Ronald Acuña Jr. acaba de entrar en un club al que pertenecen Alex Rodríguez, Barry Bonds y Mike Trout. Antes de cumplir 29 años, alcanzó los 1.000 hits, 200 jonrones, 200 bases robadas y 500 carreras impulsadas. Lo hizo, además, después de perderse una cantidad considerable de partidos por lesiones.
Acuña, ¿Atlanta o la agencia libre?
Como Derek Jeter en los Yanquis o José Altuve en los Astros, Ronald Acuña Jr. tiene la oportunidad de convertirse en una figura franquicia de los Bravos
Fue precisamente después de conocer esta hazaña que me surgió una pregunta: ¿debería Acuña buscar otra extensión con Atlanta o esperar la agencia libre?
Esa interrogante la compartí con varios amigos cercanos, con quienes uno puede pasar horas hablando de béisbol. Uno me respondió que, económicamente, lo más conveniente para una estrella de ese nivel suele ser probar el mercado, aunque no le sorprendería que Acuña eligiera quedarse porque ha expresado varias veces su deseo de continuar en Atlanta. Otro lo resumió así: “Habría que conocer los planes de los Bravos a mediano y largo plazo, porque Acuña es un pelotero franquicia”.
Creo que ahí está la verdadera discusión.
El momento de decidir todavía no ha llegado. Acuña tiene opciones de equipo para 2027 y 2028 por 17 millones de dólares cada una. Si Atlanta las ejerce, el venezolano llegaría a la agencia libre después de 2028, con 30 años. Para entonces, tendrá razones de sobra para escuchar ofertas. Pero Atlanta también tendrá razones de sobra para intentar retenerlo.
Porque hay jugadores excelentes, superestrellas y, de vez en cuando, aparecen peloteros que terminan convirtiéndose en la identidad de una franquicia. José Altuve es Houston, Derek Jeter fue Yanquis. Y Acuña tiene la posibilidad de convertirse en eso para Atlanta.
¿Es el hombre indicado?
En la MLB actual, donde las estrellas cambian de uniforme con frecuencia, conservar a un jugador que representa al equipo tiene un valor enorme. Acuña tiene talento, personalidad y conexión con los aficionados.
Eso no significa que deba regalarle dinero a Atlanta. Si los Bravos quieren que sea su pelotero franquicia, deben pagarle como tal.
Por eso, si llega 2028 y Acuña está sano y sigue siendo Acuña, mi respuesta sería sencilla: que escuche al mercado, pero que Atlanta haga todo lo posible para que no tenga razones para irse.
Acuña puede conseguir un gran contrato en cualquier lugar. Si Atlanta reconoce su valor, ¿por qué no hacer que construya allí toda su historia?
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