BRASILIA.- La corte suprema brasileña condenó este martes al exdiputado Eduardo Bolsonaro por sus intentos de impulsar sanciones de Estados Unidos contra Brasil para que Washington interfiriera a favor de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en un juicio por supuesto golpismo por el que le acusa el gobierno izquierdista de Luis Inácio Lula da Silva.
Tribunal condena a Eduardo Bolsonaro a cuatro años de cárcel por hacer lobby a favor de su padre en EEUU
Los jueces decretaron la inhabilitación de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por ocho años. El dirigente vive desde un año en EEUU
El expresidente derechista cumple una condena de 27 años de prisión. Los tribunales de justicia brasileños son señalados de impartir "justicia" para favorecer la agenda de Lula.
La sentencia, que aún puede ser apelada, fija cuatro años y dos meses de prisión en régimen inicial semiabierto para Eduardo Bolsonaro, acusado de supuesta "coacción" contra la corte que alega que el congresista hizo gestiones ante el gobierno de Donald Trump para que "presionara" por su padre.
"No es función de un diputado federal brasileño hacer lobby en el exterior contra su propio país", sostuvo el juez a cargo del caso, Alexandre de Moraes, el mismo que condenó al exmandatario brasileño, considerado un enemigo de Jair Bolsonaro.
Los cuatro jueces decidieron por unanimidad condenar al exdiputado a cuatro años y dos meses de cárcel, si bien en régimen de semilibertad, según recoge el diario O Globo, lo que implica que Bolsonaro puede salir del centro penitenciario durante el día por motivos de trabajo o estudio, pero debe regresar para dormir.
Sin embargo, Eduardo Bolsonaro vive desde hace un año en EEUU, a donde viajó en febrero de 2025 para interceder por su padre, y no estuvo presente en la audiencia. Desde su salida de Brasil denunció persecución de la justicia.
Inhabilitación y multas
De acuerdo con el Tribunal, los intentos de Bolsonaro incluyen los aranceles de Washington a las exportaciones brasileñas anunciados el año pasado, la suspensión de visados para miembros del Supremo y la aplicación de sanciones económicas contra el juez del Supremo y relator del caso, Alexandre de Moraes. El magistrado dijo durante la vista que la función de un diputado no es "hacer lobby contra su propio país".
De acuerdo con Moraes, las propias declaraciones de Eduardo Bolsonaro constituyen una "confesión del delito" y refutan las alegaciones de su defensa. Consideró que las acusaciones presentadas por la Fiscalía suponen "actos ejecutivos delictivos", "con el claro propósito de favorecer los intereses" del expresidente Jair Bolsonaro.
Los jueces también decretaron la inhabilitación del dirigente de 47 años por un período de ocho años y le fue impuesta una multa de 100 salarios mínimos, equivalente a 162.100 reales (unos 31.700 dólares).
Destitución de la policía
Eduardo Bolsonaro también fue destituido de su cargo como miembro de la Policía Federal, al igual que ocurrió en diciembre de 2025 con su escaño en la Cámara de Diputados, por ausentarse de forma injustificada de su puesto de administrativo en la delegación de la Policía en Angra dos Reis, un municipio ubicado en el suroeste del estado de Río de Janeiro, y viajar a EEUU.
El pasado 16 de marzo fue citado por la Policía Federal de Brasil en medio del proceso disciplinario en su contra.
Relación de altibajos
El hijo del exmandatario se ha reunido con autoridades del gobierno de Trump y se ha vinculado con redes políticas conservadoras estadounidenses para conseguir apoyo a favor de la libertad de su padre.
Este lobby resultó eficaz en un comienzo: Washington impuso en 2025 aranceles punitivos del 40% a productos brasileños, luego de que Trump calificara como una "cacería de brujas" el juicio a su aliado político Bolsonaro.
Luego de un acercamiento entre Lula y Trump, buena parte de estos aranceles fueron retirados, así como sanciones financieras que Washington había impuesto al juez Moraes por su participación en la condena cpntra el expresidente Bolsonaro.
Desde entonces la relación bilateral entre los gobiernos de ambos países volvió a tensarse.
Estados Unidos amenazó este mes con imponer nuevos aranceles de 25% a productos brasileños, por supuestas prácticas comerciales desleales.
También designó como terroristas a los dos mayores grupos criminales de Brasil, el Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho, una medida que Lula rechazó.
Ambos anuncios se produjeron días después de que Trump recibiera a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca.
Jair Bolsonaro cumple actualmente su condena en su casa en Brasilia, gracias a un permiso temporal debido a problemas de salud que enfrenta tras el atentado criminal que sufrió en 2018 durante la campaña electoral.
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FUENTE: Con información de Europa Press y AFP
