LIMA.- Los bomberos del Perú hallaron hoy los cuerpos carbonizados de las dos víctimas fatales que dejó un incendio que se declaró el jueves y que apenas pudo ser plenamente controlado en las últimas horas en una galería comercial del centro de Lima.
Hallan cadáveres de víctimas de incendio en centro de Lima
Los trabajadores, de 20 y 19 años, que laboraban bajo un régimen de casi esclavitud, no lograron escapar de la caja de acero en que permanecían encerrados con candados externos.
“No había ninguna forma de salir (de los contenedores)", les dijo a los reporteros el bombero que logró llegar hasta los cuerpos tras casi una semana que mantuvo en vilo al país.
El incendió que durante casi seis días consumió la galería Nicolini, en el complejo comercial Las Malvinas, centro de Lima, hubiera podido terminar sin muertes, pues pese a la fuerza de las llamas hubo tiempo para que los presentes escaparan en forma aparatosa.
Sin embargo, Jovi Herrera, de 20 años, y Jorge Luis Huamán, de 19, no lograron romper los fuertes candados que aseguraban las puertas, ni hacer hoyo por ningún otro lado del contenedor, mientras a los bomberos les era imposible llegar por el fuego y el humo.
Durante esas horas, el país centró su atención en los muchachos que hacían señales desde los barrotes para indicar que estaban vivos. Incluso, al comienzo se comunicaban con sus familias por celulares. Pasadas unas 48 horas, no hubo más señales de vida y se descontaba lo peor.
Según relatos recogidos por la Policía y la prensa local, Herrera y Huamán permanecían en los contenedores de cinco por cinco metros desde las 7:00 hasta las 19:00 horas. Solo se les abría para llevarles un almuerzo y para la hora de la salida definitiva, pues los empleadores decían que podían robar.
Incluso las necesidades fisiológicas tenían que hacerlas en recipientes dentro de los contenedores.
Al parecer, el trabajo consistía en limpiar de marcas cientos de focos fluorecentes de baja calidad para colocar en cambio etiquetas de marcas prestigiosas. Por esa labor, que cumplían de lunes a domingo, recibían el equivalente a 30 dólares semanales, es decir, menos de la mitad del salario mínimo legal peruano.
Los contenedores estaban ubicados en un espacio al aire libre en el quinto piso del edificio del Nicolini. Hasta ahora no está claro quiénes eran los empleadores, pero la Policía está tras sus pasos para que la Justicia presumiblemente los procese por homicidios culposos y los abusos laborales perpetrados.
Herrera, que tenía conviviente, deja una niña de un mes de nacida.
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FUENTE: dpa
