MIAMI.- La próstata es una glándula pequeña, pero su impacto en la salud masculina es enorme. A medida que los hombres envejecen, es común que aparezcan molestias al orinar, cambios en la fuerza del flujo urinario o sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga. Estos síntomas suelen generar preocupación inmediata. “¿Será cáncer?”, muchos se pueden preguntar.
Prostatitis, hiperplasia o cáncer: entender las señales que envía la próstata
La acción temprana y la consulta con el médico permiten saber si esa molestia al orinar es un tipo de inflamación o un cáncer
Sin embargo, la mayoría de las veces esos síntomas responden a otras condiciones frecuentes como la hiperplasia prostática benigna (HPB) o la prostatitis. Diferenciarlas es fundamental para evitar alarmas innecesarias y buscar el tratamiento adecuado.
Hiperplasia de la próstata
La HPB es el agrandamiento natural de la próstata asociado al envejecimiento. No es cáncer ni aumenta el riesgo de desarrollarlo, según detalla la National Library of Medicine. Aun así, puede disminuir el flujo de orina, causar deseos urgentes de orinar, infecciones recurrentes o despertares nocturnos frecuentes. Es un proceso progresivo influido por las hormonas masculinas y la genética. Su manejo depende de la severidad: desde vigilancia activa y medicamentos que relajan la musculatura prostática hasta terapias que reducen su tamaño o, en casos avanzados, cirugía mínimamente invasiva.
Prostatitis
Por otro lado, la prostatitis es una inflamación de la glándula que puede tener origen bacteriano o no bacteriano. Se presenta con dolor pélvico, ardor al orinar, fiebre, sensación de presión en el periné o molestias que irradian hacia la espalda o los testículos.
A diferencia de la HPB, puede aparecer en hombres jóvenes y está asociada a infecciones urinarias previas, estrés, sedentarismo o tensión muscular del suelo pélvico.
La Mayo Clinic advierte que la prostatitis crónica es una de las causas más comunes de dolor pélvico en hombres menores de 50 años. Su tratamiento puede incluir antibióticos, antiinflamatorios, fisioterapia pélvica y cambios en el estilo de vida.
Cáncer
El cáncer de próstata, en cambio, suele ser silencioso. Por eso es tan determinante realizar chequeos regulares.
En etapas iniciales no produce síntomas, y cuando aparecen, tienden a confundirse con los de la HPB. De ahí que los expertos insistan en la prevención. La American Cancer Society (ACS) recomienda iniciar la discusión sobre el PSA a los 50 años en hombres con riesgo promedio, a los 45 en quienes tienen factores de riesgo elevados y a los 40 en aquellos con riesgo muy alto, como antecedentes familiares múltiples o mutaciones genéticas como BRCA1/BRCA2.
La ascendencia afrodescendiente también incrementa el riesgo de enfermedad agresiva.
Saber diferenciar
Ahora, dado que los síntomas se superponen, ¿cómo saber qué está ocurriendo? La evaluación del urólogo es clave para entender qué ocurre y traducir esos síntomas.
El especialista puede solicitar un análisis de PSA, un tacto rectal, ecografía, resonancia magnética con múltiples parámetros o pruebas adicionales según cada caso. La European Association of Urology, una de las entidades reconocidas en el tema, apunta que la resonancia multiparamétrica ayuda a distinguir lesiones sospechosas y reducir biopsias innecesarias, lo que mejora la precisión diagnóstica.
A fin de cuentas, el objetivo no es solo descartar cáncer, sino también identificar si un problema benigno está afectando la calidad de vida del paciente.
Prevención
El estilo de vida también adquiere un papel cada vez más relevante por su impacto en la incidencia de cáncer de próstata. La inflamación crónica (provocada por dietas ricas en alimentos ultraprocesados, el exceso de alcohol y la exposición a químicos como el BPA) puede agravar esas patologías prostáticas, según estudios del U.S. Department of Health and Human Services.
En contraste, una dieta rica en frutas, verduras (como brócoli y coliflor), legumbres y alimentos con licopeno, como el tomate, se ha asociado con un mejor perfil inflamatorio y un menor riesgo de enfermedad avanzada, de acuerdo con el National Cancer Institute.
Escuchar al cuerpo
La neurocientífica Candace Pert lo dejó claro: “Tu cuerpo te dice lo que necesita; tu mente es la que niega escuchar”. Entender las señales del cuerpo es un acto de prevención.
Aunque no todos los síntomas indican cáncer, tampoco deben ignorarse. La clave está en consultar a tiempo, no dejar dudas sin respuesta, recibir una evaluación adecuada y conocer las opciones disponibles. La próstata, aunque pequeña, tiene mucho que decir; y tomar cartas en el asunto a tiempo puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema mayor.
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