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NFL

La hora de los Dolphins

Miami espera noticias buenas en la recuperación de al menos ocho de sus titulares, pero todo parece indicar que su principal pieza, el quarterback Ryan Tannehill, no estaría disponible
Por ERASMO GONZÁLEZ

Debut y despedida. Esto es lo que la mayoría de expertos cree que sucederá con los Dolphins este fin de semana cuando vayan a casa de los Steelers de Pittsburgh para decidir el ganador entre los comodines de la Conferencia Americana.

Miami espera noticias buenas en la recuperación de al menos ocho de sus titulares, pero todo parece indicar que su principal pieza, el quarterback Ryan Tannehill, no estaría disponible debido a una recuperación complicada de los ligamentos de su rodilla izquierda.

El mariscal de campo de la Ciudad del Sol no está descartado del todo, pero solo un milagro de la medicina haría posible su presencia en el emparrillado para enfrentar al casi legendario Ben Roethlisberger y compañía. Así que todo quedaría en manos de Matt Moore, quien no lo ha hecho mal, pero no tiene madera de titular.

El coach Adam Gase está preparando una estrategia para sorprender a Pittsburgh con lo que tiene, que no es mucho, pero con la idea de que en el pasado ya venció a este equipo al que le toca medirse el domingo.

Cierto, en aquella ocasión Big Ben se lesionó y ahora ya está de vuelta. Pero no sería descabellado imaginar un choque en el cual Jay Ajayi imponga su juego de corrido terrestre, como lo ha hecho en la temporada regular.

Ajayi es el cuarto jugador en la historia de la NFL que suma al menos tres juegos con 200 o más yardas en una temporada, e iguala en esa gesta a Earl Campbell, OJ Simpson y Tiki Barber.

Más preocupante que la presencia o no de Tannehill puede ser la ausencia de algunos jugadores de la defensa, que quedó expuesta en el último encuentro frente a Nueva Inglaterra.

Los Dolphins cruzan los dedos para que el safety novato A.J. Hendy pueda hacer un buen papel en sustitución de Isa Abdul-Quddus, otro que tuvo problemas serios en una rodilla al punto de quedar fuera por el resto de la contienda.

“Va a ser un sueño hecho realidad”, apuntó Hendy sobre la posibilidad de integrarse al juego. “Me siento muy contento. Trataré de estar en control de mis emociones cuando salga al terreno para poder ayudar al equipo a ganar, a seguir adelante”.

Con seis pies de estatura y 209 libras de peso, Hendy llegó a los Dolphins como agente libre que no fue elegido en el Draft y ha debido esperar pacientemente la llegada de su momento.

Luego de un campamento de verano impresionante que puso a pensar al alto mando del equipo, Hendy fue uno de los últimos jugadores cortados, pero Miami no lo dejó salirse de su radar y lo asignó a la escuadra de prácticas.

“Soy un tipo competitivo”', comentó Hendy, quien fue activado esta semana desde la escuadra de prácticas. “No voy a perder. Me siento confiado. Me siento motivado y hambriento de demostrar lo que puedo hacer. Es la semana 17 y todavía no he probado la miel del juego. Necesitaba algo de acción”, subrayó.

Pase lo que pase, no ha sido una temporada perdida como algunos por ahí quieren hacer ver. Lo importante es que existe un futuro para Miami, que ha encontrado a un dirigente firme y capaz en Gase, un hombre que cuando habla es escuchado por los veteranos con suma atención.

Gase, quien ha traído una nueva ética de trabajo, una profesionalidad que se veía echando en falta, alguien que dice las verdades y señala los problemas, sin mirar en rangos ni categorías. El propietario del equipo, el multimillonario Stephen Rosa, le ha ofrecido su respaldo incondicional y le respeta. La cadena de mando dentro de Miami que tantas veces fuera disfuncional, ahora actúa con una precisión digna de elogio.

Con esos respaldos, Gase lleva un látigo en una mano y una rosa en la otra, pues sin dejar de ser un coach comprensible e interesado por los problemas de sus jugadores, tampoco admite ningún tipo de excusa a la hora de salir al emparrillado.

Ahora le piden un milagro. Sí alguien puede lograrlo es él, que siempre creyó en lo imposible y no dejó caer la moral cuando la contienda comenzó con balance de 1-4 y algunas voces comenzaban a pedir su cabeza. Para empezar, Gase es el primero que cuando habla con los periodistas afirma que van a ganar.

Si Miami sale airoso de su batalla en Pittsburg, más adelante le esperan los Patriots, nuevamente con ese equipo potente y sin fisuras, encabezado por el tremendo Tom Brady, para muchos el mejor quarterback de la historia.

Ha sido una pena que las lesiones se hayan agolpado en la puerta de los Dolphins justo cuando más necesitaban salud. Que todo termine en derrota allá en Pittsburgh es lo más seguro. Pero para nada esta es una temporada olvidable. Todo lo contrario.

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FUENTE: Especial

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