lunes 20  de  mayo 2024
VENEZUELA

Maduro quiere ignorar a la oposición, Washington le hace el juego

El régimen venezolano busca poder conversar directamente con EEUU, dejando a un lado a los integrantes del Gobierno Interino que habían tenido en reconocimiento de Washington
Por EUGENIO G. MARTÍNEZ

@puzkas
CARACAS/ESPECIAL.- Desde el sector reformista del régimen de Nicolás Maduro se intenta imponer un nuevo proceso de negociación y diálogo, distanciado y diferenciado del esquema que se había mantenido en las conversaciones promovidas por Noruega, primero en Barbados y después en México.

El proceso que aspira a imponer el régimen de Maduro es similar al desarrollado en 2018 en paralelo a las conversaciones que se mantenían con la oposición. En ese momento, el grupo de partidos y dirigentes políticos disidentes de la oposición formó junto al Partido Socialista Unido de Venezuela la llamada “Mesa de Diálogo Nacional”, instancia que se utilizó para designar una nueva autoridad electoral que solo logró mantenerse en funciones durante seis meses y modificar sustancialmente el sistema de elección para los comicios parlamentarios celebrados en 2020.

Guaidó advierte

Desde el Gobierno Interino de Juan Guaidó se alerta que este proceso busca “eludir el memorando de entendimiento suscrito con la Plataforma Unitaria, al impulsar un diálogo en dónde pueda imponer su agenda e incluir a factores políticos que se han prestado para la judicialización de los partidos de oposición”. Desde esta perspectiva Maduro solo “busca forzar a que las fuerzas democráticas acepten como interlocutores válidos a actores funcionales al régimen”.

En paralelo, el gobierno de Maduro retoma las amenazas en contra de la ya disminuida Plataforma Unitaria, al vincularla con Biagio Garófalo, quien fue detenido en Colombia presuntamente por narcotráfico.

Sin embargo, la mayoría de los analistas consideran que la estrategia de Maduro es avanzar en un proceso de pluralismo concertado, una vez que ha logrado tomar ventaja políticamente al Gobierno Interino.

Una estrategia

El politólogo John Magdaleno sostiene que, si la oposición “quiere verdaderamente facilitar, estimular, una aproximación a la transición a la democracia tiene que jugar estratégicamente para fortalecer a un ala reformista de la coalición dominante”.

No obstante, advierte: “cuando esto se dice, los más exaltados políticos y opinadores de Venezuela dicen que eso es cohabitación. Es que, si usted no favorece la ruptura de la agenda de intereses, fortaleciendo a los reformistas, usted no está contribuyendo con la transición. Si por acción u omisión, termina cohesionando mucho más a todos los factores que integran la coalición dominante, a la postre esa persona si es colaborador y cohabitador. Porque mete a todos en el mismo saco, sin ninguna capacidad de discriminar, sin pensar en que algunos de ellos requieren de garantías e incentivos para estimular la transición, entonces el que está bloqueando la transición es usted".

La transición

Magdaleno insiste en que los extremos de los dos lados bloquean e impiden la transición. No hay alta probabilidad de transición si no hay un divorcio de las agendas de interés, especialmente en el caso de la coalición dominante. (...) fortalecer al ala reformista de la coalición dominante, a la postre le despeja parte del camino requerido para una que una transición sea factible en el futuro”.

Una posición similar mantiene el politólogo Ricardo Sucre Heredia. Aunque recuerda que siempre se opuso a la ampliación de la Mesa de Negociación de México porque una mesa con muchos actores haría más complicado llegar a acuerdos (…) El 13 de agosto de 2021 las dos partes -el gobierno y la plataforma unitaria- firmaron un memo en donde se reconocen como actores políticos. Son las partes legitimadas para negociar”.

No obstante, advierte que el problema “es que mientras el gobierno y la oposición no definan unas reglas para coexistir dado que no se pueden eliminar, lo demás no fluirá completamente bien. Podremos tener una relativa mejoría económica, pero limitada. El fondo del problema es político y es el siguiente: reglas para convivir y reconocimiento”.

Nuevos actores

En un reciente artículo, Sucre Heredia además explica que el gobierno de Maduro “de manera elegante, busca cerrar el capítulo de México para abrir otra negociación con nuevos actores (…) la negociación en México fue la continuación de una para un momento de conflicto, con un sector de la oposición (el G4)”. Este momento desde la perspectiva del chavismo ya fue superado”.

Además, el gobierno de Maduro busca poder conversar directamente con la administración de EEUU, dejando a un lado los intermediarios en los que se convirtieron los integrantes del Gobierno Interino. Para Sucre Heredia es posible que esto haya sido uno de los planteamientos que se hizo a la delegación encabezada por Juan González, “que EEUU deje de “cochear” a la oposición, y que la agenda sea con el gobierno de Maduro (…) Entonces hay dos negociaciones. Una externa y una interna con dos niveles. La externa, con países. La interna, con un nivel social y otro político”.

Por último, Sucre Heredia recuerda que después de tres años “la oposición no es relevante y no es interesante, y la sociedad se autonomizó de la política. Su estrategia de quiebre la dejó sin nada. Posiblemente las personas noten más la ausencia del Sambil (centro comercial expropiado hace 10 años que recientemente fue devuelto a sus dueños) que la de un partido político (…) El hecho es que no hay interlocutores políticos con peso propio y que sean interesantes en sus ideas. Parece que el ejecutivo notó esto y de aquí su diseño de negociaciones.

Nuevo tribunal

Mientras el gobierno de Maduro avanza en la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) acordado entre las fuerzas que se han sentado a negociar con su gobierno, Juan Guaidó denuncia que los partidos y líderes políticos que llegan a acuerdos con el sector reformista del gobierno “no pueden considerarse de oposición”.

"Si alguien se atreve a decir que este magistrado es de oposición, ya está reconociendo que allí no hay ningún tipo de justicia ni de equilibrio. No quiero ningún magistrado opositor, no quiero ningún magistrado del régimen, quiero un magistrado que haga justicia, quiero un tribunal que actúe de manera imparcial, independiente, oportuno porque si no tampoco es justicia a cabalidad", insiste Guaidó.

El también presidente de la Asamblea Nacional electa en 2015 sostiene que “la escogencia de unas nuevas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia como de un nuevo Consejo Nacional Electoral deben salir de una negociación entre régimen y la oposición en México”.

Guaidó insiste en que la oposición (el sector que se agrupa en torno a él) está lista para sentarse nuevamente en la mesa de negociación en México, pero que no están dispuestos a aceptar la incorporación de líderes de la Alianza Democrática.

"Los que retrasan la negociación son Maduro y su combo. Nosotros lo hemos dicho varias veces (…) estamos dispuestos a iniciar de inmediato. Zelenski y Putin están negociando, por lo que Maduro no tiene ninguna excusa para seguir dilatando la necesidad de un acuerdo en este momento en Venezuela que nos lleve a atender la mayor crisis migratoria del mundo”.

Oposición dividida

Para el dirigente político Stalin González “el diálogo y el entendimiento son los recursos con que contamos para solventar los problemas y las diferencias”. González fue electo como diputado en 2015, pero se separó de su cargo en 2022, por considerar que su periodo constitucional había finalizado. No obstante, forma parte de la Plataforma Unitaria Venezuela que se conformó para negociar en México.

Desde la perspectiva de González “en el pasado reciente la política apostó por el quiebre interno en las filas del régimen, esperando que esto resultara en ese cambio de modelo que queremos. Sin embargo, los resultados muestran lo contrario, un régimen que sigue atornillado al poder y que usa la retórica para vender logros donde solo hay fracaso (…) Es momento de replantear nuestra estrategia para que beneficie a los venezolanos. El retorno de la democracia solo llegará si aprendemos de nuestros errores pasados y rectificamos el rumbo”.

González recuerda que el régimen “no cuenta con apoyo nacional ni internacional, nadie lo quiere y ellos lo saben (…) Han aprendido a evadir sanciones, así consiguieron que siguiéramos teniendo gasolina, pero de una de muy mala calidad, ¿A quién beneficia esto? Ser oposición no significa oponerse a aquellos procesos que servirán para beneficiar y facilitar la vida de los venezolanos”.

La posición de González no la comparte Andrés Velásquez, líder político de la Causa R, uno de los partidos minoritarios que sigue respaldando al Gobierno Interino de Juan Guaidó.

Según Velásquez “la dictadura pretende montar ahora un diálogo bajo su total control y condiciones. Ahora quiere traerlo a su propio terreno y con la incorporación de aliados políticos disfrazados de opositores. O se negocia seriamente la solución a la crisis o se le dice no al teatro Maduro”.

Esta percepción también la tiene Antonio Ledezma quien se encuentra exiliado en España.

“¿Se acuerdan de aquello de "cuéntame el cuento del gallo pelón"? Pues así pretende seguir jugando Maduro con el cuento del "diálogo". Ganar tiempo mientras infiltra, divide y atomiza a factores "opositores" y se aprovecha de las confusiones de aliados internacionales”.

Noruega insiste en el diálogo

Aunque no parece existir incentivos concretos para que se reanude en el mediano plazo la Mesa de Negociación en México, el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, sostiene que su país está listo para volver a servir de mediador. “(…) estas conversaciones, por diversas razones, se detuvieron o se ralentizaron. Eso sucede. Y entonces pueden ser una oportunidad para comenzar gradualmente a comprometerse nuevamente. Y mi mensaje es que estamos listos para apoyar en ese papel de facilitador (…) el objetivo preciso de ser un facilitador es que no pones realmente la solución deseada. Intentas estar ahí, para ayudar a las partes a encontrar eso (…) El asunto aquí es tratar de encontrar suficientes puntos en común para avanzar de manera que los conflictos y los problemas puedan ser resueltos por los propios venezolanos. Y creo que hay una comunidad internacional lista para apoyar eso. Pero, de nuevo, corresponde a las partes encontrar el camino y corresponde a los amigos y socios tratar de facilitar y ayudar”

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