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VENEZUELA

Futuro electoral de Venezuela está ceñido al regreso de María Corina

La líder opositora representa la fecha de los comicios en el escenario de “relojes” políticos de Donald Trump y Delcy Rodríguez, afirma analista.

Por Olgalinda Pimentel

MIAMI.- La líder opositora María Corina Machado emprende su regreso a Venezuela en el término de un año, luego de más de tres meses enfrentando trabas desde EEUU o Panamá para volver a su país, según lo denunció su equipo político, y de un exilio que en noviembre cumple un año. Y lo hará frente a todo pronóstico o dificultad.

“Ella va a regresar, es su compromiso, porque es un factor para que las elecciones se celebren en el año 2027”, asegura el analista político Antonio de la Cruz, al calibrar el retorno de Machado en medio de anuncios previos, de exigencias ciudadanas de una fecha para los comicios, y de la incertidumbre que no parece tener final.

El 21 de septiembre pasado, en el contexto de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el presidente de EEUU Donald Trump se reunió en forma privada y breve con la jefa encargada de Venezuela Delcy Rodríguez y hablaron sobre las elecciones en el país, según reveló el secretario de Estado Marco Rubio.

El tema fue expuesto luego por Rodríguez durante su intervención en el foro de Naciones Unidas, donde insistió en mostrar una “normalización política” mientras continúan las denuncias de asedio en el país.

Rubio admitió en fecha más reciente que las elecciones se harán “lo más pronto posible”, lo que echó por tierra las evasivas estadounidenses sobre el prometido proceso electoral

Regreso de María Corina Machado

En ninguna de las tres ocasiones se fijó una fecha, pero de la Cruz sostiene que el regreso de Machado lo hará.

“María Corina representa el cuándo. Ella acogió la fecha que planteó el senador Bernie Moreno de realizar una elección el 24 de julio de 2027, pero independientemente del día ella es un factor para que se celebren. No se trata de que su regreso coincida, no. Ella es el factor de que se harán”.

“Su regreso a Venezuela marcará un antes y un después”, añade el experto.

En su análisis sin pretensiones de ser predictivo, no duda de que la líder volverá en el contexto de la llegada reciente de dos los miembros de su hostigada organización Vente Venezuela, y de nuevas presiones dentro y fuera del país.

Omar González, miembro de la dirección nacional de la organización, regresó al país el 28 de agosto, y Claudia Macera, jefa de comunicaciones de su equipo, lo hizo el domingo. Ambos fueron extraídos junto con otros tres dirigentes de la embajada de Argentina en Caracas donde se habían asilado por ser perseguidos políticos, a través de una operación clandestina en mayo de 2025.

A esto suma las movilizaciones masivas de simpatizantes por muchas regiones del país el domingo pasado, que avalan la popularidad de Machado y la urgencia de un cambio.

Pero Machado se juega su regreso entre los tiempos que marcan Trump y Rodríguez, cada uno distinto al otro, y el chorro petrolero, según afirma de la Cruz al explicar las circunstancias que rodean el hecho.

“Yo los he llamado relojes”, afirma. Y la metáfora no alude al País de Las Maravillas.

El reloj de Donald Trump

El reloj de la administración Trump en esta primera fase es la elección de medio término el 3 de noviembre, y no figura la de Venezuela.

“En estos momentos, Venezuela significa el éxito en la política exterior del presidente Trump y es lo que él puede mostrar como acción exitosa en EEUU, por lo tanto necesita que ese país represente eso, y decidió que eso lo administra con Delcy Rodríguez. En este escenario, el presidente necesita que en Venezuela no sea un caos, no tenga situación de crisis”.

Agrega que el mandatario no va a poner en riesgo las acciones del 3 de enero pasado con la extracción de Nicolás Maduro en Venezuela, ni la decisión del plan de las tres fases de estabilización, recuperación y transición en ese país.

“Trump no tiene urgencia para una elección en Venezuela porque no hay tiempo para ello”.

Subraya además que “Venezuela se convirtió en un activo energético de la seguridad nacional de los Estados Unidos y allí aparece el Estado tutelado del que se habla”

“Quién controla el capital, la tecnología, los mercados, la licencia, los flujos financieros, la seguridad jurídica y el ritmo de producción es el que tiene el poder”.

Petróleo más veloz que la política

La Cumbre internacional de Petróleo y Gas que reunió en Caracas las más importantes compañías estadounidenses y de otros países, el martes pasado se realizó porque a Washington le urge “reducir el riesgo de futuras disrupciones globales”, puntualiza el también especialista en economía y petróleo y presidente de una firma en Washington.

“El reloj petrolero está corriendo mucho más rápido que el reloj de la política. Quiere decir que el capital, los contratos y la geopolítica avanzan mientras la legitimidad electoral sigue pendiente”, dice al evaluar el significado de la cumbre internacional.

Refiere que como la estructura de poder en manos de Rodríguez no se consolida solamente con contratos, porque necesita convertirse en “normalidad”, busca que el capital fabrique consenso.

“Es eso lo que el régimen buscó con esa evento, crear un consenso en torno a que las empresas pueden regresar a Venezuela”, dice al contextualizar la Cumbre petrolera con los efectos de noviembre.

La pregunta, dice, no es solo quién explotará el petróleo, sino quién tendrá legitimidad para decidir el futuro del país.

Delcy Rodríguez, ganar tiempo y poder

De la Cruz asigna a Delcy Rodríguez el segundo reloj que, en este escenario de los tiempos políticos, busca la continuidad del poder.

Rodríguez, juramentada como encargada desde el 5 de enero en su condición de vicepresidente tras ser capturado Maduro dos días antes, concluyó su gestión el 3 de julio al vencérsele los 180 días del mandato temporal, según la Constitución venezolana, pero ni ella ni la Asamblea Nacional a cargo de su hermano chavista, Jorge Rodríguez, han llamado a elecciones.

Más bien ha afianzado su relación con el gobierno de EEUU bajo la figura de Estado tutelado en el marco del plan ideado por la administración Trump.

“Lo que ella busca básicamente es que esté presente en los cambios que generen la transición”, sostiene el experto, y amplía su percepción.

“El reloj de ella terminaría con la presidencia de Trump porque el proceso de elecciones de EEUU culmina en noviembre de 2028 y debería hacer entrega del cargo en 2029. Ella entonces trataría de extender el tiempo por lo menos hasta el 2028 pero su reloj es hasta el 2030”, explica.

“Su objetivo es ganar tiempo y poder”.

El tiempo de Venezuela

En su análisis, Machado representa “el reloj del pueblo” y que marca el tiempo de regresar. Se basa en encuestas que le adhieren una aceptación de más del 70%, “y eso es pueblo”, insiste.

“El pueblo no está incluido ni en el reloj de Rubio ni en el de Rodríguez ni en el reloj de Trump.¿Por qué? Porque el pueblo quiere que las elecciones sean en el 2027, el año anterior no era un escenario factible en ese momento”.

En el tiempo del pueblo, según de la Cruz, reside la dificultad del regreso de la máxima dirigente política opositora del país.

“Al ser Machado la representación del tiempo del pueblo, allí aparece la dificultad de su regreso, porque estar en Venezuela y liderar las necesidades de la población que quiere el cambio y que lo ha manifestado abiertamente a través de la elección (de 2024), es que se fije en 2027 la fecha”.

“Todos sabemos que si no se da una elección presidencial y no tenemos un nuevo presidente con legitimidad de origen los problemas de Venezuela no se van a resolver”, puntualiza de la Cruz.

Señala que los grandes capitales que se requieren para la reconstrucción de Venezuela no llegarán mientras no haya legitimidad, ni las empresas arriesgarán sus inversiones ni trabajarán con sus propios ingresos en exportaciones petroleras

Solo con legitimidad podría ir mejorando poco a poco la producción petrolera que requiere inversiones por el orden de 5.000 a 7.000 millones para el próximo año, dice.

Si el retraso del regreso de Machado a Venezuela y, por otro lado, la falta de legitimidad y de seguridad jurídica en el país colocan en una encrucijada al reloj de la administración Trump, es un escenario que de la Cruz sopesa y que pone en juego el futuro de Venezuela

“La Cumbre energética en Caracas, el petróleo corre mucho más rápido que la democracia, pero esto no se trata solamente de petróleo, sino de quién controlará el futuro energético de Venezuela ¿Y bajo qué legitimidad aquí? Para entender esta cumbre tenemos que poner la mirada en Ormuz, pues esas guerras llamadas short point recordaron a Washington una vieja regla de la geopolítica: No basta tener petróleo, hay que tenerlo cerca, seguro y fuera de alcance de los adversarios. Y ahí está el valor estratégico de Venezuela”, asevera.

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FUENTE: Entrevista a Antonio de la Cruz, analista político especialista en temas energéticos

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