CARACAS.- El Gobierno de Venezuela solicitó formalmente el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para impulsar programas sociales específicos en vivienda y educación tras los terremotos del pasado 24 de junio que han dejado ya más de 3,300 muertos y más de 16,000 heridos.
Venezuela busca al PNUD para recuperar viviendas y escuelas, mientras entierran sin identificar
En el cementerio La Esperanza, el sábado comenzaron a darle sepultura a las víctimas fatales. Este lunes, en la mañana 159 cuerpos fueron enterrados
“Hemos activado la Evaluación de las Necesidades Posteriores al Desastre (PDNA), estimación integral que permitirá identificar las necesidades para la recuperación y reconstrucción del país. Asimismo, solicitamos el apoyo del PNUD con la finalidad de impulsar programas en las áreas de vivienda y educación, así como el programa de formación laboral y empleo para las comunidades afectadas”, explicó el canciller venezolano, Iván Gil, en un comunicado.
Gil sostuvo una conversación con el administrador del PNUD, Alexander de Croo, a quien agradeció por la “disposición” del organismo internacional para “acompañar a Venezuela” tras los terremotos.
“Seguimos avanzando con la cooperación internacional, para respaldar los esfuerzos del gobierno Nacional en favor de nuestro pueblo y el desarrollo nacional", dijo el Canciller.
Fosas para fallecidos no identificados
Mientras, en el cementerio La Esperanza, extraño nombre para un camposanto, en el estado La Guaira prosiguen el entierro de víctimas que aún no han sido identificadas.
No se trata de una fosa común, sino de un cementerio de emergencia a gran escala, que crece a medida que pasan las horas y los días de están gran tragedia y prosiguen las labores de rescate de cuerpos en los millones de toneladas de escombros, reseñó El País.
El sábado 4 de julio, ya al anochecer, camiones frigoríficos y una ambulancia bajaban, la ladera donde se están excavando las tumbas, con los fallecidos. En principio, se trata de 150 personas muertas no identificadas, pero ya para este lunes 6 de julio, en la mañana, se había sepultado a 253 personas, de las cuales 159 carecen de datos.
Las zanjas podrían albergar podrán albergar otros 2,000 ataúdes, quizá 3,000, y ya se estudia habilitar una nueva terraza más abajo si hace falta.
Las fosas de las personas no identificadas están marcadas con códigos y registros fotográficos, con la esperanza de que algún día puedan ser reconocidos y regresar, al menos simbólicamente, con sus familiares.
En Catia La Mar, un grupo de hombres trabajó con máquinas retroexcavadoras para abrir zanjas en una zona apartada de tierra seca en el cementerio local de La Esperanza.
NULL
FUENTE: Con información de EFE/El País/ Deutsche Welle
