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TESTIMONIOS

La dictadura cubana gasta millones de dólares para financiar en Estados Unidos una amplia red de influencia

Desde hace años, en Miami radican decenas de agencias con nexos con la dictadura. Y numerosos agentes de influencia trabajan en universidades diseminadas por todos los estados de la Unión

Por IVÁN GARCÍA

La espléndida casona donde radica el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en la calle 17 entre I y H, en la barriada habanera del Vedado, tiene un extenso muro enchapado con losas de piedra y una verja de hierro ornamental de puntas afiladas. También, varios pedestales donde antaño colgaba un farol de bronce.

"Pero cuando los incultos barbudos confiscaron el palacete, desprendieron el farol", cuenta José Ignacio, carnicero jubilado que siempre ha vivido en un edificio de apartamentos cercano al ICAP. “Eran los años sesenta, la época de la barbarie verde olivo. Por esta zona desvalijaron obras de arte, joyas y otros patrimonios en decenas de fabulosas casonas construidas a lo largo de la calle 17".

"En el actual Museo de Artes Decorativas, antigua residencia de María Luisa Gómez-Mena, cargaron hasta con los bidets. Y de la mansión del hacendado Juan Pedro Baró y su esposa Catalina de Lasa, en Paseo entre 17 y 19, se llevaron varios camiones con objetos valiosos. En la década de 1960 la convirtieron en sede de la Casa de la Amistad Cuba-URSS. Después el gobierno se la entregó al ICAP y ahora se llama La Casa de la Amistad”, aclara José Ignacio.

La mansión del matrimonio Baró-Lasa fue proyectada por los prestigiosos arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas. Inaugurada en 1926, con un estilo que recuerda el renacentismo italiano, decorada por la Maison Dominique de París, era considerada la más bella de La Habana. Intelectuales y políticos europeos y estadounidenses que apoyaban la revolución, recorrieron sus jardines con exuberante vegetación, diseñados por el francés Forestier, y subieron por las amplias escaleras de mármol de Carrara.

El ICAP fue inaugurado el 30 de diciembre de 1960 y es una de las tantas ramificaciones de la inteligencia cubana, creada para seducir a extranjeros ingenuos y reclutar nuevos agentes de influencia en favor de la dictadura más longeva del hemisferio occidental. Un ex oficial de la inteligencia, jubilado a raíz de la deserción del mayor Florentino Aspillaga en 1987, explica a DLA que “había un departamento en el edificio de Línea y A, no muy lejos del ICAP, que atendía directamente y trazaba las líneas maestras de dicha institución”.

“Recuerdo que Gary González, oficial en activo de la Dirección General de Inteligencia (DGI) fue nombrado presidente del ICAP (1968-1969). Luego lo sustituyó Adalberto Quintana, coronel cuyo seudónimo era El Sexto y había sido jefe de la entonces sección denominada Enlace. Quintana dirigió el ICAP de 1969 a 1974. Todo el entramado diplomático, tanto externo como las sedes extranjeras en Cuba, el servicio de logística a las embajadas y viviendas donde radicaban extranjeros, lo hacían Cubalse y Cimex, que eran tapaderas de la DGI”.

“Se vigilaba a los ciudadanos de países aliados y con más rigor aún a los funcionarios de naciones consideradas enemigas. Había técnica microfónica y de filmación lo mismo en la casa de protocolo que Fidel le prestó al Gabo (Gabriel García Márquez) que desde un edificio cerca de la antigua Oficina de Intereses de Estados Unidos, en L y Malecón, donde se espiaba a los funcionarios estadounidenses. La mayoría de los empleados cubanos contratados eran informantes de la Seguridad del Estado”.

“Era un esquema de control absoluto. Iba desde los CDR en las cuadras y oficiales del DSE (Departamento de Seguridad del Estado) en empresas hasta una red de agentes que acopiaban informaciones en lugares públicos. Los servicios especiales en Cuba fueron fundados por miembros del PSP (Partido Socialista Popular, de ideología marxista antes de la llegada de Castro al poder) que tenían amplios conocimientos en la labor de espionaje. Después se perfeccionó con métodos de la KGB y la STASI. Todo lo que te cuento es periódico viejo".

“Lo saben la CIA, el FBI, el Mossad y los servicios de inteligencia en Europa. Por eso me sorprende, que a estas alturas del juego, 67 años después, el Departamento de Estado descubra que el castrismo es una de las claves en la red de inteligencia de ‘extrema izquierda’ desplegada en Estados Unidos. La fortaleza del sistema cubano es precisamente su servicio de espionaje. Desde Radio Habana Cuba, la agencia Prensa Latina, los tres periódicos nacionales y los quince provinciales hasta las emisoras de radio y televisión, la divulgación a través del cine, eventos, libros, revistas y todo tipo de impresos y campañas propagandísticas, todo ese engranaje siempre estuvo bajo el control y la censura de la Seguridad del Estado".

"En los últimos tiempos, con la llegada de las nuevas tecnologías de la información, el desgaste del poder y la caída en barrena de la profesionalidad de esos servicios de inteligencia, han aflorado tendencias que escapan del radar del DSE. Pero las instituciones, supuestamente de solidaridad con la revolución cubana, como el ICAP y otras, son un apéndice de la DGI. Estados Unidos siempre ha sido la nación a la que históricamente se le ha destinado mayor cantidad de recursos, con el objetivo de penetrar el mundo académico, el exilio, los negocios y el lobby político en Washington. Hasta bien entrados los años noventa, el presupuesto del departamento cubano dedicado a recopilar información, disponía de varios cientos de millones de dólares".

"Y ya se sabe que más del 80 por ciento del personal en las sedes diplomáticas de Nueva York y Washington son agentes profesionales, quienes aprovechan la libertad de expresión y movimiento en los países democráticos para crear redes de apoyo al régimen cubano con agentes de influencia y propaganda. En los últimos años se han radicado en Estados Unidos decenas de exfuncionarios estatales, miembros del partido comunista, militares, agentes de inteligencia o contrainteligencia retirados y parientes de altos cargos del gobierno. Sospecho que la intención es incentivar nuevos negocios, consolidar el lobby a favor del levantamiento del embargo, o que son células durmientes para recabar información”, concluye el exoficial.

La prensa estadounidense ha desenmascarado el entramado de redes anticapitalistas de extrema izquierda conectadas con los servicios de espionaje chino y ruso. Personajes como Manolo de los Santos, portavoz de The People's Forum, oriundo de República Dominicana, han suscitado controversia por su vehemente retórica contra Israel y a favor de organizaciones terroristas como Hamás e Hizbolá y su apoyo al régimen anciano de La Habana.

De los Santos a menudo visita Cuba y se ha reunido con el gobernante Díaz-Canel. The People's Forum radica en Nueva York y recibe financiación millonaria del magnate norteamericano Neville Roy Singham, con vínculos con la compañía Huawei y el entramado empresarial estatal chino. Esa red, defensora a ultranza de la dictadura castrista, cuenta con negocios, una cafetería en su sede y periódicos y canales audiovisuales en Estados Unidos.

Según diversos medios, más de una veintena de grupos de extrema izquierda participan en eventos, actos políticos y protestas en respaldo al totalitarismo en Cuba. Se ha vuelto habitual su presencia en La Habana en ‘tours revolucionarios’, diseñados por instituciones oficiales, recorriendo escuelas, centros de investigaciones científicas, hospitales y comunidades escogidas en diversas provincias.

No pocas veces el régimen les paga los viajes y las estancias en la isla. Como parte de esa pantomima, son entrevistados por la prensa estatal y en sus declaraciones alaban la ‘resistencia y amabilidad del pueblo cubano’. Antes de tomar el vuelo rumbo a Estados Unidos, laboran un fin de semana en la agricultura.

Desde hace años, en Miami radican decenas de agencias con nexos con la dictadura. Y numerosos agentes de influencia trabajan en universidades diseminadas por todos los estados de la Unión. La acusación del Secretario de Estado Marco Rubio sobre el espionaje, subversión y radicalismo de izquierda de la inteligencia cubana no es una novedad. El largo brazo del castrismo tiene presencia en Estados Unidos desde hace más de sesenta años.

Un caso que llama la atención es el de Yalí Núñez Machado, supuesta defensora del Partido Republicano, hija de padres que en La Habana se vanagloriaban de pertenecer al Ministerio del Interior. Ya en 2017 la periodista independiente Tania Quintero alertó sobre ella en su blog (Tita, la abuela de Yailí Núñez – el blog de iván y tania).

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