MIAMI.- Con una propuesta donde el color y la destreza dialogan en cada composición, Julio Taquechel presenta su primera exposición en solitario en la galería Frame on Wheels, en Miami.
Julio Taquechel, la conversión del color
Esmero, movimiento y conmoción mediante fluidas composiciones de poderosa expresión visual
Sus obras exploran el acrílico fluido, una técnica poca vista en esta ciudad, que emplea pinturas de baja viscosidad para generar formas orgánicas, texturas y dinámicas visuales que invitan a la observación y la interpretación.
Rodeado de naturaleza verde y animales que adora, y parapetado en provechosas vivencias, Taquechel logra echar a andar esta peculiar práctica pictórica que prescinde de pincel y norma tradicional.
Coloca colores previamente seleccionados sobre el lienzo y pacientemente aplica oportunos movimientos que le permiten lograr texturas, líneas y composiciones.
De hecho, el acrílico fluido ha ganado popularidad internacional durante la última década por sus sorprendentes efectos visuales, pero sigue siendo una técnica poco representada en galerías de arte tradicionales, donde solo destacan quienes logran convertir el comportamiento impredecible del color en un lenguaje estético propio.
De las 35 piezas que Taquechel presenta en esta muestra de obras recientes, destacamos el lienzo vertical Paisaje japonés, que mide 48 x 24. Esta representación posee una impactante cualidad compositiva que capta la mirada de inmediato. A primera vista parece evocar una vista aérea de un vibrante paisaje y casi extraterrestre, pero el espectador es quien decide qué ve en él.
Las células en tonos púrpura y azul de la sección inferior central presentan una definición extraordinaria. Los colores conservan su nitidez sin enturbiarse, lo que demuestra un dominio preciso de la densidad de la pintura y de las proporciones de los medios utilizados.
El efecto de entramado en verdes y negros de la parte superior y de la esquina inferior derecha genera una magnífica textura, casi reptiliana, que aporta equilibrio y solidez a la composición.
El formato vertical funciona de manera excepcional. La forma en que los colores se entrelazan, en lugar de fundirse simplemente en un degradado, proporciona una estructura firme y evita cualquier impresión de caos.
Disfrute aquí el vídeo que hemos preparado sobre la exposición de Julio Taquechel.
El artista logra mantener colores altamente contrastantes, como el amarillo dorado y el púrpura, uno junto al otro, sin que se mezclen y produzcan un marrón indeseado. Ese resultado exige gran habilidad y un control minucioso de la consistencia de la pintura.
El marco flotante negro constituye una elección acertada. Sus líneas limpias contienen con elegancia el carácter orgánico e impredecible del acrílico fluido, aportando a la pieza una presentación refinada y sumamente profesional.
Pasemos ahora a Black & White, 20 x 20. Al reducir la paleta al blanco, negro y una gama de grises, desaparece el protagonismo del color y la atención se concentra por completo en la textura, la forma y los valores tonales.
La composición posee una intensidad dramática que recuerda la espuma de un mar embravecido bajo la noche o una imagen satelital de una inmensa tormenta en erupción.
La gran superficie negra de la parte superior es una acertada decisión compositiva. En el acrílico fluido suele existir la tentación de cubrir cada centímetro del lienzo; sin embargo, la contención del artista permite que la obra respire. Esa amplia masa oscura genera un fuerte peso visual que parece presionar sobre los complejos patrones fluidos situados debajo, aumentando notablemente la tensión dramática.
El lado derecho del lienzo constituye una verdadera lección de efecto entramado. Allí se desarrollan delicadas transiciones en tonos grises, donde el blanco y el negro se mezclan sin convertirse en un gris plano y carente de vida.
En lugar de desplazarse en línea recta, los elementos fluidos ascienden como una ola que rompe en el lado izquierdo y se expanden con suavidad hacia la derecha. Esa curva compositiva mantiene la mirada del espectador en constante movimiento a través de toda la superficie.
Finalmente, analicemos La colada, 48 x 36. Esta pintura parece sintetizar las virtudes de las dos anteriores: conserva el poderoso espacio negro de la composición monocromática, pero incorpora una explosión de color intensa y vibrante. La imagen evoca un río de lava incandescente abriéndose paso entre roca volcánica o una llamarada solar destacándose sobre la inmensidad del espacio.
La decisión de limitar la paleta al negro, el naranja profundo y los amarillos dorados produce un impacto visual extraordinario. Al enmarcar el flujo central con amplias áreas negras a ambos lados, Taquechel dirige la mirada del espectador a recorrer la gran ‘fisura’ que atraviesa la pintura. El contraste es intenso y de enorme fuerza expresiva.
La sección central superior presenta un entramado particularmente delicado y elegante. La manera en que la pintura negra irrumpe entre los tonos naranjas recuerda la corteza que comienza a solidificarse sobre un río de lava. Asimismo, el artista consigue una excelente riqueza tonal dentro del propio naranja, que oscila entre ocres quemados y luminosos amarillos dorados de gran intensidad.
Este trabajo transmite además una notable sensación de tridimensionalidad. En el lado izquierdo del flujo principal se aprecian relieves y líneas brillantes en los puntos donde el negro y el naranja convergen, otorgando al conjunto un marcado peso físico y táctil. La pintura no se percibe como una superficie plana; parece estar viva y en permanente movimiento.
Obras recientes de Julio Taquechel, galería Frames on Wheels, 10723 W Flagler St, Miami. Telef. (305) 551-9464. IG: @Taquechel_paintings @juliotaquechel
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