CARACAS.- Pese a todos los obstáculos que desplegó el Gobierno de Nicolás Maduro, cientos de miles de personas atendieron el llamado de la coalición opositora y tomaron Caracas este primero de septiembre para exigir la celebración del referendo revocatorio este mismo año.
Oposición venezolana le ganó a Maduro el pulso en las calles
La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) alcanzó la meta. Al menos, la primera que se trazó en esta nueva fase.
Dos aspectos despertaban el interés sobre la jornada del pasado jueves. Primero, la magnitud de la concurrencia. Para boicotear la concentración, el Ejecutivo no solo cerró parcialmente los accesos a la capital, sino que desató una ola represiva que ha incluido el encarcelamiento de dirigentes de la MUD. A pesar de estos ataques, una muchedumbre -calculada en más de un millón de personas por los organizadores- se lanzó a las calles de manera pacífica para expresar su rechazo al régimen chavista.
El segundo punto tenía que ver con el anuncio de la estrategia a seguir para conquistar el revocatorio este año. “Hoy es el inicio de la etapa definitiva de esta lucha”, subrayó la MUD en su comunicado, indicando que llevará a cabo otras manifestaciones los días 7 y 14 de septiembre, en todo el país para demandar la realización de la consulta.
La “agenda inmediata de lucha”, como la definió la MUD, contempla también una “toma de Venezuela de 24 horas de duración”, que se ejecutaría tras la conclusión del proceso de recolección del 20% de las firmas del padrón de votantes –equivalente a 4 millones de personas- que establece la Constitución para convocar el referendo. El Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha precisado la fecha para el cumplimiento de este requisito, pero su presidenta, Tibisay Lucena, asomó que podría registrarse a finales de octubre.
Como momia egipcia
El analista Carlos Raúl Hernández opina que el saldo de la protesta es positivo para la oposición. “El Gobierno cerró autopistas y carreteras, impidió el libre tránsito de peatones, tomó militar y policialmente las calles, hizo terrorismo comunicacional y ocurrió nada más que esto: la marcha más grande de América Latina”, destaca el sociólogo.
Hernández considera que quedó demostrado que “hagan lo que hagan, repriman lo que repriman, el Gobierno está políticamente tan muerto como Tutankamón”. A su juicio, el éxito de la “toma de Caracas” junto con la “embestida represiva” ordenada por Maduro en los últimos días, dejan al Jefe de Estado “con traumatismos generalizados ante la opinión pública nacional e internacional”.
“La comparación con la manifestación oficialista –ocurrida el mismo jueves en el oeste de la capital- es de un ridículo universal y le quita cualquier autoridad al trío Maduro-Diosdado Cabello-Jorge Rodríguez frente a los militares y el mismo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que los ve como inoperantes”, enfatiza el profesor de la Universidad Central de Venezuela.
El doctor en Ciencia Política resalta como un acierto de la MUD haber expuesto “un programa de trabajo para los próximos días”, aunque lamenta que la alianza no haya incorporado en esa hoja de ruta el reclamo sobre las elecciones de gobernadores, que deberían efectuarse este año y que el chavismo quiere posponer para conservar su poder regional.
“El Gobierno tiene muerte cerebral, pero está conectado a la máquina de la Fuerza Armada por dos cables: el CNE y el Tribunal Supremo de Justicia”, estima Hernández, quien tiene “la impresión de que el Gobierno revolucionario va a caer seco como una rama, no podrán negociar ni un taparrabo”.
Misión cumplida
El profesor Daniel Varnagy cree que la “toma de Caracas” logró su objetivo. Tal como lo había planteado, la oposición mostró su capacidad de movilización popular y envió un mensaje claro, en especial, a la directiva del ente comicial. “Las rectoras que simpatizan con el chavismo tienen que entender que el pueblo venezolano está solicitando un derecho que está en la Constitución y que ellas son nuestras servidoras”, comenta el investigador de la Universidad Simón Bolívar.
Varnagy sostiene que el plan de acción presentado por la MUD apunta en el sentido correcto. “Puedo entender que hay personas frustradas porque tenemos casi 18 años en una situación de terrible desasosiego; sin embargo, en política las estrategias de orden explosivo normalmente nunca funcionan”, explica el experto en Cultura Política.
En contraste con los que apuestan por la “histeria colectiva”, el académico especifica que el liderazgo de la oposición defiende “una estrategia paulatina acumulativa, donde se establecen metas muy concretas” para promover el revocatorio. “Esta es la estrategia adecuada, claramente pacífica y pensada. La ‘toma de Caracas’ fue un evento importante, no se trató de una marcha más, y esta estrategia podría ser exitosa”, concluye Varnagy.
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