El escritor cubano Alejo Carpentier la llamaba la Ciudad de las Columnas. Quienes en estas últimas décadas visitan la isla, reconocen la elegancia de la que fue una de las ciudades más bellas de América Latina. Pero el desdén y el despropósito han llevado a las ruinas a muchas edificaciones de La Habana
Fuerte oleaje provocó inundaciones en La Habana. (CORTESÍA: Todoviajes)
Una calle de La Habana Vieja (CORTESÍA: Enviajes.cl)
Monumento al Mayor General José Miguel Gómez, en la calle G o Avenida de los Presidentes (CORTESÍA: Mapio.net)
Edificio de Centro Habana (CORTESÍA: SkyscraperCity)
Ruinas de la antigua mansión de Josefina, la esposa del conde Kohly, dueño de muchas hectáreas en ambas márgenes del río Almendares. Bosque de La Habana (CORTESÍA: NorfiPC)
Edificios restaurados por la Oficina del Historiador de la Ciudad conviven con otros completamente destruidos y apuntalados (CORTESÍA: Diario Público)
Los habaneros ya parecen resignados a vivir entre edificaciones que parecen bombardeadas (CORTESÍA: cuba-divers.info)
El Teatro Martí fue abierto nuevamente en febrero del 2014, tras un interminable proceso de restauración. Los habaneros no olvidaban aquel primer Teatro Martí que había sido inaugurado en junio de 1884 (CORTESÍA: PanamericanWorld)
El Cristo de La Habana, en Casablanca. Se eleva unos 50 metros sobre el nivel del mar (CORTESÍA: deamorydeguerra-fermina.blogspot.com)
Torréon de La Chorrera (CORTESÍA: Portale)
Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís. Sala de Conciertos y sede de la Camerata Romeu (CORTESÍA: cubawhatson.com)
Vista aérea de Coppelia, que fue una de las más famosas heladerías de la capital cubana (CORTESÍA: Gabitos)