El reciente terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia, dejando decenas de muertos y severos daños estructurales en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, puso nuevamente en el foco de atención la dinámica geológica del Cinturón de Fuego del Pacífico.
¿Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico y por qué concentra el 90% de los terremotos del planeta?
La exposición de millones de personas a lo largo de esta franja oceánica evidencia la necesidad de mantener vigilancia permanente
Este fenómeno, generado por el choque de la placa de Nazca al introducirse bajo la placa Suramericana, responde a un proceso de subducción que convierte a la región en una de las más inestables del planeta, revela el portal web BBC.
El Cinturón de Fuego es una gigantesca herradura de 40,000 kilómetros que abarca más de dos docenas de países en América, Asia y Oceanía. Su relevancia radica en que aloja la mayor concentración de volcanes activos del mundo y es el escenario donde se libera de forma constante una inmensa cantidad de energía acumulada por el choque de la corteza terrestre.
Las claves del Cinturón de Fuego del Pacífico
El impacto de esta estructura tectónica en la geología global se define a través de varios factores clave:
- Concentración sísmica mundial: en esta franja se genera aproximadamente el 90% de todos los sismos del planeta y el 80% de los terremotos de mayor magnitud registrados en la historia.
- Fuerza acumulada y liberación: la fricción constante entre las diferentes placas tectónicas que reposan sobre el océano Pacífico acumula una presión extrema que termina liberándose abruptamente en forma de terremotos.
- Efecto en la actividad volcánica: la vibración de ondas sísmicas de gran magnitud modifica la presión de los gases en los depósitos volcánicos cercanos, lo que puede reactivar volcanes dormidos o intensificar erupciones en estructuras activas.
- Cadena de eventos recientes: el sismo en Colombia forma parte de una racha de intensa actividad en el Anillo de Fuego, tras los temblores registrados en semanas previas en Filipinas, México, Japón y las islas Kermadec.
La catástrofe en el occidente colombiano confirma que el Cinturón de Fuego se mantiene en una fase de incansable actividad.
La exposición de millones de personas a lo largo de esta franja oceánica evidencia la necesidad de mantener vigilancia permanente y reforzar los planes de contingencia ante eventos tectónicos impredecibles.
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