MIAMI. - Leah Reyes Amores, Miss Teen Earth 2025, no solo abrió las puertas de su casa a DIARIO LAS AMÉRICAS. También compartió, en una entrevista exclusiva, la motivación, los riesgos y la carga emocional detrás de la ayuda humanitaria que hace unas semanas impulsó para familias vulnerables en La Habana, una iniciativa que, según asegura, marca apenas el comienzo de una misión mucho más grande.
Miss Teen Earth 2025 convierte su corona en plataforma de ayuda humanitaria a Cuba
La joven reina de belleza asegura haber encabezado una entrega de alimentos y productos básicos a decenas de familias en Cuba, denuncia vigilancia del régimen durante la distribución y afirma que su labor marca el inicio de un compromiso permanente con los más necesitados de la isla
“Esto es el inicio de un compromiso que tengo con mis cubanos”, expresó.
Detrás de esa decisión, explicó, existe una convicción que comenzó mucho antes de su coronación y que estuvo profundamente marcada por el ejemplo de sus seres queridos.
“Desde muy niña siempre vi cómo mis padres sacrificaban muchas cosas para ayudar a las personas que estaban allá en Cuba”, recordó. “Muchas veces dejaban de comprarse cosas para ellos mismos con tal de poder enviar ayuda”.
En particular, atribuye a su madre gran parte de esa formación solidaria.
“Mi mamá me enseñó con acciones, no con palabras. Si tenía un solo dólar y veía a alguien que lo necesitaba, lo daba”.
La joven detalló que la ayuda enviada incluyó una extensa variedad de alimentos y productos de primera necesidad que, a su juicio, permanecen fuera del alcance de buena parte de la población cubana.
“Había huevos, leche, carnes, chorizos, jamones, leche condensada para hacer ese cafecito rico que le gustan a los cubanos, leche evaporada, chocolates, arroz, pasta, aceite, croquetas congeladas, pescado, frutos secos, galleticas, sazones, condimentos”, enumeró.
A esa lista sumó artículos de higiene y limpieza igualmente esenciales.
“Entre ellos esponjas para limpiar, jabones, detergentes y lavavajillas. También cosas para mantener la casa limpia, porque eso en realidad es muy necesario”.
Para Reyes Amores, el verdadero valor de la entrega no estuvo únicamente en la cantidad de insumos distribuidos, sino en la imposibilidad de muchos cubanos de acceder a ellos por sus propios medios.
“Habían tantas cosas que yo sé que el cubano de a pie no puede adquirir por su salario”, subrayó. “No tiene el dinero para poder decir: ‘Voy a comprar huevo, leche, chorizo, jamón, carne’”.
Incluso, agregó, muchos ciudadanos apenas logran cubrir lo más básico.
“Al final, lo único que normalmente puede comprar un cubano es quizás un queso, una leche. Esa es la realidad”.
Una de las experiencias que más la marcó, confesó, ocurrió durante una visita familiar a la isla.
“Mi abuela me mandó a buscar pan a la bodega y me dijeron que no había para el resto del mes”, evocó. “Cuando llegué y se lo dije, se puso a llorar porque no sabía cómo iba a darme comida esa noche y me dijo que tomaríamos leche”.
La logística de distribución, apuntó, se articuló con apoyo del creador de contenido Roberto Evangelista, quien colaboró en la coordinación de la entrega en un barrio de Centro Habana.
La distribución, explicó, se desarrolló bajo presión y vigilancia.
“Encontramos obstáculos cuando ya la comida estaba allí y la íbamos a distribuirla, porque sabemos que el gobierno está mirándolo todo, observándolo todo”.
De acuerdo con su relato, durante distintos momentos del operativo las autoridades siguieron de cerca a quienes participaron en la entrega.
“Había momentos donde la policía estaba vigilando y otros donde los estaban siguiendo”.
Una situación que generó temor entre los involucrados.
“Tomó mucho riesgo y mucha valentía poder ponerse en esa calle y decir: ‘Vamos a ayudar a Cuba, pero vamos a ayudarla ahora’”.
Pese a ello, destacó que la labor pudo completarse sin incidentes mayores.
“Terminamos esa labor social completamente a salvo”.
Dejó claro, además, que no será la última.
“Estamos planeando volver a hacerlo porque no podemos parar de apoyar a nuestra Cuba, a nuestra isla tan bella”.
Aunque reconoció que el alcance de la ayuda fue limitado en volumen, sostuvo que el impacto humano fue profundo.
“Aunque no fueron muchas las entregas que pude lograr, sí logramos tener tantas familias contentas ese día”.
Según precisó, la iniciativa benefició a unas 40 familias.
La experiencia la marcó personalmente, especialmente una de las conversaciones que sostuvo con una de las beneficiarias.
“Cuando hablé con esa maestra, empezó a llorar y a decirme: ‘No lo puedo creer. Muchas gracias. Muchas bendiciones para ti’”, relató. “Me decía ‘mi niña’ sin siquiera conocerme, y eso resume lo que es un cubano. Cuando terminé esa llamada, yo también me puse a llorar porque con una sonrisa me dijo: ‘esto me va a ayudar y me va a durar para el resto del mes’. Eso es lo mejor. Es gratificante saber que tantas personas se acostaron ese mismo día con la barriga llena”.
La joven también dejó claro que busca utilizar su visibilidad para redefinir el rol tradicional de una reina de belleza.
“No quiero que me vean solo como una reina con vestidos lindos o una cara bonita. Quiero que me vean como una mujer con voz, con propósito y con una misión”.
Leah se mostró orgullosa de haber asumido un rol pionero desde esa posición.
“Me siento muy feliz de ser la primera reina cubana que ha ayudado a Cuba”.
Sin embargo, aseguró que su aspiración es que otras figuras públicas se sumen a este tipo de iniciativas.
“Me encantaría que otras reinas se unieran conmigo, porque más manos y más corazones es lo mejor para apoyar a nuestra isla”.
A su juicio, quienes poseen visibilidad pública tienen la responsabilidad de utilizarla para generar impacto.
“Cuando uno tiene una voz, una meta y un logro para poder inspirar a otras personas, para ayudar a los necesitados, lo deberían hacer”.
Ese efecto, estimó, podría extenderse también a otras figuras con influencia digital.
“Cuando uno tiene alcance en redes sociales, eso inspira al resto”.
Por otra parte, reiteró que su motivación responde a un deber moral y no a intereses políticos.
“Como cubana, mi sentir es ayudar a mi gente, no apoyar a ningún gobierno ni a ningún régimen”.
Y defendió que, a su juicio, asistir directamente al pueblo no equivale a respaldar al sistema.
“Ayudar a Cuba no significa ayudar al gobierno. Significa ayudar a las personas que de verdad lo necesitan”.
No obstante, fue categórica al valorar la situación que atraviesa la isla.
“Este régimen cruel es solo un obstáculo en nuestro camino”.
Aun así, manifestó confianza en el futuro del país.
“El cubano es fuerte, resiliente y determinado. Con confianza y unidad podemos lograrlo todo”.
Y cerró con una afirmación contundente:
“Los cubanos vamos a ser libres este 2026”.
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