“A través del cabello se puede tener un lenguaje no verbal. Siempre he tenido mucha afinidad con el cabello, me encanta tener opciones de cómo llevarlo. Hace 20 años pensaba que, dependiendo de cómo estuviera mi cabello, estaba mi ánimo. O si estaba de mal ánimo, triste o alguna situación, me refugiaba en peinarme y notaba que me daba más seguridad”, dijo en una entrevista a DIARIO LAS AMÉRICAS.
“Cuando iba a la calle y veía a personas con diferentes tipos de alopecia, pensaba: ‘esta persona no puede tener opción y tendría que hacer otras cosas’. La psicología es un campo abierto. Muchas situaciones pueden mejorar si haces pequeños cambios, pero lo que tú no puedes ocultar es el cabello. Entonces, me llamó la atención en ese momento los injertos capilares que había y se hacían”.
Andrade recuerda que en aquella época los injertos no eran de buena calidad y el cabello que se usaba dejaba un resultado como pelo de muñeca. La inquietud lo llevó a profundizar en estos tratamientos y formarse para ofrecer las mejores técnicas a los pacientes.
“Eran fatales, había unos resultados muy tristes, un pelo de muñeca. Ahí nace mi idea de trabajar en una clínica de injerto capilar y saber cómo era esto, y hacer un cambio en los pacientes”.
Formado en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas, en Colombia, el doctor Juan Manuel Andrade continuó su especialización en Cirugía Capilar en la Universidad de Alcalá de Henares, España. Más tarde, también obtuvo certificaciones en medicina estética de la Universidad Complutense de Madrid, cirugía cosmética de la Universidad de Guayaquil y cirugía estética de la Universidad de Valencia.
Su delicado trabajo y sus aportes a este campo de la medicina le han valido el ser parte de sociedades médicas como la International Society of Hair Restoration Surgery (ISHRS), la Sociedad Española de Restauración Capilar (SERECAP), la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) y el World FUE Institute.
Actualmente, el especialista brinda el Máster en Tricología y Microinjerto Capilar (MECI)
La evolución del implante capilar
El galeno reconoce que con el paso de los años y el avance tecnológico, esta rama de la medicina también ha disfrutado de una evolución en sus procedimientos y en los materiales que se usan, logrando que no todos los pacientes requieran de una cirugía y garantizando un método exitoso y sin riesgos.
Asevera que las asociaciones médicas y los expertos comprometidos con la salud capilar han contribuido a que estas técnicas hoy existan y abran las puertas a pacientes masculinos y femeninos.
“Creo que hemos llegado a un consenso médico en el que nuestros pacientes merecen respeto. Nos han empujado a estudiar, a determinar por qué se pierde el cabello, la densidad, el color… y de ahí en adelante han nacido pautas terapéuticas y quirúrgicas que realmente cambian la salud capilar de los pacientes”, señala.
En este sentido, sostiene que para él, principalmente, lo más importante es el respeto y la honestidad a los pacientes.
“Esto es lo más importante: el respeto hacia ellos y el gran esfuerzo que hemos hecho en donde cada uno que se ha dedicado a esto, cada día voy aprendiendo más de mis pacientes, de las técnicas”.
Procedimientos y riesgos
Entre los principales procedimientos más populares se encuentran el FUE (extracción de unidades foliculares), el cual consiste en extraer folículos de una zona como la nuca o los laterales de la cabeza e implantarlos uno a uno en las áreas afectadas por la alopecia.
También existe el implante con cabello largo, que es aplicada en pacientes que no desean raparse o solo requieren de rellenar zonas pequeñas en volumen y densidad.
Sin embargo, los pacientes que acuden a la consulta del doctor Andrade en su clínica Castellana Clinic, ubicada en Madrid, España, pasan por una evaluación exhaustiva en la que el especialista recomendará la técnica o el tratamiento que se adapta a su necesidad.
“No existe una generalización respecto a los pacientes. Cada uno tendrá un problema individual y una edad en la que se empieza a presentar la dificultad. No es lo mismo tratar pacientes en edad de embarazo o pacientes que ya han pasado la menopausia, o personas que tienen el cabello muy delgado o muy claro. Cada pauta es diferente”, sostiene.
“Lo que sí es claro, es que existen muchos tratamientos o directrices que pueden llevarnos a resultados maravillosos y no necesariamente quirúrgicos. Una gran mayoría de las mujeres han desarrollado alopecia por tracción, es decir, por llevar el cabello hacia atrás, y eso ha hecho que su línea se haya movido y se vea más adelante. Para esto hay una cirugía llamada frontoplastia, pero es un poco más agresiva”.
Sobre los riesgos y la recuperación, el doctor Juan Manuel Andrade asegura que si la técnica se realiza de la mano de un especialista calificado, no hay que temer.
“Existe riesgo si el manejo no es dado por una persona que se ha dedicado al tratamiento del cabello o si el diagnóstico es inadecuado, por ejemplo: una mujer de 45 años que ha perdido su línea, parte de su cabello y patillas, y a eso le sumamos que sus cejas han desaparecido, quizá estemos ante una alopecia de tipo cicatricial, nuestro paciente va a necesitar visitar al dermatólogo para un tratamiento previo”, comenta. “O el caso de una mujer joven de 30 años que ha perdido su cabello y entonces qué tipo de tratamiento hay que darlo. Tenemos que tener cuidado si ella va a entrar en gestación porque hay que tener cuidado con los medicamentos”.
Entonces, insiste que si se trata de un diagnóstico quirúrgico: “Los riesgos son mínimos”.
“Me refiero a que tiene un estudio pre quirúrgico adecuado, tenemos la analítica correcta para no correr ningún riesgo en el acto… Entonces en el post operatorio la inflamación y el dolor es cero. Se hace un tratamiento atraumático: el paciente puede irse en la noche a una cena y nadie se entera de que se ha operado. Nuestros pacientes, si sienten un dolor, es muy mínimo, menos de los que van al odontólogo y con una recuperación muy rápida”.
Más allá de la belleza
En los últimos años, el especialista reconoce que ha habido un mayor número de mujeres que asisten a sus consultas. A su juicio, considera que este fenómeno se debe a que se han logrado desarrollar técnicas menos agresivas y resultados más naturales.
“Las mujeres llegaron a preguntar si debían rasurarse el cabello completamente para una cirugía y la respuesta es no. Entonces, empezamos a hacer un tipo de cirugía donde las pacientes saldrían completamente peinada y luego llegamos a incorporar la técnica que se llama Long Hair”.
“En mi consulta abordamos al paciente y ponemos pocas unidades foliculares para que nadie se entere que se han operado. Y creo que las mujeres se interesan porque los resultados son naturales. La falta de densidad se puede abordar con múltiples tratamientos, sean farmacológicos o quirúrgicos, o una complementación entre los dos. Y dar resultados certeros y naturales”, manifestó.
Sobre los juicios de quienes consideran este tipo de tratamientos como situaciones estéticas banales, y consideran que someterse a ellos es atentar contra el amor propio, el galeno asevera:
“Muchas veces nos cuestionamos, hombres y mujeres, si realizarnos una cirugía plástica está en los cánones de ‘¿yo no me valoro?’ o si entro en esa terapia psicológica de dar gracias a Dios por lo que tengo. Creo que el concepto concreto es que debemos amarnos muchísimo, y sí estoy conforme con lo que tengo es maravilloso. Pero si estoy conforme y quiero hacer una pequeña modificación, por ejemplo, a nivel de cabello, creo que es una opción interesante de darle gracias a Dios de que tenemos excelentes profesionales, que podemos hacer una cirugía bonita. Llevo 20 años operando y los pacientes dicen que debieron hacerla hace años porque después de la cirugía ha cambiado todo. Porque verse bien es sentirse bien”.
Igualmente, como médico estético considera que “decir no también es una respuesta”.
“Pero las personas que toman la decisión de hacerse una cirugía, y en este caso de cabello, es una oportunidad que nos da un cambio importante. Creo que la crítica es querer hacer un cambio y mirar los costes: buscar los sitios más económicos, las soluciones más rápidas, poco científicas… ahí estamos fallando. Pero si se hace bien, busca al mejor, estudie bien el currículum de ese profesional”.
Dar el paso
A aquellas personas que padecen alguna patología que le ha hecho perder la densidad de su cabello o sufrieron algún tipo de daño que les obliga a recuperarlo a través de un implante, el doctor Juan Manuel Andrade los invita a dar el paso y no permitir que el miedo los controle.
“Creo que más que desinformación es sobreinformación. En internet puedes buscar todo y vas a encontrar la respuesta y muchas veces los pacientes buscan las respuestas que quieren escuchar. Entonces, hay tanta información que hay desinformación. No sabemos detrás de Instagram o quién está dando un concepto o escribiendo el artículo en Google. Hay tantas cosas que los pacientes entran en pánico, no saben qué hacer”, alega.
Sin embargo, sostiene que si se hace un buen estudio y se buscan médicos especialistas en el tratamiento capilar y clínicas cuya historia brinde un soporte de prestigio, no hay porqué no motivarse.
“En el caso de mi cirugía, la hago en dos días porque no me gusta que el paciente esté estresado ni que las unidades foliculares estén mucho tiempo por fuera, porque me gusta hacer arte. Muchas personas operan pero pocas dan resultados”.
Andrade garantiza no solo un procedimiento sin riesgo, sino también todos los exámenes preoperatorios necesarios para conocer el historial médico del paciente.
“Los invito a que se documenten con cirujanos, clínicas que respeten la parte psicológica del paciente y que vena la importancia de cómo cambia la vida de nuestros pacientes”.
Para conocer más del trabajo del Dr. Juan Manuel Andrade, puede seguirlo a través de Instagram @doctorandrade07.