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DECLARACIONES

Exoficial de la CIA confirma: administración Clinton ignoró advertencias sobre Bin Laden antes del 9/11

Enrique “Ric” Prado, veterano de la CIA, asegura que la administración de Bill Clinton rechazó propuestas para neutralizarlo años antes de los atentados

Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- La desclasificación de decenas de informes de inteligencia sobre Osama bin Laden vuelve a colocar bajo escrutinio las advertencias que recibieron las administraciones de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Los documentos, entre ellos informes contemplados en los President's Daily Briefs (PDB), muestran que la inteligencia estadounidense conocía desde años antes las intenciones de Bin Laden de atacar objetivos dentro de Estados Unidos y que incluso había contemplado escenarios que involucraban aviones y secuestros aéreos.

En declaraciones ofrecidas a Diario Las Américas, Enrique “Ric” Prado, exalto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), planteó que la información hecha pública confirma una realidad que conoció desde dentro de la comunidad de inteligencia: había oportunidades para actuar contra Bin Laden antes de que Al Qaeda ejecutara los atentados que dejaron cerca de 3.000 muertos el 11 de septiembre de 2001.

Prado fue miembro fundador de la primera unidad de la CIA dedicada específicamente a la amenaza de Osama bin Laden y posteriormente se desempeñó como jefe de Operaciones del Centro de Contraterrorismo de la Agencia.

Advertencia sobre un avión con explosivos

Uno de los documentos desclasificados es un informe del 10 de septiembre de 1998 que señalaba que la opción que priorizaba Bin Laden era atacar a Estados Unidos en su propio territorio, en especial Washington. El reporte indicaba también que existía la posibilidad de que Al Qaeda usara un avión cargado de explosivos contra una ciudad estadounidense.

Otro informe presidencial, fechado el 4 de diciembre de 1998, señalaba que integrantes de la red de Bin Laden habían recibido entrenamiento para realizar secuestros de aeronaves. El documento también revelaba que conspiradores habían evadido controles de seguridad durante una prueba en un aeropuerto no identificado de Nueva York.

Las advertencias se mantuvieron en pie durante la administración de George W. Bush. Un PDB o resumen presidencial del 6 de agosto de 2001 informó al presidente sobre actividades sospechosas dentro de Estados Unidos compatibles con preparativos para secuestros u otros ataques. De hecho, semanas antes del 11 de septiembre, el FBI desarrollaba unas 70 investigaciones relacionadas con Bin Laden dentro del país.

La CIA divulgó 71 informes presidenciales que van desde comienzos de 1998 hasta el día posterior a los atentados. 69 de esos documentos no habían sido desclasificados anteriormente.

En espera de autorización

Prado brinda una perspectiva relevante sobre ese período porque estuvo directamente involucrado en los esfuerzos iniciales de la CIA para enfrentar la amenaza.

En enero de 1996, Prado y Michael Scheuer, junto con un pequeño equipo de oficiales, pusieron en marcha la unidad de la CIA dedicada a estudiar los movimientos de Bin Laden. Según Prado, para finales de 1997 la Agencia había reunido abundante inteligencia sobre las actividades del terrorista.

El exoficial sostiene que, pese a la información reunida, la administración de Bill Clinton no permitió avanzar con propuestas operativas destinadas a neutralizar a Bin Laden.

“En enero de 1996, Michael Scheuer y yo, junto con un equipo pequeño pero comprometido, pusimos en marcha en la CIA la Unidad de Trabajo sobre Bin Laden (también conocida como Alec Station). Con el creciente volumen de información de inteligencia y los datos de primera mano proporcionados por Billy Waugh, para finales de 1997 ya disponíamos de una enorme cantidad de inteligencia sobre lo que Bin Laden estaba haciendo”, afirmó Prado en un testimonio que autorizó expresamente a hacer público.

Lamentablemente, agregó, “la administración de entonces se negó a actuar basándose en nuestra información de inteligencia y también se negó a autorizar nuestros planes operativos para neutralizar a OBL”.

“¡IMAGINEN si nos hubieran permitido neutralizar a Bin Laden en 1998! Habría sido como dispararle a Hitler en 1938”, afirmó Prado. “¡IMAGINEN si nos hubieran permitido neutralizar a Bin Laden en 1998! Habría sido como dispararle a Hitler en 1938”, afirmó Prado.

La experiencia de Prado le proporciona una perspectiva singular sobre la evolución de la amenaza de Al Qaeda. Nacido en Cuba, salió de la isla siendo menor de edad como parte de la Operación Pedro Pan y posteriormente desarrolló una carrera de 24 años en la CIA.

Fue oficial de operaciones en seis destinos internacionales, y participó en operaciones paramilitares y antiterroristas. Además de integrar la primera unidad dedicada a la lucha contra Bin Laden, fue jefe de Operaciones del Centro de Contraterrorismo durante los atentados del 11 de septiembre. Al retirarse había alcanzado el rango de Senior Intelligence Service-2 (SIS-2).

Ese 11 de septiembre de 2001, Prado estaba justamente al frente de las operaciones del Centro de Contraterrorismo. La guerra contra el terrorismo que siguió también tuvo para él un costo personal: en su testimonio recuerda a tres amigos y colegas que perdió posteriormente.

“Es una pesada carga de culpa que llevamos conmigo y muchos de mis colegas. Para colmo, yo era jefe de Operaciones del Centro de Contraterrorismo (CTC) de la CIA aquel día infame. Estos son apenas tres de los amigos que perdí en la Guerra Global contra el Terrorismo (GWOT): John O'Neil, Mike Spann y Jennifer Mathews”.

Los documentos

Aunque la nueva documentación no establece directamente que las autoridades estadounidenses conocieran anticipadamente el plan específico que finalmente se ejecutó el 11 de septiembre, sí brinda una imagen detallada del volumen y las características de la información que se manejaba en las altas esferas del Gobierno: Bin Laden quería realizar ataques dentro de Estados Unidos; Washington estaba entre los posibles objetivos; miembros de su red habían recibido entrenamiento relacionado con secuestros aéreos; y los analistas advirtieron incluso sobre la posibilidad de utilizar un avión cargado de explosivos contra una ciudad estadounidense.

Parte del material, que continúa censurado, describe distintas amenazas y escenarios considerados por los servicios de inteligencia durante aquellos años.

Para Prado el asunto va más allá de lo que sabía la comunidad de inteligencia. Cuestiona las decisiones políticas que se adoptaron, y las que dejaron de adoptarse, a partir de aquella información.

25 años después de los ataques terroristas que cambiaron para siempre la visión de la seguridad de Estados Unidos, estos documentos abren una de las heridas más dolorosas de la historia reciente del país y ponen en tela de juicio las acciones de los presidentes Clinton y Bush en torno a la lucha contra el terrorismo.

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FUENTE: CIA / National Archives Catalog / National Archives / FOX News / The Wall Street Journal / PBS

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