ver más
Venezuela

Venezuela: "Estamos desarmados frente a una narcotiranía"  

El expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU Diego Arria cuestiona que el mundo pretenda se pueda enfrentar al régimen de Venezuela de modo convencional
Por Daniel Castropé
Embed

MIAMI.- Una de las voces más autorizadas para comentar sobre la realidad en Venezuela es la del exgobernador de Caracas y expresidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), Diego Arria, cuyo tránsito por la vida pública lo convirtió en una personalidad con quien se pueden consultar muchas de las circunstancias que rodean al régimen de Nicolás Maduro y el pueblo venezolano.

DIARIO LAS AMÉRICAS lo entrevistó a través de una videollamada que reproducimos en esta plataforma para conocer el pensamiento de este economista y politólogo sobre qué puede esperarle a la cúpula de Maduro, a raíz de la pandemia del coronavirus, y cuál es el camino que deben recorrer tanto la dirigencia política como los venezolanos en general para lograr el retorno de ese país a la democracia.

Si algo preocupa a Arria es que a pesar de tantas situaciones adversas, como los probados nexos de Nicolás Maduro con el narcotráfico y el negocio ilegal de oro, en la zona del Arco Minero, además de la crisis que vive el país por la falta de agua, luz y gasolina, entre otras necesidades, la dictadura en Venezuela se mantiene en pie, con alguien “desplomado y sin recursos”.

Pero también existen un par de factores que remarca el exembajador de Venezuela ante la ONU: “Queremos dar la imagen de que tenemos un Gobierno”, que es “solo una cosa formal, institucional”, y el mundo “quiere que respondamos de una forma convencional, (…) desarmados” frente a una “narcotiranía criminal”.

¿Qué avizora para Venezuela?

En medio de tanta oscuridad es difícil ver la luz. Me preguntan si veo la luz al final del túnel, y digo que sí, el problema es que no sé la longitud de ese túnel.

En cualquier otro país con tanta acumulación de circunstancias, oprimido por una narcotiranía militarizada, terrorista; contrabandista de oro, de drogas, de gasolina; con una cúpula militar podrida, con un pueblo muriendo de hambre, sin medicinas, hasta sin gasolina debería ser más que suficiente para que se agitara un movimiento interno suficientemente importante como para desalojar al régimen. Pero qué estamos dispuestos a hacer los venezolanos para salir de una situación como esta.

Me aterra imaginar que saldremos de esta pandemia y seguiremos con ese cuadro terrible en Venezuela porque los venezolanos no somos capaces ni de encontrar el camino, ni estimular a otros y encontrar un respaldo concreto que vaya más allá de decirnos que tantos países nos respaldan.

Estoy leyendo un libro en donde se analiza cómo fue el comportamiento de la comunidad internacional en el caso de Bosnia y uno encuentra 500 declaraciones de la ONU diciendo que había que traer la paz, el diálogo, y después de cinco años, si no bombardean a Belgrado, todavía estarían matando a musulmanes.

A nosotros nos pasa algo parecido. Nos dicen que vamos a un proceso de elección, pero esto no va a resolver el problema de Venezuela; la solución es la refundación del país y para eso se requiere desalojar al régimen y sustituir a la cúpula militar podrida; una limpieza total. ¿Cómo se hace eso? Tumbando al régimen.

Precisamente, ¿cómo se tumba al régimen?

Una debilidad muy peligrosa a lo largo de estos años es una excesiva cohabitación de gran parte de la dirigencia política, pero hoy querer dar la imagen de que somos un gobierno, cuando en realidad no tenemos el poder para ser gobierno, transmite una idea falsa a la población. Pero, por otra parte, una mala imagen porque evidentemente no tiene los recursos para satisfacer las necesidades de la gente.

No se trata solo de darles 100 dólares a quienes trabajan en el campo de la salud; tenemos que atender a los militares que les dijimos que se fueran a Colombia y allá se están muriendo de hambre en la frontera.

Hay que decirle al país que no tenemos el Gobierno, que esto es una cosa formal, institucional. De hecho, hay países que nos reconocen, pero el embajador nuestro no ejerce como embajador en el caso de España, Francia y muchos otros países.

Yo creo que es el momento, para mí, de que la dirigencia política debería estar conversando y haciendo reflexionar a los venezolanos para saber qué precio están dispuestos a pagar por su libertad.

Hay muchos jóvenes que ocupan posiciones muy importantes que, como solo vivieron la gran parte de su vida bajo una tiranía, no conocieron la libertad, no conocieron un sistema democrático. Entonces, no logran sentir la misma pasión que yo siento por rescatar la libertad y la democracia que yo viví.

¿Saldrá ileso Maduro del coronavirus y de la presión de Estados Unidos?

El peor virus que los venezolanos hemos contraído es Chávez, Maduro y sus acólitos. El mundo puede estar en camino de encontrar una vacuna para el coronavirus, pero nosotros [los venezolanos] debemos tener nuestra propia manera de erradicarlo y eso no lo vamos a hacer con simples declaraciones.

El mundo le ha puesto precio a la cabeza de Maduro y por los otros jerarcas del régimen, lo que significa que estamos frente a una banda criminal. Si así lo considera el mundo, cómo nos van a pedir que respondamos de una manera convencional y que salgamos de esto con nuestros propios recursos en un país desarmado.

Hay un irrealismo absoluto, nos piden que sigamos conversando y por otro lado nos dejan en manos de una narcotiranía criminal.

Debiéramos tener los dirigentes políticos una conversación diaria con la familia militar, que realmente tiene un rol a jugar aquí extraordinario. Pero los militares también deben saber qué queremos nosotros los venezolanos, a qué aspiramos, qué tipo de país queremos e incluso en qué tipo de país se ubicarían ellos, en qué condiciones, qué rol jugarían, temas que hay que tener claros si uno piensa involucrar a las Fuerzas Armadas.

Yo he visto cómo ha sido esto en otras naciones. En el proceso de paz en El Salvador los militares sabían exactamente cuál sería su rol una vez que firmáramos la paz, y eso permitió una transición mucho más fluida.

Hace falta una claridad, una franqueza en la comunicación con el pueblo venezolano, que yo no la veo. Yo no sé en el fondo, en detalle, qué tipo de vida piensan los dirigentes políticos venezolanos que podremos tener a futuro. Tenemos que saber cómo vamos a enfrentar los desafíos que vengan. Hay que refundar la república.

¿Es usted más partidario de las estrategias de choque?

Veinte años de cohabitación, de colaboración con esta narcotiranía y ahora Maduro nos está condenando a la perpetuidad.

El régimen, igual que pensaba Sadam Hussein y Noriega, está convencido de que nadie le va a poner un dedo encima, y mientras nosotros estemos en este juego de ser un gobierno, que nos reconozcan, evidentemente nos puede reconocer hasta el Papa, pero no controlamos los activos fundamentales de la nación, que en este caso es la Fuerza Armada, las instituciones policiales, la Justicia.

Nosotros iniciamos una campaña con una organización no gubernamental en Suiza para sacar a Maduro del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Desde febrero solo tenemos 130.000 firmas cuando éstas son anónimas. Si el venezolano no hace un sacrificio tan pequeño como ese, qué otras cosas le podemos pedir.

¿Seguiremos viendo a Maduro y su cúpula en el poder por muchos más años?

Si yo pensara eso comenzaría a llorar de inmediato. Pero sí me preocupa que no encontremos las circunstancias para no llegar a eso. Creo que estamos frente a una pandilla, unos clanes, subclanes y tribus, con Maduro desplomado, que no tiene reconocimiento, no tiene recursos y tienen precio por su cabeza y la mayoría de sus dirigentes.

Todas las circunstancias fácticas están dadas para que colapse Maduro, pero falta el empujón, y éste no lo va a dar el Gobierno norteamericano, ni los ingleses, ni los franceses; el empujón lo tenemos que dar los venezolanos, y para que los de afuera contribuyan en ese esfuerzo tienen que estar conscientes de qué vamos a hacer nosotros los venezolanos con el rescate de nuestra libertad; qué tipo de país vamos a enrumbar o si queremos seguir en el mismo rumbo, pero con diferentes nombres. O quítate tú, para ponerme yo.

Hay una gran desconfianza en mucha de la dirigencia política en el mundo que, en gran parte, yo también lo comparto, porque realmente estamos en el momento de tratar de estimular y animar a los venezolanos.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar