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MÚSICA

Tesis de Menta, rock and roll para las dos orillas

La Habana de los años 90 era una sociedad al límite; las esperanzas caminaban a ras de suelo, de esas grietas, un hervidero de jóvenes cubría el silencio de la espera con una explosión del rock and roll

Por Michel Hernández

Leonard Cohen lo tenía claro. “Siempre hay una grieta por donde entra la luz”, cantaba el compositor canadiense en “Anthem”, uno de sus clásicos.

Las grietas en este caso se hicieron más graves y profundas en La Habana de los 90 hasta que se entablaron definitivamente en la superficie de la ciudad. La capital era una sociedad al límite. Las esperanzas caminaban a ras de suelo, los “camellos” eran bestias rodantes, y miles de bicicletas circulaban con el combustible de las pocas calorías que podían quemar el cuerpo. De esas grietas nació precisamente otra ciudad, otro tiempo. Una ciudad donde un hervidero de jóvenes cubría el silencio de la espera con una explosión de rock and roll.

El rock nacional comenzó a vivir una etapa inspiradora y luminosa que se alimentó de la creatividad de un rosario de bandas que desde el underground estaban dispuestas a incluirse en la historia contando precisamente la otra historia que crecía al margen del discurso oficial.

Havana, Cosa Nostra, Extraño Corazón, Garage H, Paisaje con Río fueron algunos de los grupos que sirvieron de banda sonora a las ganas de cambiar el mundo de una generación que le ponía rock and roll al desencanto desde las entrañas de la sociedad. Una parte de aquellas formaciones no tuvieron la posibilidad de dejar testimonios discográficos de su paso por la música cubana, salvo ejemplos puntuales, y una buena parte de su obra solo quedó en la memoria de sus seguidores y en las incombustibles noches de los conciertos.

En 2003 las grietas seguían estando ahí, pero la luz también buscaba la manera de manifestarse. Ese fue el año en que surgió Tesis de Menta una heredera natural de aquella escena. Creada por el vocalista, compositor y guitarrista Roberto Perdomo tuvo su debut discográfico en 2006 con Mi generación, un disco que mostró que la banda no era una más en la música cubana. La paleta sonora de los temas se movía entre el rock argentino, el hard rock, el country, el blues y la nueva trova cubana. Todo ese paisaje sonoro está surcado por letras que daban relieve a los conflictos más álgidos de la sociedad que pasaban de generación en generación y volvían, transmutados, al presente.

La alineación presentó atendibles credenciales con Mi generación, un álbum que con canciones notables como Incomunicados y Yarini 1910, definió la personalidad del grupo, que por entonces ya mostraba un directo de altos quilates al mejor estilo de cualquier escudería de su tipo en el circuito internacional.

A fines de la primera década de los 2000 alcanzaron el mérito de hacerse un hueco en la escena rockera cubana. Digo mérito porque la escena cubana ha estado dominada históricamente por los sonidos más extremos del metal, una orientación que se ha vuelto más radical durante los últimos años ante la falta de otras propuestas más expansivas en cuanto a su abanico rítmico.

Tesis de Menta hablaba con el lenguaje de su generación, de sus seguidores, de la realidad que habitaba en los márgenes del dolor. Junto al liderazgo de Perdomo y la fuerza vocal de su primera cantante Beatrix Valdés y el notable respaldo del resto de sus integrantes, la banda mantuvo un discurso muy sólido dentro de la música cubana, algo que se percibía sobre todo en el torrente de energía que desprendían durante sus conciertos.

El grupo pasó por diversas etapas en que no faltaron la incomprensión y la censura. Uno de los casos más sonados fue la prohibición del video de Mi generación, dirigido por Pavel Giroud, con guiños al icónico filme Thelma and Louise. La música, sin embargo, se impuso a la censura y si bien el video clip siguió engavetado el grupo no dejó de defender el rock nacional tanto en los escenarios como en sus producciones discográficas.

A mi generación le siguieron discos como Fragmentos (Colibrí, 2008) y Luz (PM Récords, 2013) (Río Arriba, 2017). En esos temas dan muestras de la madurez compositiva que iba alcanzando la banda y su evidente evolución en la escena cubana. En 2016 Suylén Milanés ocupó el lugar de Beatrix como cantante y la banda siguió su rumbo hacia la cima que ocupó antes de que Perdomo emigrara a Miami hace más de 4 años.

Uno de los momentos cardinales de su trayectoria fue el tema que grabaron junto a Pablo Milanés en Luz. Se trató de Soltando amarras, una canción que si bien no se ha difundido apenas en la isla es ya todo un clásico en el repertorio de la escudería.

El propio Pablo me indicó durante una visita a su casa en La Habana que estaba satisfecho con el resultado de Soltando…. y que de alguna forma lo había inspirado para nuevos proyectos dentro de la canción y el rock.

Perdomo estuvo muy cerca de Pablo y Suylén. Tanto que llegó a grabar desde Miami el último disco a la cantante fallecida en enero de 2022, a menos de 11 meses de la muerte de su padre, Pablo, en noviembre de ese mismo año. Dos golpes que, por su cercanía, fueron un disparo a quemarropa en la vida personal y creativa del líder Tesis.

La reinvención de Tesis en Miami

Sobre el 2019 Perdomo emigró a Miami. Dejaba atrás una historia de probada relevancia en la escena cubana. Dejaba también a un grupo fiel de seguidores que asistían habitualmente a sus conciertos, y que se veían reflejados en esas canciones cuyo ímpetu y energía solo se podían sentir a fondo en los directos de Tesis.

En Miami, se enfrentó a un escenario difícil para los músicos cubanos de rock. Quizá en algún momento Perdomo se sintió en tierra de nadie. La realidad era otra y los conflictos también. En Cuba la crisis se agravaba y el país no dejaba de latir en la distancia. Así, con estos sentimientos casi laberínticos, le dio cuerpo a su reinvención. De hecho, reunió a varios de los ex integrantes de Tesis que radican en la ciudad y puso en marcha nuevamente la maquinaria de la banda.

“Miami es una ciudad conservadora. Cuando llegué había pocas bandas que no hicieran covers. El mismo trabajo que me costó trabajar en Cuba— que no fue fácil para mí— pensé que me costaría en Miami, pero a base de esfuerzo he podido defender e insertar mi obra”, dice Perdomo.

El músico pone énfasis en la transformación cultural que ha vivido la ciudad con la migración masiva, de cubanos y de otras naciones de Latinoamérica, durante los dos últimos años. “Los músicos están aquí, los pintores, los escritores, y todo eso le ha dado una nueva fisonomía al arte.”

En Miami, Tesis ha grabado su nuevo material discográfico acompañado de la vocalista Rebeca Rosabal, el guitarrista Tony Cazorla, el baterista David Suárez y Yordán Cárdenas al bajo. Existir es un álbum de doce canciones compuestas y arregladas por Perdomo, en las que desde sus propios diálogos internos el guitarrista muestra el dolor de la separación del país y lo pone a dialogar con el dolor de una parte de los cubanos y con distintas perspectivas sobre el lugar del artista en el mundo.

“Es la obra más dura de la banda” asegura el músico y cita canciones como Alas de espuma, grabada junto al rapero Escuadrón Patriota, Mr. Show, “una crítica a la decadencia musical mundial” y el tema que da nombre al álbum, que saldrá con la propia productora creada por Perdomo en Miami.

Tesis ha vuelto a demostrar con este disco que tiene todo para seguir colocando su nombre en las páginas de oro del rock cubano, con una obra propia que no da la espalda a su discurso fundacional y a los presupuestos sonoros que han mantenido a lo largo del tiempo. Para comprobarlo, solo basta asistir a una de esas noches en que Tesis enciende los escenarios con la fuerza del rock cubano que surgió de esas grietas por donde siempre entra la luz.

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