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RECONOCIMIENTO

Excelencia hotelera de Kike Sarasola brilla en los Premios Alegría de Vivir 2026

Este reconocimiento premia su éxito empresarial, así como su capacidad para reinventar el concepto de lujo urbano bajo la premisa de simplicidad y cercanía

Por Jorgimar Gómez

MIAMI.- El Jurado de Honor de los Premios Alegría de Vivir ha ratificado que la visión disruptiva sigue siendo el motor del cambio en la industria. En su XIV Edición, el galardón de honor a la excelencia en Turismo y Hostelería ha recaído en Kike Sarasola, presidente y fundador de Room Mate Hotels.

Este reconocimiento premia su éxito empresarial, así como su capacidad para reinventar el concepto de lujo urbano bajo la premisa de simplicidad y cercanía

Sarasola, quien ha defendido abiertamente que el camino al éxito está empedrado de tropiezos, recibe este premio en un momento de madurez institucional. Para el empresario, la excelencia no es un estado de perfección estática, sino una dinámica de resiliencia.

"Para mí la excelencia no tiene nada que ver con no equivocarse. Todo lo contrario. Tiene que ver con levantarte rápido, aprender más rápido todavía y volver a intentarlo con más ganas", afirma.

Las "3D" y el valor del factor humano

A pesar de la transformación digital que ha sacudido al mundo pospandemia, el fundador de Room Mate Hotels se mantiene firme en los pilares que revolucionaron el mercado: dormir, ducharse y desayunar.

Para él, la tecnología es una herramienta valiosa, pero el núcleo del negocio sigue siendo la experiencia sensorial y el bienestar del huésped en el corazón de las grandes ciudades.

"Un hotel, al final, sigue siendo dormir, ducharse y desayunar. Pero la clave está en cómo lo haces. La tecnología ayuda mucho, claro, pero la verdadera diferencia sigue estando en la experiencia y en el trato humano", explica sobre la evolución de sus prioridades.

Esta filosofía se traslada también a su gestión de equipos y a su apoyo a las nuevas generaciones de emprendedores. Al buscar el próximo referente del turismo, Sarasola no se deslumbra solo por planes de negocio complejos, sino por una cualidad intangible pero determinante: la actitud.

Según el empresario, los valientes que no temen al error y que entienden que el turismo "va de personas" son quienes realmente marcan la diferencia en un mercado saturado.

Disciplina olímpica

La faceta de Kike Sarasola como jinete olímpico no es un dato menor en su biografía; es la base de su disciplina empresarial. La hípica le ha enseñado que el liderazgo, al igual que la equitación, se basa en la confianza mutua y en la visión de largo plazo, entendiendo que el éxito es una carrera de fondo y no un sprint desesperado.

"La hípica te enseña algo fundamental, y es que no puedes forzar las cosas. Tienes que conocer bien a tu caballo, confiar en él y trabajar juntos. Las carreras no se ganan en el primer obstáculo, se ganan manteniendo el ritmo hasta el final", reflexiona.

Esa misma constancia es la que le permite inyectar optimismo en su organización, incluso en tiempos de incertidumbre. Para Sarasola, el nombre del premio que recibe, Alegría de Vivir, es un reflejo de su cultura corporativa. Cree firmemente que cuando un equipo trabaja con ilusión y se siente orgulloso de su proyecto, esa energía trasciende las paredes del hotel y llega directamente al cliente.

"La alegría se contagia cuando crees de verdad en lo que haces. Cuando el equipo está motivado y siente que forma parte de algo especial, esa energía llega también al cliente", concluye.

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