CARACAS.- El temor a una escalada del conflicto y la incertidumbre política llevaron este 3 de enero a miles de venezolanos a abarrotar supermercados y farmacias en distintas ciudades del país, luego de que en la madrugada se registraran bombardeos que terminaron con la captura del dictador Nicolás Maduro, por parte de EEUU.
Venezolanos realizan compras nerviosas de alimentos e insumos tras la captura de Maduro
Autopistas vacías y extensas filas a las afueras de supermercados y tiendas de víveres se vieron este 3 de enero en el país
Aunque durante las primeras horas del día las principales avenidas de las capitales regionales permanecieron prácticamente vacías, el panorama cambió conforme avanzó la mañana. Largas filas comenzaron a formarse en comercios de alimentos, agua, productos de higiene y medicinas.
Los comerciantes debieron regular la entrada de los ciudadanos, debido a la gran demanda, a fin de evitar posibles saqueos y lograr mantener el orden. Las redes sociales se colmaron con reportes sobre este acontecimiento, que recordó la crisis de desabastecimiento que vivió el país en 2016 y 2017.
Esta dinámica de urgencia en los comercios contrastó con las concentraciones convocadas por simpatizantes del chavismo en diversas plazas del país. En estos puntos, autoridades regionales y municipales encabezaron actos de rechazo a la ofensiva militar externa y llamaron a la defensa de la soberanía nacional, manteniendo activos los focos de movilización política en medio del clima de tensión.
En paralelo, la movilidad nacional se vio drásticamente reducida. Los terminales de transporte terrestre permanecieron con baja afluencia de pasajeros, mientras que una parte importante de la población optó por quedarse en sus hogares o desplazarse únicamente para lo indispensable. Ante este escenario, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que los cuerpos de seguridad mantienen patrullajes constantes en todo el territorio para supervisar la situación y asegurar el funcionamiento de los servicios públicos esenciales.
Finalmente, la escena de anaqueles parcialmente vacíos y las filas que rodean los establecimientos comerciales reflejan una realidad que trasciende el discurso oficial. El miedo al desabastecimiento y a las consecuencias del conflicto militar se ha convertido en el principal motor del comportamiento social en Venezuela, marcando una jornada de profunda inestabilidad y cautela para millones de habitantes.
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