WASHINGTON.- El martes, el juez federal Richard Leon ordenó paralizar temporalmente la ejecución del proyecto de construir un gran salón de baile en la Casa Blanca, sin embargo, dos días después la Comisión de Planificación de Washington dio luz verde al polémico proyecto impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
La comisión, presidida por uno de los exabogados de Trump e integrada en su mayoría por miembros leales al mandatario, votó a favor del proyecto despejando uno de los principales trámites oficiales para la construcción del edificio.
“Creo que, con el tiempo, este salón de baile será considerado un tesoro nacional en la misma medida que los demás componentes clave de la Casa Blanca”, afirmó Will Scharf, quien preside la comisión. “Creo que, con el tiempo, este salón de baile será considerado un tesoro nacional en la misma medida que los demás componentes clave de la Casa Blanca”, afirmó Will Scharf, quien preside la comisión.
El año pasado, fue derribada la histórica Ala Este de la Casa Blanca para dar espacio a la construcción del salón de baile, lo que generó el rechazo de grupos defensores del patrimonio histórico.
La comisión que autorizó este jueves el proyecto sostiene que la construcción del nuevo salón “apoyará la integridad histórica y el paisaje cultural de la Casa Blanca y sus terrenos”, enmarca el plan como compatible con la preservación del recinto presidencial.
La Comisión de Planificación es uno de los dos organismos federales —junto con la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, que el pasado febrero ya aprobó continuar con la obra— a los que se ha encomendado la función de supervisar los proyectos de construcción.
El martes, el juez federal Richard Leon a la vez que ordenó paralizar la obra también prohibió “realizar cualquier acción” relacionada con la misma, por lo que el curso del proyecto enfrenta ahora incertidumbre sobre su legalidad.
León dio la razón con su fallo al Fondo Nacional para la Preservación Histórica, ONG que demandó al Gobierno por el proyecto con el objetivo de detener la construcción del salón hasta que el mandatario obtuviera el aval del Congreso.
La construcción del nuevo salón, diseñado para acoger entre 650 y 1.000 invitados para cenas y eventos de Estado, empezó con un costo de unos 200 millones de dólares, pero ha ido subiendo en las revisiones de diseño hasta alrededor de 400 millones.
FUENTE: Con información de EFE