LA HABANA — El designado gobernante del castrismo, Miguel Díaz-Canel, acusó este domingo a Estados Unidos de intentar "apropiarse del país" mediante lo que consideró una "política genocida".
Régimen cubano acusa a EEUU de intentar "apropiarse" de la isla
Al acto político no acudieron el dictador Raúl Castro ni su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, persona de contacto oficiosa con Washington
Díaz-Canel hizo estas declaraciones en Pinar del Río (oeste), en el acto político del 73 aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, la primera acción de los armados que acabaron tomando el poder en 1959, una fecha marcada en esta ocasión por la máxima presión de Washington sobre el régimen comunista que gobierna con mano dura desde entonces.
Al acto, bajo el lema "Mi Moncada es la patria", acudieron altos cargos del Gobierno y del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), pero no el dictador Raúl Castro, ni su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, persona de contacto oficiosa con Washington.
Desde enero, el gobierno de Donald Trump aplica una política de máxima presión contra el régimen comunista. Al embargo económico vigente desde 1962, sumó un bloqueo petrolero y una batería de sanciones adicionales contra empresas y dirigentes cubanos.
Su discurso mantuvo un tono crítico y en ningún momento Díaz-Canel expresó su disposición a un "diálogo entre iguales" —como repitió en meses previos— ni se refirió a posibles contactos entre ambos países. El designado gobernante no tiene poder de decisión; la última palabra la tienen Raúl Castro y su nieto, quien lo llama "Miguelito".
Cambios "profundos y necesarios"
Díaz-Canel reconoció que la isla se encuentra "en uno de los momentos más difíciles de su historia", que él define como "una batalla histórica" con jornadas de "desafiante crudeza", por los apagones "de más de un día" y el deterioro general de la calidad de vida. Cuba no ha invertido en el sistema energético y se ha dedicado a la inversión hotelera, una decisión que hoy pasa factura.
Por eso, argumentó, es una "prioridad estratégica" para Cuba implementar los "cambios profundos y necesarios" que conlleva el paquete de 176 reformas recientemente aprobado, que busca liberalizar, abrir al exterior y descentralizar la economía de planificación central de la isla.
Se trata, a juicio de los expertos, del mayor plan de transformación de la economía cubana desde la toma del poder en 1959, que acabó estableciendo un sistema político-económico de corte socialista y estatista.
Estas reformas, agregó Díaz-Canel, buscan un "saneamiento macroeconómico" del país, atraer la "inversión responsable" y estimular a los trabajadores, teniendo siempre como objetivo "el mayor grado de justicia social" y el apoyo a los grupos vulnerables. Pero esos cambios mantendrían el control del régimen sobre las inversiones.
El descontento de la población
La crisis energética, que provoca cortes de electricidad de más de 30 horas en la capital y de varios días seguidos en las provincias, alimenta el malestar social. El país también ha sufrido en julio tres apagones generales que afectaron a sus 9,4 millones de habitantes.
En La Habana se producen manifestaciones de manera regular, especialmente en la noche. Los habitantes golpean cacerolas y queman montones de basura en las calles para expresar su descontento ante la falta de alimentos y los incesantes cortes de electricidad y de agua.
El presidente llamó a los cubanos a "no tener miedo a los cambios" y reiteró que Cuba, como "país soberano", tomará de forma independiente sus "decisiones políticas, económicas y sociales".
Por ahora, el régimen no habla de abrirse a los cambios políticos.
Trump afirma que Cuba, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida, representa "una amenaza extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha amenazado en varias ocasiones con "tomar el control" del país.
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FUENTE: Con información de EFE y AFP
