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BÉISBOL

La crisis del béisbol cubano queda al desnudo

Por primera vez en la historia del Clásico Mundial de Béisbol, Cuba quedó eliminada en la primera ronda y ratificó el mal momento que vive la pelota en el país

Por REYES UREÑA

La eliminación de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol no es solo un resultado deportivo. También es un reflejo político. El equipo que durante décadas fue presentado como símbolo de la “superioridad” del sistema cubano volvió a quedar lejos de lo que alguna vez representó.

Esta vez, el desenlace llegó temprano. Con balance de dos victorias y dos derrotas, el llamado "Team Asere" quedó eliminado en la fase de grupos del torneo.

Es la primera vez que Cuba no supera esta instancia del torneo, un dato que confirma el retroceso de una potencia que durante años dominó el béisbol internacional.

Cuba (5)

Los jugadores Yoelquis Guibert (izquierda) y Yoel Yanqui, de la selección de Cuba, durante una práctica del equipo en La Habana, el 29 de enero de 2026.

El contraste con su propia historia es evidente. En la primera edición del torneo, Cuba fue finalista. En la pasada edición todavía alcanzó el tercer lugar, un resultado que el régimen utilizó como argumento propagandístico para reivindicar su modelo deportivo. Hoy, esa narrativa vuelve a resquebrajarse.

La dirección de Germán Mesa quedará asociada a esta eliminación prematura. Más allá de los resultados, hubo decisiones difíciles de justificar en el terreno. Una de ellas fue mantener en el corazón del lineup a Alfredo Despaigne como cuarto bate, pese a que durante el torneo nunca logró producir como se esperaba en ese rol.

Despaigne es una figura histórica del béisbol cubano y nadie discute su legado. Pero el Clásico Mundial no se juega con recuerdos ni con jerarquías simbólicas. Se juega con rendimiento.

Grietas expuestas

El problema, sin embargo, va mucho más allá de una alineación o de una serie corta de juegos. El béisbol cubano arrastra años de deterioro estructural. La fuga constante de talento y la incapacidad del sistema para adaptarse a la realidad del béisbol moderno han ido debilitando a una escuela que durante décadas fue referencia.

El Clásico Mundial, además, expone esas grietas como ningún otro torneo. Allí coinciden peloteros formados dentro y fuera de la isla, ligas profesionales, estructuras modernas y sistemas abiertos. En ese escenario, el modelo deportivo del régimen cubano queda cada vez más desnudo.

Cuba sigue teniendo talento. Lo que ya no tiene es el control absoluto de su béisbol ni la narrativa que durante años sostuvo su hegemonía. Y en Puerto Rico, sede de su grupo en esta edición, esa realidad volvió a quedar al descubierto.

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