Por LUCIA MENÉNDEZ
El desfile mostró propuestas que oscilaron entre lo experimental y lo clásico, dejando en evidencia las tensiones de la moda contemporánea
Por LUCIA MENÉNDEZ
NUEVA YORK. - En el corazón de Times Square, durante la Semana de la Moda de Nueva York, Jus10h y HighTechMODA presentaron un desfile que puso en evidencia las tensiones actuales entre creatividad y tecnología. El evento, celebrado en el emblemático Edison Ballroom, reunió a diseñadores internacionales unidos por una temática que atraviesa hoy a toda la industria: la relación entre moda e Inteligencia Artificial
El desfile fue heterogéneo, con propuestas que oscilaron entre lo experimental y lo clásico, dejando en evidencia tanto las tensiones como las posibilidades que enfrenta la moda contemporánea en plena era de la inteligencia artificial.
Apertura desconcertante
La primera colección abrió con la reconocida pieza musical “Time”, compuesta por Hans Zimmer para la película Inception , un éxito de taquilla de 2014, protagonizado por Leonardo DiCaprio. La elección, dramática pero ampliamente utilizada en el ámbito audiovisual, aportó un tono solemne que algunos pudieron percibir como genérico.
Mientras la música resonaba en la sala, las pantallas LED proyectaron una animación generada con inteligencia artificial de un perro de estilo caricaturesco, con ojos grandes y un patrón floral tradicional mexicano en la frente. La estética evocaba personajes de animación infantil, lo que contrastaba con la solemnidad musical. Detrás, imágenes también generadas por IA mostraban el perro y otras mascotas con resolución inferior, reforzando la presencia tecnológica en escena.
El uso de inteligencia artificial en contextos artísticos continúa generando debate. Las preocupaciones sobre propiedad intelectual, impacto ambiental y autenticidad creativa forman parte de una conversación cada vez más intensa. En el ámbito de la moda, donde la marca personal y la exclusividad son pilares fundamentales, la utilización explícita de IA plantea preguntas sobre la identidad del diseñador y el valor diferencial de su obra.
La polémica del vestido infantil
El desfile tomó un giro aún más inesperado cuando una modelo de aproximadamente diez o doce años apareció en la pasarela con un vestido que evocaba claramente un atuendo nupcial. La decisión generó desconcierto en parte del público, especialmente en un clima cultural sensible ante debates recientes sobre explotación y exposición infantil en distintos ámbitos.
Definitivamente una extraña decisión teniendo en cuenta el clima político –la continua publicación de los archivos de Epstein-. También pudo haber sido la declaración de un diseñador que vio la oportunidad de confrontar a su público con preguntas inquietantes y romper la burbuja del desapego del mundo real que puede formarse en espacios como los desfiles de moda.
El resto de la colección no retomó esa línea conceptual de manera evidente. Predominaron vestidos convencionales, algunos con estampados florales similares a los proyectados en la animación inicial, lo que llevó a especulaciones sobre si los diseños podrían haber sido también creados con herramientas digitales.
La ausencia de una explicación clara dejó abierta la interpretación: ¿se trataba de un comentario social? ¿Un intento de provocación artística? ¿O simplemente una decisión estética sin mayor intención conceptual? La modelo niña apareció y se retiró sin que el desfile ofreciera una narrativa que contextualizara su presencia.
Al cierre, como es tradición en los desfiles de moda, el diseñador salió a saludar acompañado de la última modelo y proclamó con orgullo ante un micrófono que la modelo era mexicana, en un gesto que pareció buscar un guiño identitario.
Sin embargo, el comentario fue recibido con aplausos moderados y evidenció que este no era un diseñador que hiciera declaraciones valientes a través de su arte. La niña con vestido de novia, la elección de una canción sin relevancia y el perro hecho con Inteligencia Artificial, fueron una amalgama de elementos elegidos por pura estética. Arte que intentaba emular significado sin mancharse con el compromiso de tener significado real. Un estilo que plaga los círculos artísticos contemporáneos con humo y ruido, arte insubstancial.
Jus10h: sofisticación con un giro lúdico
El punto más sólido de la velada llegó con la colección de Jus10h, nombre artístico de Justin Haynes, quien también estuvo involucrado en la organización del evento. Su propuesta reinterpretó la moda corporativa con elegancia, divertida, manteniendo un lenguaje de diseño atemporal.
Aunque predominaron los tonos grises y negros, las prendas conservaron dinamismo, gracias a su característico patchwork cuadrado y al uso llamativo de perlas falsas en collares y pulseras de gran tamaño. Las largas tiras de perlas aportaron una cualidad juguetona, casi teatral, sin sacrificar la sofisticación que transmitían sus chaquetas de corte estructurado.
Estos collares y pulseras exagerados le dieron a los modelos una cualidad “de niños jugando a disfrazarse” (algo que el look de novia infantil del primer diseñador quizás intentó capturar sin éxito), pero la colección mantuvo la sofisticación con sus chaquetas de traje. El trabajo de Jus10h supo cautivar a la audiencia, la cual se animó bastante durante el desfile.
Karen Gold y la elegancia londinense
Esta también fue la tarde de la diseñadora londinense Karen Gold, cuya colección fue bien recibida por su sobriedad y refinamiento. Gold en su propuesta combinó una paleta cromática equilibrada con diseños sencillos pero ejecutados con gran precisión técnica, detacando el uso creativo de la textura y los materiales.
El exquisito look de apertura, con inspiración en siluetas tipo kimono, fue uno de los momentos más celebrados de la presentación. El uso creativo de texturas y materiales evidenció un trabajo artesanal que contrastó con la ambigüedad conceptual de la primera colección.
Una frontera difusa
El desfile ofreció una muestra clara del estado actual de la moda contemporánea. Aunque no se evidenció si todos los diseñadores utilizaron Inteligencia Artificial en sus colecciones, sí mostró un terreno donde conviven la tradición artesanal y la experimentación tecnológica. La realidad es que IA ya forma parte del ecosistema creativo, y se puede apreciar en campañas publicitarias hasta posibles procesos de diseño.
En la Gran Manzana es habitual ver carteles generados con IA promocionando productos de moda, y el debate público sobre estas prácticas se intensifica cada temporada. A medida que la tecnología avanza, distinguir entre lo creado manualmente y lo generado digitalmente se vuelve cada vez más complejo.
Esa tarde en la atmósfera The Edison Ballroom quedaron flotando varias preguntas. ¿Hasta qué punto la moda puede integrar la inteligencia artificial sin perder autenticidad? ¿Cómo se redefine la noción de autoría en un entorno donde el algoritmo participa en la creación?
Lo único evidente fueron las imágenes proyectadas en las pantallas LED. El resto quedó envuelto en una zona gris donde la estética, la tecnología y la intención artística se entrelazan. En medio de esa tensión, el público solo puede esperar que de esta competencia entre innovación y tradición emerjan obras que, más allá del efecto visual, logren conmover.
