En relación a una operación de EEUU sobre Cuba, Donald Trump sacó a relucir un asunto clave: el financiamiento de una hipotética operación y el beneficio para EEUU lo cuales son aspectos que han ganado pública relevancia en el actual gobierno estadounidense en cuanto a sus intervenciones en el extranjero.
Informe Otálvora: Figuera no es una "enviada" de EEUU aclara el Departamento de Estado
Los responsables de prensa y relaciones internacionales del equipo de María Corina Machado fueron consultados infructuosamente por este Informe sobre las gestiones de Figuera
En una entrevista realizada el 18JUN26 para el portal Axios, el periodista Marc Caputo preguntó a Trump: “¿Cómo se puede hacer para que la operación en Cuba se parezca más a la operación en Venezuela? La respuesta de Trump fue: “Bueno, la diferencia es que Venezuela tiene petróleo. Cuba no. Cuba tiene un buen terreno y una hermosa costa”.
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El 10DIC19, Mauricio Claver-Carone (MCC) quien formaba parte de la delegación de EEUU a la toma de posesión del izquierdista Alberto Fernandéz, decidió no asistir a la ceremonia de juramentación, rechazó un almuerzo con el nuevo Presidente argentino y abandonó Buenos Aires a toda prisa. Apenas un mes antes, MCC había viajado a Ciudad de México con el único propósito de conocer, compartir manteles y conversar con el izquierdista argentino quien pronto reemplazaría a Mauricio Macri en la Presidencia. A su regreso a Washington desde México, MCC interesó al primer gobierno Trump para tender puentes hacia el izquierdista argentino y por ello él fue incluido en la delegación que saludaría a Fernández quien comenzaba gobierno junto a la vicepresidenta y expresidenta Cristina Kirchner. Pero antes de comenzar las ceremonias de toma de posesión el 10DIC19, el enviado de Donald Trump y para entonces encargado del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional reaccionó ante el anuncio de la presencia de Jorge Rodríguez como enviado de Nicolás Maduro en la investidura de Fernández, quien de esa manera restablecía relaciones con el régimen venezolano.
En 2019 MCC se negaba a coincidir en la misma sala con Jorge Rodríguez. Siete años después, el 03ENE26, MCC habría actuado como el enlace directo de Donald Trump y su paisano Marco Rubio en las negociaciones con Delcy y Jorge Rodríguez para el establecimiento de un gobierno “provisional” en Venezuela, de extracción chavista y con el reconocimiento de EEUU. Y a partir de esa fecha, su socia y compañera Jessica Bedoya, habría obtenido puerta franca para viajes a Caracas y usuales reuniones con Delcy Rodríguez.
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Con Trump regresando a la Casa Blanca el 20ENE25, MCC se sumó al gobierno, con un cargo provisional no sujeto a confirmación legislativa, en calidad de Enviado Especial para Latinoamérica en el Departamento de Estado. En esa condición cooperó con Rubio en la definición de los primeros pasos en el Continente incluyendo las negociaciones con El Salvador para la compra de servicios de encarcelamiento de venezolanos expulsados de EEUU. MCC ayudó a organizar y acompañó a Rubio en sus primeros viajes regionales y fue el vocero del Departamento de Estado en ruedas de prensa explicando el enfoque del gobierno Trump hacia la región. MCC concluyó sus funciones oficiales el 22MAY25 alegando que regresaría a ocuparse de su empresa LARA Fund basada en La Florida, enfocada en negocios en Latinoamérica y en la cual es socio de Jessica Bedoya. En algún momento del verano del 2025 MCC fue llamado para unirse confidencial y extraoficialmente al equipo que en la Casa Banca diseñaba la política hacia Venezuela. Según narró MCC a Washington Post, "el presidente había tomado algunas decisiones sobre asuntos que quería abordar en Venezuela” y por ello fue invitado a participar sin ingresar al gobierno.
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En la rueda de prensa del 03ENE26 en la cual anunció la captura de Maduro, Donald Trump dejó saber que su gobierno reconocía a Delcy Rodríguez como Presidenta y narró que Rubio había “mantenido una larga conversación” con ella. Desde ese día se hizo palpable que no era el Departamento de Estado la instancia que llevaba las negociaciones con los jerarcas chavistas sino una vocería paralela que dependía directamente de la Casa Blanca. El papel de MCC como el operador directo entre Rubio y los hermanos Rodríguez era conocido desde entonces, al menos en medios políticos y diplomáticos de Washington que siguen los temas latinoamericanos, pero logró evadir el radar de los medios por varios meses y tanto el gobierno Trump como la dictadura venezolana prefirieron mantenerlo en bajo perfil. Dos reportajes publicados el 25MAY26 por The Washington Post y el portal The Gray Zone, el primero incluyendo declaraciones de MCC y Bedoya, dejaron ver parte del papel ejecutado por MCC en el proceso de normalización de las relaciones entre EEUU y el régimen chavista.
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El Washington Post, en reportaje firmado por Samantha Schmidt, Anthony Faiola, Karen DeYoung y Samuel Oakford denominó a MCC como el “virrey no oficial de Trump en Venezuela”. Max Blumenthal de The Gray Zone tituló con la nada sutil expresión “gatekeeper” para resaltar que MCC habría estado "eligiendo quién puede operar" en Venezuela dosificando y supervisando el acceso a Delcy Rodríguez.
Desde el momento del derrocamiento de Maduro, según WP, Claver-Carone “transmite instrucciones en nombre de Washington”, identifica a “inversores más prometedores” e incluso habría sido quien recomendó que el régimen contratara a la empresa Centerview Partners para trabajar en la reestructuración de la deuda externa venezolana. Mientras MCC trabaja desde Florida, los viajes para contactos personales con Delcy Rodríguez habrían estado en manos de Jessica Bedoya quien habría manejado directamente en Caracas aspectos tan diversos como política financiera o "gestionar el traslado de Alex Saab" a EEUU.
Bedoya afirmó al WP que ella junto a MCC habían participado en definir una “solución al problema de la política venezolana" y “a presentar opciones sobre cómo podría ser una Venezuela post-Maduro" de lo cual resultó el llamado “plan de tres fases” que Rubio enunciara el 07ENE26 y que se ha convertido en el mantra oficial estadounidense para explicar su intervención en Venezuela. Ya el 22ENE26 el periodista Aram Roston informaba en The Guardian sobre las conversaciones entre interlocutores de EEUU y los hermanos Rodríguez antes de la operación militar sobre Caracas del 03ENE26. Según Roston, MCC “era uno de los principales partidarios” de la opción de Delcy Rodríguez para encabezar un “gobierno de transición”.
En una usual practica de las cancillerías cuando un diplomático se apresta a viajar a su nuevo destino, MCC como experto habría intervenido en la preparación de los enviados por EEUU para la reapertura de la Embajada en Venezuela. Según MCC, él sostuvo reuniones con Laura Dogu y con John Barrett antes de que ella viajara a Venezuela para reabrir la Embajada en Caracas en enero y antes de que Barrett reemplazara en abril a Dogu como jefe de la misión diplomática ante la dictadura venezolana.
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El Informe Otálvora del 11MAY25 dejaba ver que la “ciber activista” trumpista Laura Loomer había comenzado “una clara operación de apoyo a la petrolera Chevron” pidiendo que Trump modificara su línea hacia la dictadura venezolana, alegando que Maduro “siente un profundo respeto por el presidente de EEUU”. Loomer se hacía eco de la línea enunciada por el asesor presidencial Richard Grenell, quien proponía un pacto con Maduro. En ese Informe Otálvora se señalaba que “según la ciber-activista del trumpismo “la reciente visita de Grenell a Venezuela demostró que @NicolasMaduro Maduro, a pesar de sus defectos, siente un profundo respeto por el presidente Trump y está dispuesto a cumplir con la repatriación de inmigrantes ilegales y la liberación de rehenes. Además, ha demostrado una preferencia por hacer negocios con empresas controladas por EEUU en lugar de con empresas chinas”. Concluía el Informe Otálvora que existía “un sector del trumpismo MAGA que está publicitando la posición de Chevron para mantenerse en Venezuela. Proponen mantener un modus vivendi con el régimen chavista, aumentando el comercio con la dictadura, levantando las sanciones a favor de empresas estadounidenses. Se trata exactamente del mismo esquema ya presentado por Richard Grenell, el enviado presidencial para “misiones especiales” quien se reunión con Maduro el 31ENE25 y quien ha asegurado que Trump no pretende un “cambio de régimen” en Venezuela. Grenell era el candidato de MAGA para la Secretaria de Estado en rivalidad con Marco Rubio.”
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Las observaciones del Informe Otálvora del 11MAY25 fueron confirmadas un año después.
El 07JUN26 el portal washingtoniano Politico publicó un largo reportaje firmado por Eric Bazail y Adam Wren en el cual se describe una operación ejecutada a mediados del año 2025, diseñada y financiada desde empresas petroleras estadounidenses, que procuraba influir en la línea del gobierno Trump hacia Venezuela. La campaña habría tenido componentes de lobby hacia el interior del gobierno y un intenso movimiento de presión mediática desde redes sociales y medios de prensa. El objetivo de la campaña era desprestigiar a Rubio y a Mauricio Claver-Carone a quienes evaluaban como partidarios de una nueva ola de “máxima presión” económica contra el régimen, dar respaldo mediático a Richard Grenell, impedir la reimposición de sanciones petroleras, promover la continuidad de las licencias petroleras, promover acuerdos con el chavismo manteniendo a Maduro como interlocutor y cabeza del régimen.
La lista de participantes en la campaña es larga, según Politico, e incluyó desde empresas con intereses petroleros en Venezuela y acreedores de papeles de deuda pública venezolana, confradías, exfuncionarios demócratas, políticos republicanos, generadores de opinión en redes y promotores comerciales entre otros. Comienza con el empresario petrolero floridiano Harry Sargeant quien en diversos momentos ha hecho negocios con el régimen chavista y que habría facilitado las conexiones de Grenell con Maduro y los hermanos Rodríguez; el excongresista republicano Aaron Schock; el “consultor empresarial” Benjamin Papermaster; la “activista” trumpista en redes Laura Loomer; Hans Humes de Greylock Capital Management con intereses en la deuda venezolana y quien ha presidido un llamado “comité de tenedores de bonos venezolanos”; Juan González el exasesor presidencial del gobierno Biden; la empresa Chevron que según Politico “se mostró receptiva” cuando fue invitada a sumarse a la campaña; Mike Rubino exasesor electoral de Trump y parte de la firma de relaciones públicas Forward Global; personalidades estadounidenses que publican usualmente en X; Robert O'Brien exasesor de seguridad nacional de Trump y otros tantos actores desde financistas anónimos hasta redactores de gacetillas para su publicación por firmas de personalidades de prensa.
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La campaña fracasó en su intento para defenestrar a Rubio e imponer a Grenell como cabeza de los negocios con Venezuela. La campaña descrita por Politico fue diseñada bajo el supuesto de que Rubio y sus asociados procuraban un boicot total a Venezuela, incluyendo el cierre de las reducidas operaciones de algunas petroleras como Chevron para forzar no solo la salida de Maduro sino el derrumbe del régimen chavista. Igualmente, la campaña trabajaba bajo la premisa de que el régimen y Maduro eran indivisibles a los ojos de la Casa Blanca.
En realidad, lo que estaba en el terreno no era una disputa por la línea de EEUU hacia Venezuela sino una férrea confrontación al interior de trumpismo por el control del proceso, la cual se resolvió a favor de Rubio y sus aliados floridianos.
En un reportaje del 16DIC25 para Vanity Fair sobre sus conversaciones con la jefe del gabinete Susie Willies, Chris Whipple narra un hecho acontecido el 04NOV25 cuando ya estaban en adelanto los preparativos para una operación estilo Jack Ryan en Caracas. Ese día Willies contó a Whipple que acababa de abandonar la Oficina Oval donde Trump y su “equipo central” discutían sobre cómo “forzar la salida” de Maduro. El “equipo central” de Trump descrito por la omnipresente Willies lo conforman el vicepresidente Vance, el secretario de Estado y asesor (encargado) de Seguridad Nacional Marco Rubio y el subjefe de gabinete, asesor presidencial e ideólogo del gobierno Stephen Miller.
La campaña adjudicada por Politico al comerciante petrolero Harry Sargeant estaba actuando a ciegas mientras en el interior del gobierno Trump ya habían sido tomadas una serie de decisiones. EEUU no reconocería las elecciones ganadas por la Oposición que dieron el triunfo a Edmundo González Urrutia, esto fue hecho público por Rubio en fecha tan temprana como el 13MAR25. EEUU no se proponía un cambio de régimen mediante una operación militar que desplazara al chavismo y entregara y mantuviera en el poder a María Corina Machado. EEUU daría la oportunidad para que Maduro abandonara voluntariamente Venezuela ya que la hipótesis de una transición gradual y administrada por EEUU (las tres “fases” enunciadas por Rubio) tenía como premisa acordar una alianza con el chavismo sin Maduro.
El 12FEB26 Trump hizo una de sus usuales publicaciones sobre sus relaciones con Delcy Rodríguez y atacó a Sargeant: “¡Las relaciones entre Venezuela y EEUU han sido, por decirlo suavemente, extraordinarias! Nos estamos manejando muy bien con la presidenta Delcy Rodríguez y sus representantes (…) Marco Rubio y todos nuestros representantes están haciendo un trabajo fantástico, pero hablamos solo por nosotros y no queremos que haya confusión ni tergiversación. Hay una historia sobre un hombre llamado Harry Sargeant III en The Wall Street Journal. Él no tiene autoridad, de ninguna manera, para actuar en nombre de EEUU”.
Pasados los meses tras la operación militar en Caracas del 03ENE26, Sargeant no habría recuperado su licencia para hacer negocios petroleros con el chavismo, pero Chevron si lo logró y convirtió su esquema de negocios en Venezuela en modelo para la política de reducción de sanciones que ha establecido Trump y Rubio. Llegado el mes de junio de 2026, ya Trump calificaba a Delcy Rodríguez y demás jerarcas del régimen como “de los nuestros”. Así lo afirmó en un mitin el 23JUN26 en Macungie, Pennsylvania, cuando afirmó que “nos llevamos de maravilla con la gente que lo dirige [a Venezuela]; son de los nuestros, gente estupenda”.
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Desde el año 2023 cuando sus socios de la oposición venezolana decidieron defenestrar a Juan Guaidó y diluir el “gobierno provisional”, a los efectos de EEUU el “gobierno de Venezuela” estuvo encabezado por la diputada (electa en 2015) Dinorah Figuera. La diputada asumió funciones constitucionales típicas del poder Ejecutivo que fueron reconocidas por EEUU (gobiernos Biden y Trump 2) hasta el 11MAR26. Ese día el diplomático estadounidense Michael Kozak informó al Departamento de Justicia para su notificación a los tribunales de ese país que “EEUU está reconociendo a Delcy Rodríguez como la única Jefa de Estado capaz de actuar en nombre de Venezuela”. Moría así la “presidencia provisional” de Dinorah Figuera.
Kozak, quien en calidad de “encargado” dirige el departamento para el Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, hizo público el 22ABR26 una reunión con Figuera en Washington para “conversar sobre las vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada.” En su publicación en X, Kozak pontificó sobre Venezuela: “Los días de la retórica combativa han terminado — es hora de tender puentes sobre las diferencias e iniciar un nuevo capítulo para todos los venezolanos”. El plan de “tres fases” de Rubio contempla el elemento “recuperación económica y reconciliación política” (sea lo que sea que eso significa) y Kozak diseñó un plan que colocaría en Figuera, una figura sin representatividad política, en el rol de negociadora con el régimen.
En tanto, la oposición venezolana en un intento de congeniar sus planes con los de Washington, celebró una reunión masiva en Ciudad de Panamá el 23MAY26 encabezada por María Corina Machado. Del encuentro multipartidista surgió un documento denominado “Manifiesto de Panamá” el cual, asumiendo la línea dibujada por EEUU, anunciaba que han determinado “impulsar una negociación política seria, firme y responsable con el régimen interino con el acompañamiento el gobierno de EEUU (…) y liderada por María Corina Machado en su rol de conductora del proceso democrático del país”.
Pero el Departamento de Estado tenía planes diferentes sobre las “negociaciones” con el régimen. Figuera llegó a Caracas, previas coordinaciones con la Embajada de EEUU y con el régimen. En sus primeras declaraciones en el aeropuerto de Maiquetía, Figuera dejó saber que llegaba a Venezuela “por invitación del subsecretario Michael Kozak”, con lo cual se proclamaba como enviada del gobierno de EEUU para “negociar” con el régimen aspectos políticos como la designación de nuevas autoridades electorales. En un comunicado emitido por el Departamento de Estado sobre las gestiones de Figuera, EEUU dijo que “la piedra angular de cualquier transición democrática es el diálogo inclusivo”.
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El Informe Otálvora consultó el 23JUN26 al Departamento de Estado sobre el carácter de las funciones que cumple Figuera en Venezuela. La respuesta “off the record” de la oficina de prensa del Departamento de Estado emitida el mismo día fue: “La señora Figuera no es una enviada de EEUU, aprobamos firmemente lo que está haciendo en su calidad de presidenta de la Asamblea Nacional de 2015. El representante del gobierno de EEUU en Venezuela es el Encargado de Negocios Barrett”. En el comunicado del 18JUN26 el propio Departamento de Estado se refirió a Jorge Rodríguez, el interlocutor de Figuera, como “Presidente de la Asamblea Nacional de 2026 y representante del Gobierno Interino de Venezuela”.
Los responsables de prensa y relaciones internacionales del equipo de María Corina Machado fueron consultados infructuosamente por este Informe sobre las gestiones de Figuera.
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