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LA HORA DE VENEZUELA

"Maduro es el obstáculo para que tengamos un futuro"

El exalcalde de Caracas Antonio Ledezma afirmó que entre 20 y 30 operaciones se registran dentro de las guarniciones militares para marginar a Nicolás Maduro
Por Daniel Castropé
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MIAMI.- El exalcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma es uno de los opositores al régimen que hoy encabeza Nicolás Maduro, que ha sufrido en carne propia los rigores de una dictadura que desde hace ya más de 20 años no da tregua entre los venezolanos.

Perseguido y arrestado por sus posturas políticas, el también exsenador y exdiputado se vio obligado a huir del país a través de la frontera con Colombia, para poner a salvo su vida en noviembre de 2017. Hoy se encuentra refugiado junto a su familia en España.

Al referirse a una supuesta operación efectuada este domingo, denunciada por el dictador Maduro como una acción para “invadir” a Venezuela y “asesinarme”, Ledezma afirmó que no se trata de “una o dos operaciones”, sino de “20 o 30”, encabezadas por militares y policías venezolanos "que no tienen relación con el tráfico de drogas y el terrorismo", que quieren el retorno de la democracia a su país.

“Hubiera sido preferible una salida sin más crueldad de la que ha padecido el pueblo de Venezuela, pero lamentablemente Maduro se empeña en seguir siendo el obstáculo entre este presente aciago y el futuro promisorio con el que estamos soñando, con todo el derecho del mundo, todos los venezolanos”, aseguró Ledezma durante una entrevista exclusiva concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS.

¿Cómo analiza los últimos acontecimientos en su país?

Venezuela es una olla sobre un fogón que cada día cobra más fuego. En vez de echarle agua, lo que vemos es a la narcotiranía ponerle más leña, y el combustible que no hay para los productores agropecuarios y los transportistas, lo usan para incendiar aún más a nuestro país.

Yo creo que estamos ya en una verdadera fase terminal. Un país donde hay un narcoestado donde las cárceles las manejan los “pranes” [cabecillas de grupos delincuenciales], y estos están combinados con los grupos parapoliciales que les sirven a la dictadura.

Venezuela es un país somalizado [similar a Somalia por la pobreza] porque se la han repartido como quien se reparte un botín para los ‘garimpeiros’, el ELN, las FARC [guerrillas colombianas vinculadas al crimen organizado], las bandas delincuenciales que manejan parte del Arco Minero, donde no solo trafican oro, sino que trafican seres humanos. Allí hay trata de blancas, comercian con personas. Para el Cartel de Sinaloa [de México], el territorio del Perijá. Para otros carteles relacionados con el Cartel de los Soles, el de Paraguaná o el de Carabobo. Vemos pistas clandestinas. No hay aviones comerciales, pero sí hay aviones clandestinos que trafican cocaína hacia Estados Unidos.

En Venezuela operan más de 18.000 bandas "hamponiles". Las Policías, de las que antes hablábamos con orgullo, como la Policía de Simonovis, la Policía de Óscar Pérez, la Policía Técnica, aquella que entregaba los Cangrejos de Oro por las investigaciones, hoy está reducida a un escuadrón de efectivos que actúan bajo las órdenes del matrimonio que usurpa Miraflores [Nicolás Maduro y Cilia Flores].

También vemos cómo se han desarrollado los famosos sicariatos que han asesinado a centenares de dirigentes sindicales. Vemos cómo se ha instalado el narcotráfico en las guarniciones militares. Vemos cómo el poder judicial está criminalizando y judicializando la política. Allí absuelven al culpable y condenan a inocentes. Se coloca en el paredón de fusilamiento a los disidentes. Violentan la autonomía de los poderes públicos porque se pulverizó el principio de separación de poderes.

Si no faltaba más, vemos que el terrorismo internacional también confirma su maridaje con el régimen de Maduro cuando le entrega el Ministerio de Minas a un agente del terrorismo iraní. Vemos cómo se documentan a miembros de Hezbollah o de Hamás [grupos del extremismo islámico] . Es decir, un país reducido a un narcoestado con un territorio al servicio de los despropósitos de este régimen.

Venezuela no es más que un gigantesco campo de concentración donde Maduro y sus capos mantienen secuestrados y martirizados a millones de venezolanos.

Parece que está en ciernes una operación que se denomina Gedeón. Han hablado supuestos militares venezolanos y de EEUU. ¿Pudiera ser este el momento y la hora de Venezuela?

Yo creo que es la hora que con retraso pueden dar los efectivos militares y policiales que nada tienen que ver con el narcotráfico. Aprovecho esta oportunidad para reiterar mi llamado a todos esos oficiales, a toda la tropa porque es bueno que se sepa que por cada general que trafica droga hay 10.000 soldados que pasan hambre. Por cada coronel que se benefició con el tráfico de gasolina o de alimentos hacia Colombia y Brasil, hay 200 tenientes o subtenientes que están inconformes con lo que está ocurriendo. Que por cada generalote que está relacionado con el Cartel de los Soles, hay decenas de mayores, capitanes, sargentos o cabos distinguidos avergonzados por lo que está ocurriendo en el seno de la Fuerza Armada Nacional. Por cada jefe policial que anda con una chapa “matacreando” o actuando como comisario político de este régimen, hay decenas de policías decentes, honestos, que nada tienen que ver con estos malhechores.

Por lo tanto, esta es la hora en que los oficiales, la tropa, los policías que nada tienen que ver con el terrorismo o el narcotráfico puedan hacer un desagravio no solamente a la Fuerza Armada, cuyas banderas o insignias tienen que lavar y limpiar para que vuelvan a brillar con pulcritud, sino también al pueblo de Venezuela compungido por tantas cosas que vienen ocurriendo.

En Venezuela hay un estado de ebullición permanente en los cuarteles y cuerpos policiales. Los policías que no están relacionados con el tráfico de drogas que se viene dando en el estado Carabobo; los militares o policías que nada tienen que ver con los negocios oscuros que hacen los traficantes en el estado Falcón; o los que manipulan las pistas clandestinas en el estado Zulia para que despeguen aviones cargados de cocaína hacia Guatemala o hacia Honduras. Esos militares y policías están inconformes y esos son los verdaderos protagonistas de estas operaciones que están multiplicándose cada día.

No se trata de una o dos operaciones, sino de 20 o 30 operaciones que se dan en las guarniciones del Ejército, de la Guardia Nacional, alrededor de las pistas de la aviación o alrededor de las fragatas o buques de nuestra Fuerza Armada Nacional.

Por eso, yo tengo la firme convicción y optimismo de que Venezuela muy pronto va a salir de esta barbaridad. Hubiera sido preferible una salida sin más crueldad de la que ha padecido el pueblo de Venezuela, pero lamentablemente Maduro se empeña en seguir siendo el obstáculo entre este presente aciago y el futuro promisorio con el que estamos soñando, con todo el derecho del mundo, todos los venezolanos.

Usted ha dicho que es probable que el 90% de quienes integran las fuerzas militares estén hoy del lado de la democracia. ¿Está perdiendo Maduro ese apoyo que ha sido pilar fundamental para mantenerse usurpando el poder?

Maduro lo que tiene son reservas de represión, grupos que hostigan a los oficiales de la Fuerza Armada no comprometidos con el tráfico de drogas y el terrorismo. Para eso se vale del G2 cubano, que son los servicios de inteligencia. De allí que ratifico esa expresión mía según la cual más del 90% de los que forman parte de la tropa y la oficialidad de nuestra institución castrense no guardan relación ni con el narcotráfico ni con el terrorismo internacional.

Esa es la gente que está allí en la reserva, y por eso hay militares presos. Por algo se rebeló el capitán Rafael Acosta Arévalo, a quien torturaron hasta matarlo. Por algo está preso, en un calabozo de la DGCIM [Dirección General de Contrainteligencia Militar], el capitán Caguaripano, torturado hasta más no decir. Por algo siguen presos el general Baduel, el capitán Marín Chaparro y tantos otros militares venezolanos.

Venezuela es el país con más militares presos en el mundo. Esos militares que se rebelan, que dan un paso al frente, están esperando el acompañamiento de sus compañeros de armas que tienen que hacer honor a su divisa, que tienen que cumplir lo que dicen los artículos 350 y 333 [de la Constitución] que dan un mandato tanto a los militares como a los civiles de desconocer un régimen que contraría valores y principios democráticos y menoscaba los derechos humanos.

Está más que demostrado que el régimen de Maduro viene desconociendo esos principios. En Venezuela no hay separación de poderes, no hay justicia, no hay transparencia administrativa, no se respeta el verdadero principio de soberanía porque estamos invadidos por cubanos, iraníes, rusos. En Venezuela no se respetan los derechos humanos ni los derechos más elementales para un ser humano como es el derecho a la alimentación.

Por eso, más del 64% de la población pierde masa muscular. Hoy en día comprar una canasta básica equivale a 340 dólares frente al salario mínimo del venezolano que no llega a los 4 dólares, sumando los llamados bonos. Por eso, tampoco podemos decir que se garantiza el derecho a la vida. En Venezuela vemos cómo actualmente en Petare (barrio de Caracas) no hay comida, pero sí hay bala. Lo que se escucha es un estruendo de plomazón por doquier de las bandas que se disputan el territorio después de aquella triste y célebre disposición del Ministerio de Relaciones Interiores, como de Chávez como de Maduro, de crear las Zonas de Paz, que terminan siendo las zonas del terror.

En Venezuela no se cumple el derecho a la vida, a la salud. Más del 84% de los centros de salud no tienen equipados sus quirófanos. Algunas veces no solo no hay medicamentos, sino tampoco agua potable. Qué salud puede haber en un país en donde los enfermos renales no tienen servicio de diálisis, donde los niños mueren ya de sarampión, difteria o desnutridos, donde los enfermos de cáncer no tienen acceso a un servicio de quimioterapia.

Por lo tanto, está más que justificado que nuestros militares y los policías no comprometidos con el narcotráfico y el terrorismo se acojan al artículo 350 y desconozcan este régimen, y colaboren con la idea de justicia que está palpitando en el corazón de millones de venezolanos para poner punto final a esta narcotiranía.

Nunca será un golpe de Estado porque eso es defender la Constitución, que está siendo golpeada por esta narcotiranía.

¿Cuál es su llamado a los venezolanos que quieren ver el final de Maduro y su régimen?

Militares, policías de Venezuela, den un paso al frente. Eviten que Maduro siga golpeando nuestra esperanza, que siga destruyendo un país maravilloso como Venezuela. Vamos a tener fe.

Yo creo que Venezuela no solo va a tener recursos económicos a la mano de parte de la comunidad internacional, sino talento humano y voluntad de sacrificio porque hemos aprendido muchas lecciones y por eso reitero que esta crisis no va a ser estéril, que va a dejar cicatrices en el alma y el corazón de los venezolanos, pero al mismo tiempo instalado un campanario que nos va a repicar en la consciencia para decirnos qué es lo que hay que hacer correctamente para convertir a Venezuela en el gran país con el que soñaron nuestros padres libertadores. ¡Arriba corazones!

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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