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Alex Rodríguez acepta su papel de villano en el béisbol
El pelotero de los Yankees sabe que nadie creerá sus disculpas y que además dejó de ser la figura amada de este deporte
Alex Rodríguez nunca entendió que pese a su talento, sus números con el bate, su cara y sus ojos, siempre fuera su compañero Derek Jeter el más querido. Mañana, con 39 años, regresa tras un año fuera del béisbol por la mayor sanción por doping de la historia, aceptando que nunca se quitará la etiqueta de villano.
Y sólo quizás así pueda ganarse cierta empatía por parte del público, que durante la pretemporada le ha dispensado algunos abucheos, algunos aplausos y mucha indiferencia.
"Acepto el hecho de que muchos de ustedes no creerán mi disculpa ni nada de lo que diga en este punto", expresó en la nota manuscrita del 17 de febrero en la que admitía "errores".
Esas palabras puede que sean las más acertadas de Rodríguez en mucho tiempo. Es difícil dejar atrás lo que ha hecho el que fuera el "golden boy", el "chico de oro" del béisbol, así, en dos idiomas, porque su atractivo dentro y fuera de la cancha era bilingüe y de amplio alcance.
La primera disculpa llegó en 2009. "Lo único que pido es que el pueblo americano me juzgue de ahora en adelante", dijo al confesar que sí, que de 2001 a 2003 había consumido esteroides cuando no estaban castigados.
Ya se sabe que a partir de ahí siguió recurriendo al doping, incapaz de aceptar su declive físico y sus lesiones, de las que cada vez le costaba más recuperarse.
El estadounidense de origen dominicano fue suspendido en agosto de 2013 con 211 partidos por su vinculación con el escándalo de doping en torno a la clínica Biogenesis de Miami, que le suministraba todo tipo de sustancias. El castigo fue reducido luego a 162 encuentros, un año, una pena que ya expiró, por lo que Rodríguez ya está en condiciones de volver con los Yankees.
Y lo ha hecho con ganas de jugar la pelota, asumiendo el rol que le den (incluido primera base), manteniendo un perfil bajo y aceptando la cruz que siempre llevó pero de la que sólo ahora se percata.
"Miren, me avergüenzo de algunas de las cosas que hice, pero cumplí el castigo", dijo Rodríguez al llegar con tres días de antelación al campo de entrenamiento del equipo en Florida.
"Es inexplicable. Me he cavado yo mismo un agujero muy profundo", admitió. "A-Rod" cree que ser el villano del béisbol no lo distraerá en su intento de volver a ser productivo. "En este punto ya estoy acostumbrado", dijo el jugador, compungido, quizás arrepentido.
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