementado en contenido y operadores, lo que dio lugar a una política exterior bipartidista de Estados Unidos con América Latina.
Para sobrevivir a la derrota del triunfo del capitalismo sobre el comunismo, la única dictadura de las Américas, Cuba, creó el Foro de Sao Paulo, propugnando la “multiplicación de los ejes de confrontación”, el regionalismo, el indigenismo, el sexismo, choque generacional, racismo y más.
Con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en 1999, este dio soporte inmediato a la dictadura de Cuba y se convirtió en el socio capitalista del castrismo dando lugar al “castrochavismo”. Así se ejecutó la expansión de la dictadura de Cuba, y con premisa antiimperialista tomaron control dictatorial de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, con estructura de “narcoestados”.
El resultado fue la sustitución de la política por el crimen organizado, con narcotráfico, corrupción y violaciones sistemáticas a los derechos humanos como herramientas de control y dominación, el “terrorismo de Estado” como forma de gobierno. El “Estado de derecho” fue sustituido por el terrorismo de Estado y los sistemas democráticos por el narcoterrorismo.
El grupo populista se convirtió en la más exitosa organización de delincuencia organizada trasnacional controlando gobiernos, organismos internacionales como la OEA con Insulza, con discurso antiimperialista y pro narcoterrorismo, desarrollaron agresión con “guerra híbrida”. Se convirtieron en plataformas de la penetración de las dictaduras extra-hemisféricas de China, Rusia, Irán y más.
La muerte de Hugo Chávez, ya atribuida a la dictadura castrista, le dio a Cuba el control absoluto del grupo e hizo de Venezuela su satélite con la imposición de Nicolás Maduro como dictador. Cuba quedó como la dictadura jefe y el narcoestado más antiguo, y Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador con Correa en sus dictaduras satélites, con la subordinación de gobiernos para dictatoriales.
El momento de más poder del grupo criminal del socialismo del siglo 21 fue la Cumbre de las Américas de Panamá 2015 donde el presidente de Barack Obama reconoció el liderazgo de América Latina al dictador Raúl Castro. Meses después reanudaron relaciones entre Estados Unidos y Cuba con beneficios ya registrados por la historia.
Esto cambió el 2025 con Donald Trump 47, con una nueva estrategia de seguridad nacional que modificó la política interna y la política exterior de Estados Unidos, identificó al crimen organizado narcoterrorista en el poder político y/o bajo su protección como agresor. Lanza del Sur, la captura del Nicolás Maduro y el Escudo de las Américas son acciones concretas del cambio geopolítico en curso.
Sin embargo, el grupo criminal del socialismo del siglo 21 ha uniformado la estrategia de la dictadura cubana que ya lleva 67 años en el poder: en crisis “ceder espacio y ganar tiempo”, confiando en el debilitamiento y cambio de gobierno en Estados Unidos.
La terminación de las dictaduras/narcoestados del socialismo del siglo 21 solo sucederá con por lo menos tres condiciones: eliminación de la estructura jurídica dictatorial, no impunidad, y la ilegalización de los instrumentos, partidos y organizaciones políticas del crimen organizado.
Las acciones de Estados Unidos han quebrado el sistema dictatorial pero no lo han terminado. La restitución de la democracia demora en Venezuela porque la operación está en manos de los propios mafiosos de la dictadura y la forma de resolverlo es hacer elecciones a la brevedad posible para que la transición se realice por un gobierno legítimo.
En Bolivia hay un gobierno de esperanza pero entrampado en el sistema de la dictadura que va desde la constitución del estado plurinacional, el control del poder judicial, la impunidad, el narcoestado y más. No hay cambio ni democracia manteniendo la seudoinstitucionalidad dictatorial.
La tiranía de Cuba desafía el ultimátum de Estados Unidos y el grupo criminal se niega a devolver la libertad al pueblo, aparentemente confiados en el apoyo de las dictaduras de Rusia, China, Irán, Corea del Norte, y de los gobiernos para dictatoriales de Brasil, México y Colombia.
La dictadura de Nicaragua espera y se sostiene confiada en el poder de su burguesía con influencia y cabildeo en el primer mundo.
Es tiempo de persistir hasta terminar con las dictaduras, cuyo fin que es la única señal verificable de cambio real.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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