MIAMI— Las jóvenes Valeria Cordero Reyes y Carlota Perez-Appelbaum, de la firma consultora Active Culture, fueron designadas para dirigir en conjunto la Cruz-Diez Foundation, creada en 2005 con el objetivo de visibilizar la obra del prominente artista venezolano Carlos Cruz-Diez.
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Carlota Perez-Appelbaum asume la codirección de la Cruz-Diez Foundation
Cruz-Diez (Caracas, 1923 - París, 2019), figura imprescindible dentro de la historia del arte óptico en el siglo XX y un estudioso del color en todas sus dimensiones expresivas, vive no solo en el enorme impacto de su obra, sino en esta fundación que lleva el compromiso de divulgar su trabajo por todo el mundo.
“Valeria y Carlota aportan a la Cruz-Diez Foundation más de 30 años de experiencia conjunta de trabajo con colecciones privadas y organizaciones sin fines de lucro, una creencia fundamental en la importancia de preservar legados creativos y un profundo compromiso con el papel que las fundaciones de los artistas pueden desempeñar en la expansión de diálogos culturales”, se lee en un informe de prensa enviado a este medio.
Valeria es licenciada en Bellas Artes por The School of Visual Arts (NY), tiene un Certificado en Administración de Artes de la New York University y un Certificado en Historia del Arte de Surval Mont-Fleuri, Montreux, Suiza.
Cuenta con experiencia en el desarrollo de programas culturales y filantrópicos internacionales, en el trabajo con organizaciones sin fines de lucro así como con clientes privados y las estrategias de recaudación de fondos. Integra la Junta de Asesores de Trazando Espacios Públicos, Art Context Lab y The Venezuelan American Endowment for the Arts.
Por su parte, Carlota es licenciada en Administración y Finanzas por la Universidad Metropolitana, Caracas, Venezuela; tiene una Especialización en Políticas Públicas del IESA, Caracas; y una Maestría en Historia del Arte Moderno de Christie's Education New York.
Aporta a la fundación su conocimiento del mercado del arte, su entrenamiento en la curaduría de colecciones, así como la administración de las mismas para clientes internacionales, así como en la creación de programas culturales de impacto. Es miembro de la Junta Directiva de Afro Latin Jazz Alliance, Art Context Lab y del Comité de Coleccionistas Contemporáneos de El Museo del Barrio.
En diálogo con DIARIO LAS AMÉRICAS, Carlota expresó su agradecimiento por esta nueva etapa en su carrera y resaltó la relevancia de la obra de Cruz-Diez. “Como venezolana creo que he estado interactuando con la obra de Cruz-Diez toda mi vida. Mi relación con el maestro Carlos Cruz-Diez comienza en el año 2009, cuando fui a París para investigar sus Cromosaturaciones, tema central de mi tesis de maestría”, dijo la joven.
A partir de ese momento, “y ya de regreso en Nueva York, mantuve una estrecha relación con él y su familia, así como con los talleres y la fundación. Posteriormente, con Valeria Cordero Reyes fundé Active Culture, una empresa de consultoría dedicada a la conservación de legados artísticos y colecciones de arte”. Fue así como ambas comenzaron a colaborar con Adriana Cruz, hija del maestro.
Si bien está fundación “estaba enfocada en el desarrollo y la implementación de programas educativos en apoyo a la apreciación de la obra de Cruz-Diez”, tras la muerte del artista, se ha convertido en “la entidad llamada a ser la garante de la preservación del legado del maestro”.
“En este sentido”, añadió Carlota, “la organización se ha venido preparando para asumir este importante rol y, con eso en mente, la Junta Directiva, con el apoyo de la familia Cruz, nos designó a Valeria y a mí para la gran tarea de facilitar la evolución de la CDF y así garantizar la pervivencia del legado del maestro para la posteridad”.
Vale destacar que Valeria y Carlota representan a esas nuevas generaciones que pueden aprender mucho del arte de Cruz-Diez, cuestión que se afinca entre los objetivos de esta entidad. Como apuntó Carlota, “la misión de la fundación fue diseñada con la intención de facilitar el conocimiento y estimular el interés de las generaciones futuras en la obra de Cruz-Diez, garantizando la preservación, promoción y continuidad de su legado”.
“En nuestro nuevo rol dentro de la fundación, nos enfocaremos en crear nuevas formas de diálogo y seguir perfilando y apoyando los programas que aseguren el acercamiento de jóvenes y adultos a la obra de Cruz-Diez. De la misma manera, estaremos comprometidas con la labor de expandir el impacto y visibilidad de la fundación”, señaló la joven, al tiempo que anunció alianzas con “organizaciones, instituciones, coleccionistas y público general que compartan los valores que Cruz-Diez defendió a lo largo de su larga trayectoria”.
Cruz-Diez decía que el arte es para compartir, no un acto egoísta. En esa línea, Carlota constató que “el trabajo de Cruz-Diez es actualmente considerado uno de los más influyentes de los siglos XX y XXI, no solo debido a su accesibilidad (su obra se activa con la participación del espectador y puede ser apreciada sin tener conocimiento previo de la misma) sino también por su innovación, profundidad y alcance”, pues “sus investigaciones sobre el color constituyen un gran aporte al mundo del conocimiento, específicamente en el campo de la percepción cromática, y acercan de forma novedosa los mundos de las artes visuales, la física y la óptica”.
Hasta el momento, Adriana Cruz, hija del artista Carlos Cruz-Diez, había asumido por seis años como Directora Ejecutiva y Presidenta de la Junta Directiva. Como indica un comunicado de esa organización, Adriana “dejará de administrar las operaciones diarias de la organización para enfocarse en su rol como Presidenta de la Junta Directiva”.
Según indicó, “ha sido el honor de mi vida dirigir la Cruz-Diez Foundation durante los últimos años de vida de mi padre, teniendo la oportunidad de trabajar a su lado para solidificar la organización que está llamada a ser la protectora de su legado”.
Asimismo, recalcó que mantiene su “compromiso de continuar apoyando a la fundación, enfocada en mi rol de Presidenta de la Junta Directiva de la CDF". Durante su puesto como directora, añade el informe, la fundación “ha apoyado y participado en más de 90 exposiciones en 26 países presentando la obra de Cruz-Diez; ha publicado 14 títulos de manera independiente y con el apoyo de instituciones aliadas en varios idiomas”, y se logró “la expansión de la colección de la fundación a más de 800 piezas, las cuales son la base del programa de préstamos de la CDF”.
Las obras de Carlos Cruz-Diez se encuentran en prestigiosas colecciones permanentes como las del Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York; Tate Modern, Londres; Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris; Centre Pompidou, París; Museum of Fine Arts, Houston; y Wallraf-Richartz Museum, Colonia.
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