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BELLEZA

El latino David Durango posiciona la barbería como un camino de transformación

David Durango sigue entiende la barbería como mucho más que una profesión: el camino que le permitió formarse, enseñar y dejar huella

Por Alexandra Sucre

MIAMI.- En Rionegro, en el oriente antioqueño, el nombre de David Durango Montero se pronuncia con respeto dentro de la comunidad barberil. Con más de dieciséis años en el oficio, encontró su vocación mucho antes de poder nombrarla: lo que empezó como un gesto de infancia terminó por definir su carrera y a la persona que es hoy. «Mi inclinación en el mundo del estilismo viene desde que estaba en la escuela. De pequeño les cortaba el cabello a mis amigos, familiares y vecinos. Lo que empezó como un hobby se empezó a convertir en una pasión», recuerda. A los 23 años decidió entregarse por completo al oficio, primero de manera empírica y luego mediante una formación rigurosa que lo llevaría a competir, enseñar y ser jurado de competencias en varios países.

Su camino es una historia de autoexigencia. «Al ver la necesidad de surgir, de seguir aprendiendo y seguir creciendo, tenía la obligación de formarme como barbero profesional. Esto me llevó a participar de cada evento y seminario que se presentara, por lo cual fui escalando y teniendo reconocimiento dentro del gremio a nivel nacional e internacional», explica. Esa convicción quedó documentada en su formación: en 2019 cursó el programa Master Men Cut en la Escuela Antonio Eloy de Málaga, España, centrado en técnicas europeas, y completó en Madrid un seminario de corte masculino asimétrico. A ello se suman estudios de micropigmentación capilar de sesenta horas en la Scalp Academy de Bogotá y una certificación en bioseguridad del SENA en 2014.

Esa búsqueda tuvo un correlato empresarial. En 2008 fundó la Barbería Safary, que con más de quince años de trayectoria se consolidó como referente regional gracias a un concepto moderno enfocado en la experiencia y la asesoría personalizada, con clientela que incluye a artistas reconocidos. Convencido de que el futuro del oficio depende de la formación, entre 2020 y 2023 dirigió la Escuela de Barbería Oriente, por la que pasaron más de cuatrocientos estudiantes. Su vocación organizativa lo llevó además a crear Oriente International Barber, evento internacional que entre 2017 y 2023 alcanzó cuatro ediciones reuniendo conferencias, seminarios y competencias con barberos invitados de varios países.

Su proyección trascendió las fronteras colombianas a través de competencias y congresos. Participó en la Batalla Internacional de Barberos de Cancún (2016) y actuó como jurado y expositor internacional en Perú (2016 y 2018), Uruguay (2017) y México, en un congreso celebrado en León (2018). Su palmarés lo respalda: primer lugar en el Tour Barberos Colombia (2015), en la categoría Corte Cultural de la Expo Batalla de Barberos (2015) y en la categoría Realismo de la Final Battle de la Expo Barber Colombia (2016); campeón en Classic Cut nivel Máster de la Expo Barberos Medellín (2018); y primer lugar en Titanes y en Crop y Color del Master Combat (2022), entre otros reconocimientos. Además acaba de recibir en Medellín una distinción por su aporte al desarrollo de la barbería.

Atento siempre a lo que ocurre en el mundo, Durango sigue de cerca las tendencias. «Siempre estoy mirando a los barberos que se destacan a nivel mundial y las nuevas tendencias, las figuras públicas que influyen en la moda», cuenta. Esa cercanía con el pulso de la industria explica también su vínculo con el mundo artístico: la Barbería Safary fue locación para la grabación del video musical de Por Tu Amor, de Greeicy Rendón y Mike Bahía, y su trabajo ha tenido presencia en medios como el programa Movimiento Urbano TV y una entrevista en Caracol Televisión.

Con todo, lo que más conmueve a Durango no son los trofeos ni las cámaras, sino el efecto íntimo de su trabajo. «Lo que más me gusta es poder crear transformaciones en las personas, saber que mi trabajo contribuye a mejorar no solo el aspecto físico, sino algo más importante: la seguridad y la autoestima de cada uno», afirma. «La transformación no solo es física, sino también emocional. Y cuando mi cliente me lo demuestra al final de cada corte, eso no tiene precio». Sobre aquello que lo distingue, no titubea: «Me diferencio por la pasión con la que hago mi trabajo, porque soy afortunado al trabajar en algo que disfruto, y por mi trato y predisposición al atender a mis clientes».

Esa misma claridad aparece cuando se define a sí mismo. «Soy una persona muy apasionada por lo que hago, un hombre responsable, respetuoso y profesional. Tengo a mi familia como valor fundamental. Soy soñador, fiel creyente en mis convicciones y mis capacidades, una persona resiliente y un luchador incansable», dice. Más de dieciséis años después de aquel primer corte entre amigos y vecinos, David Durango sigue entendiendo la barbería como mucho más que una profesión: el camino que le permitió formarse, enseñar y dejar huella, pero sobre todo la herramienta con la que aprendió a devolverles a otros la confianza en sí mismos.

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