@elkisbejarano
Maduro recurre a la tortura como método de coerción
MIAMI.- La vida de la familia Mora Alfonso se convirtió en una pesadilla el 15 de abril de 2018, cuando una comisión de la Dirección de Contrainteligencia Militar de Venezuela (DGCIM) y de la Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana ( FAES ) llegó a su casa donde golpeó, torturó y secuestró al paramédico Alonso José Mora Alfonso, de 33 años, a quien involucraron en un supuesta conspiración llamada Gedeón II, señalada de planificar ataques a instituciones públicas del régimen de Nicolás Maduro. Aunque hasta la fecha no hay ninguna prueba en su contra, el régimen lo mantiene encarcelado en Ramo Verde, esperando justicia.
Alonso Mora es uno de los 399 presos políticos que hay en Venezuela, según la última cifra de la ONG Foro Penal venezolano. Su madre Heredina Alfonso conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS vía telefónica para denunciar el caso de su hijo, quien ha sido torturado cruelmente, y como no hay pruebas que lo señalan como culpable, recibió medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero aun así no ha sido liberado.
La lista de casos de tortura en Venezuela es larga. En la mayoría se repiten las denuncias sobre algunas prácticas como la desaparición forzosa de las víctimas por más de quince días o la tortura durante largos interrogatorios que a veces incluyen choques eléctricos y fuertes golpes; pero en el caso de Alonso Mora los funcionarios del régimen fueron más allá. Desmembraron a su perro, un golden retriever, cuando el animal intentó defender a su amo de quienes lo golpeaban. Y como si fuese poco, grabaron el hecho para luego mostrarle el video a Mora, mientras lo continuaban torturando buscando una declaración que lo inculpara de un crimen que no cometió.
Durante 17 días su familia no conocía su paradero. Estaba desaparecido. En ese tiempo fue trasladado con una capucha en la cabeza a diferentes sitios. Comenta su madre, a quien varias veces la voz se le quiebra al recordar el horror que ha sufrido su hijo, que lo desnudaron y le ataron las manos con cables, para colgarlo en medio de un cuarto. Le aplicaron asfixia con bolsas de plástico.Le echaban agua y le aplicaban electricidad. Perdió las uñas, por los choques eléctricos. “Cuando la corriente entra al cuerpo tiene que salir por algún lado, y lo hace por las extremidades. Por eso perdió todas las uñas”.
Una vez presentado ante los tribunales, fue internado en la cárcel de Santa Ana, hasta que una noche llegaron funcionarios del DGCIM quienes lo volvieron a torturar. A él y al grupo también señalados en el mismo caso, les robaron las pocas pertenencias que tenían dentro de la prisión.
Sus familiares relatan que año y medio después, aún tiene las cicatrices de las ataduras con cables en sus muñecas. “Lo colgaron de allí. Le dieron golpes en los tobillos, en los brazos. Le dislocaron los hombros, los pies. Todo eso ocurrió en esos 17 días de horror. Ahora presenta nódulos en todo el cuerpo que no sabemos si son benignos, porque no han permitido que le hagamos los exámenes”.
Su madre exige justicia. Asegura que necesita dar a conocer el caso de su hijo para que deje de ser un número. “Necesitamos ponerle rostro porque él es una víctima, él es inocente. Es padre de tres niños. Es un hombre bueno. Además de ser paramédico de profesión es chef por afición. Es defensor de los Derechos Humanos, y activista social. Debe ser liberado de inmediato. Vivimos con el alma un hilo de pensar que de repente le vayan a hacer algo. Es la angustia que uno vive día a día”.
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Asegura que la situación tan dantesca de su hijo, fue presentada ante tribunales de la “Corte Marcial, el cual se mantiene engavetado. En un estado de indefensión total. Lo que sí estoy segura y hablo con base, es que lo que dijo el ministro de justicia y paz del régimen de Maduro, Néstor Reverol en la rueda de prensa no es lo mismo que hay en el expediente. Allí en ese expediente hay pruebas falsas, Alonso es inocente de los casos que le imponen”.
Lo que destaca la familia de Alonso, es que pese a lo que ha vivido sigue amando a su país y sigue anhelando un mejor futuro. “Pese a todo lo que ha vivido, es impresionante su fortaleza. Es un hombre valiente, amable cariñoso. Eso nunca se lo podrán quitar. Él continúa amando profundamente a Venezuela y continúa con su firmeza de pensar diferente y de querer cada día un mejor país. A pesar de su secuestro se mantiene como un venezolano enamorado de su país”.
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