Aunado al gran desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, a la crisis hospitalaria y la ausencia de medicinas, a la inflación galopante que devora los salarios de los más débiles, ahora los venezolanos deben enfrentar una nueva modalidad de inseguridad: Hay piratas en alta mar que roban las lanchas y matan a los pescadores.
Pescadores de Venezuela son azotados por piratas asesinos
"Pero antes de irse, los piratas del mar, o robamotores, de los que hablan hoy todos los pescadores y habitantes del oriente de Venezuela, le metieron siete tiros en la cabeza a Daniel y cuatro a Junior y a Luis. A Edesio, empapado en el líquido en el que se freiría, llegaron a mostrarle el chisquero encendido, a amenazarle con lanzárselo encima. Pero no lo hicieron. Le dejaron vivir. Semanas después de aquello, cuando lo recuerda, aún es un hombre al que le cuesta articular palabra y que dice que no ha vuelto a salir al mar: «Dispararon sin ningún criterio, nadie se opuso, no dijeron nada. Y el que disparó se quitó la capucha para que le viera la cara", reseña el portal web elmundo.es en una crónica que refleja más que un simple homicidio.
Sucre, uno de los estaros costeros de Venezuela es, quizás uno de las localidades más afectadas por la desidia. Sin embargo, desde el año 1.999, cuando el expresidente Hugo Chávez, fue electo como Jefe de Estado, esta región no dejó de votar ninguna vez a favor del "Socialismo del Siglo XXI". Ahora, enfrenta una desmejora sustancial en su principal actividad económica: La pesca. Como consecuencia de un Estado lleno de impunidad, los habitantes de Sucre no tienen a donde acudir para denunciar no sólo el robo de la mercancía y sus peñeros, la muerte de sus compañeros se ha convertido en otra espada de Damócles que los amenaza sin saber cómo defenderse.
"Denunciado con nombre y apellidos por los familiares de los muertos, pertenecientes al Clan Marval, el supuesto asesino es Alexander Vásquez, alias El Beta, de la banda de Los Trakis. La Guardia Nacional Bolivariana no logra detenerlo. Quizá tampoco quiera"
Describe El Mundo que "en la historia de estos pescadores de Caracolillo y su complejidad, llena de omisiones, medias verdades y mentiras, se reflejan la Venezuela de hoy, la debilidad de sus instituciones, la violencia y la corrupción. Quienes se sienten abandonados por todos se incorporan a un modelo, paradigma local, regional, continental: el del control por parte de pandillas, de la criminalidad organizada y tolerada, de territorios abandonados por estados que, desde su misma entrada en la modernidad, siguen peleando con mayor pena que gloria por consolidarse, sea cual sea el discurso que en cada ocasión se elige para fracasar".
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FUENTE: REDACCIÓN
