CARACAS.- Presionado por un vertiginoso incremento de los precios que aviva el descontento en un año en el que intentará reelegirse, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció medidas que procuran disminuir el impacto en la población, pero todo indica que la receta empeorará la enfermedad de la economía.
Medidas económicas de Maduro, un empujón para profundizar la crisis en Venezuela
El Banco Central oculta las cifras oficiales pero la medición del Parlamento registra que en 2017 la inflación experimentó un salto de 2.616% y en las dos últimas semanas de diciembre la escalada ganó velocidad en lo que Nicolás Maduro catalogó como una “guerra de precios”, de la que pretende salir victorioso con rebajas forzosas.
Cumpliendo con las órdenes de Nicolás Maduro, el vicepresidente Tareck el Aissami se reunió con los representantes de las principales empresas de alimentos y allí confesó que “amanecimos sorprendidos. El 15 de diciembre prácticamente no había ocurrido nada y el 3 de enero los precios amanecen inflados. Hay 6.500 productos que sufrieron incrementos entre el 10% y el 10.000%”.
Inmediatamente agregó que “todos estos rubros tienen que volver al precio de diciembre, hoy mismo (16 de enero). No vamos a aceptar ningún precio especulativo (…) A la empresa que no respete, le caerá todo el peso de la ley”.
El vicepresidente explicó que entre las alzas que han motivado la medida destaca el salto de 567% en el precio de sardinas enlatadas, 964% en la avena, 477% en la salsa de tomate y 175% en la margarina. Aseguró que “son precios criminales, brutales, sin justificación”.
El temblor
La administración de Nicolás Maduro no incluye en su discurso el malestar de la economía. El petróleo provee 96 de cada cien dólares que ingresan al país y tras no ahorrar durante el tiempo de los altos precios del barril, endeudarse masivamente y gastar buena parte del dinero en proyectos que no generan divisas, el gobierno recortó ferozmente la venta de dólares para las importaciones, dejando a las empresas sin suficiente materia prima para producir.
Torino Capital toma en cuenta las exportaciones a Venezuela de sus principales 30 socios comerciales como Estados Unidos, Argentina y Brasil para calcular cuánto han descendido las compras al exterior. El resultado es que las importaciones de 2017, en términos per cápita, son las más bajas desde 1946, el año más antiguo en las estadísticas oficiales.
Otro elemento a considerar es que en un entorno donde las empresas producen y venden menos, incluyendo al estratégico sector petrolero, la recaudación de impuestos se ha desplomado y el gobierno recurre a la emisión de dinero para cubrir una importante porción del gasto público. El resultado es un fuerte desbalance entre la cantidad de dinero en la economía y la oferta, algo que impulsa el salto de los precios.
La firma Síntesis Financiera señala que en 2017 de cada 100 bolívares que el gobierno gastó, 30 provinieron de la emisión de dinero que hace el Banco Central.
Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras (el gremio que agrupa a las empresas del sector privado), indica que “hay una presión al alza en los precios porque a medida que cae la producción cada producto que elaboras resulta más costoso. Por ejemplo, en el alza de los productos agrícolas incide que solo se sembró 30% del área cultivable por la falta de insumos”.
Las consecuencias
Tamara Herrera, economista y directora de Síntesis Financiera, señala que la rebaja forzosa en el precio de los artículos dará paso a un rebote de la inflación o a mayor escasez en los mercados.
“No es lógico esperar un retroceso sostenible en los precios. Si por temor a la represión económica los precios descienden, tan pronto se agoten los inventarios o la producción a pérdida se haga insostenible vendrá un rebote. Si el gobierno no permite el rebote aumentará la escasez”, dice Tamara Herrera.
Agrega que “a lo mejor se producen cierres de empresas y tomas agresivas de compañías, con lo cual seguirían aumentando las condiciones que alejan la inversión”.
Carlos Larrazábal recuerda que la primera semana de enero de este año el gobierno utilizó la rebaja forzosa de precios pero en los supermercados, en vez de en las empresas, y el resultado fue que “en poco tiempo la gente se llevó todos los productos a precios reducidos. Vamos a ver si es posible reponer esos productos. Muchas empresas adelantaron sus vacaciones a finales de noviembre porque no tenían materia prima”.
La inyección
Junto a la rebaja forzosa de precios, Nicolás Maduro anunció un alza importante en el gasto público mediante una serie de bonos que entregará cada mes a cuatro millones de familias “para combatir la guerra económica y apoyar a la familia, directamente en el hogar”. El bono será de menor o mayor cuantía dependiendo del número de integrantes de cada familia.
Además, anunció un bono especial para las mujeres embarazadas que incluye un desembolso durante los nueve meses de embarazo y otro al momento del parto. Y a finales de diciembre decretó un aumento del salario mínimo de 40% que entró en vigencia el primero de enero.
Todo indica que este incremento del gasto público se traducirá en un aumento en la cantidad de dinero que emite el Banco Central para financiar al gobierno y aumentará la demanda de dólares en el mercado paralelo (ilegal), cuyo tipo de cambio actúa como marcador para el precio de una amplia gama de bienes y servicios.
El aumento del tipo de cambio negro ya ganó intensidad. Síntesis Financiera precisa que “el precio del dólar en el mercado paralelo continúa subiendo aceleradamente (67% en las últimas dos semanas) en el contexto del rápido aumento de la liquidez monetaria y fuertes expectativas de una continuada depreciación del bolívar”.
Torino Capital proyecta que este año la inflación se disparará hasta 10.500% y la economía acumulará un quinto año consecutivo de caída con un declive del PIB de 2,5%.
En un informe difundido el 16 de enero, la firma indica que “los saqueos en varios estados han reavivado los temores de una explosión social, y el bolívar continúa colapsando en el mercado paralelo”.
NULL
