BRASILIA.- El presidente de Brasil, Michel Temer, reiteró este sábado que no dimitirá por el actual escándalo de corrupción, y pasó a la ofensiva exigiendo la suspensión de la investigación judicial contra él por sospechas de que un audio presentado como prueba esté manipulado.
Temer pasa a la ofensiva y pide suspender la investigación contra él
"Esa grabación clandestina fue manipulada y adulterada con objetivos completamente turbios", dijo Temer en un nuevo combativo pronunciamiento en el Palacio de Planalto, el segundo desde que estalló el escándalo el pasado miércoles, cuando se dio a conocer una denuncia del empresario Joesley Batista.
Medios brasileños reportaron en las últimas horas sobre una posible edición de la grabación presentada por Batista como prueba en su denuncia contra Temer.
El presidente aseguró que sus abogados pedirán al Tribunal Supremo que detenga las investigaciones que la máxima corte del país autorizó el jueves contra él y reafirmó que no presentará su dimisión. "Continuaré al frente del Gobierno", aseguró.
El mandatario atacó luego a Batista, dueño del gigante del sector de la carne JBS. El empresario de 44 años es también investigado por corrupción y pactó una colaboración con la Justicia para obtener beneficios en su caso, en una de las llamadas "delaciones premiadas".
Cometió el "crimen perfecto y ahora vive en Estados Unidos", lo acusó Temer y apuntó a un posible delito financiero.
"Antes de divulgar la grabación, él compró una gran cantidad de dólares, ya que él sabía que el mercado cambiario iba a entrar en caos. Además, previamente, vendió acciones de JBS, conociendo que éstas iban a caer".
"Estos hechos están siendo investigados por la Comisión de Valores Mobiliarios", advirtió luego.
El diario "O Globo" publicó hoy las imágenes de Batista en el aeropuerto de Guarulhos, dejando Brasil rumbo a Nueva Jersey el 10 de mayo, luego de prestar el testimonio que se divulgaría unos días más tarde.
Las investigaciones contra Temer, sin embargo, abarcan varias acusaciones más aparte del audio. Batista lo acusó entre otras cosas de haber pedido sobornos a JBS desde 2010 y de haberse reunido varias veces con él desde entonces.
En otra denuncia el directivo de JBS Roberto Saud aseguró que Temer recibió 15 millones de reales (4,6 millones de dólares) para la campaña electoral de la ex presidenta Dilma Rousseff en 2014 y que decidió quedarse con un millón de reales de ese dinero. Temer fue compañero de fórmula de Rousseff en esos comicios.
El escándalo que desató una crisis política mayúscula en Brasil comenzó el miércoles, cuando se dieron a conocer unas grabaciones en las que supuestamente el actual mandatario habría dado el visto bueno a un empresario respecto a un soborno.
En el audio divulgado, Temer parece dar el aval para que Batista continúe comprando el silencio del ex diputado Eduardo Cunha, correligionario de Temer y ahora encarcelado por la megacausa de corrupción conocida como "Lava Jato" ("Lavado de autos").
Tras la divulgación de los audios, el mandatario quedó en una situación muy delicada y las versiones sobre su salida del Ejecutivo, sea por renuncia o por un complicado proceso destitución, ocupan desde entonces el centro de la escena en Brasil.
El escándalo castigó a la maltrecha economía brasileña, que empezaba a salir de una grave recesión que hizo desplomarse el Producto Interno Bruto (PIB) en un valor sumado del 7,4 por ciento en los dos últimos años.
"Lava Jato" ha puesto en jaque a gran parte de la clase política brasileña desde que empezaron las investigaciones hace más de tres años, centradas inicialmente en una red de sobornos en torno a la petrolera estatal Petrobras.
Decenas de empresarios y políticos están acusados por el caso. Entre los que deben responder en un juicio está también el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
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