MIAMI.- Paula Alí, una de las intérpretes más populares y versátiles del panorama artístico cubano, falleció este lunes en La Habana a los 88 años, apenas 12 días después de recibir el Premio Nacional de Televisión 2026.
Muere Paula Alí, figura de seis décadas en la televisión, el cine y el teatro cubanos
Comenzó como modelo, pasó por emblemáticas compañías escénicas y recibió el Premio Nacional de Televisión apenas 12 días antes de morir
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) confirmó la noticia y destacó una carrera de más de seis décadas, durante la cual asumió con igual solvencia papeles dramáticos y de comedia. Hasta el momento no se han divulgado las causas de su muerte ni detalles sobre las honras fúnebres.
Paula Andrea Alí Rivera nació el 26 de enero de 1938 en Candelaria, territorio que entonces pertenecía a Pinar del Río y actualmente forma parte de Artemisa. Su acercamiento profesional al espectáculo ocurrió en 1959, cuando comenzó a trabajar como modelo en la televisión.
En 1965 ingresó al Teatro Martí, escenario estrechamente relacionado con el género vernáculo y la tradición bufa de la Isla. Cinco años después se incorporó a Teatro Estudio, agrupación fundamental para la renovación de las artes escénicas nacionales.
Sobre las tablas intervino en montajes como La casa de Bernarda Alba, El premio flaco, La última carta de la baraja, Milanés, Aire frío, Morir del cuento, Santa Camila de La Habana Vieja y Plácido.
Su desempeño en Una mujer sola le mereció los premios Segismundo y UNEAC en 1990. Años más tarde colaboró con Teatro El Público y protagonizó una celebrada versión de La Celestina, dirigida por Carlos Díaz.
Aunque construyó una sólida presencia teatral, fue la pequeña pantalla la que convirtió su rostro en parte de la vida cotidiana de los cubanos. Participó en telenovelas como Enamorada del mar, Retablo personal, Las huérfanas de la Obrapía, Salir de noche, ¡Oh, La Habana!, La otra esquina, Vuelve a mirar y Los hijos de Pandora.
También intervino en teleplays, espacios dramatizados y producciones humorísticas. En Punto G interpretó a la doctora Rosa Matriz, uno de sus papeles más recordados y una muestra de su capacidad para provocar la risa con naturalidad, sin recurrir a excesos.
Su presencia en el cine quedó vinculada con algunos de los principales realizadores de la Isla. La filmografía de Alí incluye Cartas del parque y Guantanamera, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; Lista de espera y El cuerno de la abundancia, también bajo la dirección de Tabío; y Miel para Ochún, de Humberto Solás.
A esos títulos se suman Papeles secundarios, El elefante y la bicicleta, Amor vertical, Perfecto amor equivocado y Nada. Su actuación en esta última película le valió la India Catalina de Oro a la mejor actriz de reparto en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias.
La artista llevó su talento a escenarios de Portugal, Yugoslavia, España, Ecuador, Venezuela y Colombia. Entre sus distinciones figuran además el Premio Caracol, la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Raúl Gómez García, el Premio ACTUAR por la Obra de la Vida y el Premio Pequeña Pantalla.
El máximo galardón de la televisión cubana, entregado el 22 de julio de 2026, reconoció una vida profesional que comenzó frente a las cámaras y se extendió hacia casi todas las manifestaciones interpretativas.
Tras conocerse su fallecimiento, las plataformas digitales se llenaron de despedidas. Admiradores compartieron fotografías, fragmentos de sus apariciones y recuerdos de las producciones que la convirtieron en una presencia habitual en los hogares de la Isla.
Buena parte de los comentarios evocó a la doctora Rosa Matriz, así como sus intervenciones en Las huérfanas de la Obrapía, La otra esquina y otras telenovelas. Mensajes como “gracias por tanto arte” y “descansa en paz, Paula” se multiplicaron desde Cuba y distintas comunidades de emigrados.
“Lamento mucho esta noticia del fallecimiento de la gran Paula Alí”, escribió el actor y humorista Luis Silva en Facebook. Ambos coincidieron recientemente en Neurótica anónima, película dirigida por Jorge Perugorría que reunió a reconocidas figuras del audiovisual nacional.
Teatro El Público, compañía a la que estuvo vinculada y con la cual protagonizó La Celestina, también lamentó su partida y recordó su contribución a las tablas.
Las expresiones de cariño alcanzaron igualmente a su entorno familiar. Seguidores aseguraron sentir la pérdida como la despedida de alguien cercano, pese a haber conocido a la artista únicamente a través de sus personajes.
La UNEAC la definió como una figura imprescindible de las artes cubanas y subrayó el rigor, la naturalidad y el carisma que distinguieron su obra. Su legado permanece en una extensa producción audiovisual y escénica que acompañó durante más de medio siglo al público dentro y fuera de Cuba.
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