Alberto de la Nuez Ramírez, Coordinador Nacional del Movimiento Ciudadano de Reflexión y Reconciliación, e integrante del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), fue detenido el pasado sábado en horas del mediodía en la terminal de Aguada de Pasajeros, provincia de Cienfuegos, a su regreso de Colón, provincia de Matanzas, de casa del líder sindicalista Iván Hernández Carrillo, también integrante del CTDC.
La represión en Cuba, "al duro y sin guantes"
Fue trasladado para la unidad del Departamento Técnico de Investigación del pueblo Grifo en la ciudad de Cienfuegos. Interrogado por la policía política, le decomisaron 290.00 dólares estadounidenses. Luego fue multado con 500.00 pesos por la supuesta violación de un cordón policial y amenazado de supuesto 'mercenarismo' por “recibir dinero de una potencia extranjera para subvertir el orden interno”, según le espetaron. De la Nuez Ramírez negó todas las acusaciones.
Sometido a chantaje, De la Nuez Ramírez se negó a entregar la mitad del dinero como condición para poder seguir visitando a Hernández Carrillo, siempre que no repartiera supuestamente el dinero entre los sindicalistas independientes en su territorio.
Fue liberado sobre las 4:00pm del domingo 20 de febrero bajo el anuncio de que serían encarcelados, muy pronto, todos los que reciben dinero para hacer “contrarrevolución” al igual que los que reciban recargas de teléfono. El anuncio se completa con otros tres mensajes: la represión “al duro y sin guantes” contra la sociedad civil, que todos los encarcelados por las jornadas de julio cumplirían sus condenas sin importar la edad, con la represión hacia los familiares que se sumaran a las demandas cívicas de liberación, que no habrá amnistía para ningún preso, y que se suspendería la moratoria de la pena de muerte.
El CTDC espera que la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea, tome nota de este nivel de represión contra el disenso. La comunidad prodemocrática, los familiares de presos y presas, y la mayoría de la ciudadanía cubana deben unirse frente a la vuelta de tuerca de una estrecha minoría atrincherada en el poder por su profunda y creciente ilegitimidad.
Frente a un pueblo que ya no les quiere, esa minoría ha perdido toda autoridad y solo le queda la fuerza. A trabajar duro e inteligentemente.
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FUENTE: REDACCION
