La capital lusa descansa entre siete colinas y la desembocadura del río Tajo. Y por ello cuenta con desniveles tan peculiares que hacen a la ciudad precisamente muy singular: barriadas de antaño repletas de bares y restaurantes, emblemáticos edificios y vistas al río que recogen la caída del Sol cada tarde.
Lisboa, la ciudad de los miradores
El mirador de Sao Pedro Alcantara, en Bairro Alto
Tal vez el barrio más popular de Lisboa, donde encontrarás decenas de bares y restaurantes. Aquí hallarás además un mirador con vistas al Castillo de Sao Jorge y el centro urbano de la ciudad, que cuenta con dos niveles, jardines y un kiosco para tomar el aperitivo. Está muy muy cerca del jardín Príncipe Real y se puede llegar por medio de un elevador que tiene por nombre Sao Pedro Alcantara.
El elevador de Santa Justa, en Chiado
Sí, es un ascensor y está en plena ciudad. Los desniveles en Lisboa son tan pronunciados en ciertas zonas que fue necesario construir este transportador vertical a principios del siglo XX, para unir a los barrios de Baixa Pombalina y Chiado. La entrada cuesta cinco euros, casi seis dólares al cambio, y desde aquí podrás disfrutar ambos lados de la ciudad, en uno está la plaza de Figueira y en el otro el gran río Tajo.
El mirador de la Señora del Monte, en Graça
Los puedes hallar fácilmente si localizas primero la capilla de la Señora del Monte y está precisamente en el lado opuesto a Bairro Alto y Sao Pedro Alcántara, por lo que podrás admirar la ciudad en otra perspectiva.
Mirador de Castelo de Sao Jorge, en Castelo
Éste es uno de los lugares imprescindibles a visitar. No sólo por lo que significa la fortaleza, con sus salones interiores y murallas, sino porque puedes asomarte entre cañones y admirar otra vista más de Lisboa.
Mirador de Santa Luzia, en Castelo
Cerca de la Catedral de Lisboa, está este mirador desde donde podrás disfrutar las vistas del barrio de La Alfama y la enorme desembocadura del río Tajo.
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