Robeisy Ramírez le dio más gloria al pueblo de Cuba. En espectacular pelea, el cienfueguero venció por decisión unánime en 12 rounds al ghanés Isaac Dodboe y conquistó el título vacante de la Organización Mundial de Boxeo la noche del sábado, en el combate estelar en el Hard Rock Hotel & Casino, en Tulsa, Oklahoma.
Ramírez triunfa y da a Cuba un nuevo título mundial en boxeo
Fue la primera corona en la carrera profesional de Ramírez, quien como amateur conquistó el oro olímpico en los Juegos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016.
Antes de la pelea, Ramírez (12-1, 7 KOs) había prometido que le daría un nuevo título mundial al boxeo de Cuba y cumplió con creces su palabra.
“Estoy viviendo una nueva etapa en mi vida”, confesó el cienfueguero luego de su gran victoria. “Esta es una nueva historia que estoy escribiendo, e hice todo lo que debía hacer. Como amateur conquisté dos medallas de oro olímpico y ahora puedo llamarme a mí mismo campeón”.
En realidad, el triunfo del sábado es el premio al esfuerzo de Ramírez, a su espíritu de sacrificio y a su enorme determinación para superar a un adversario como Dogboe (24-3, 15 KOs), quien anteriormente había sido campeón mundial y que fue un rival muy difícil de superar.
“Todo mi respeto para un guerrero como Dogboe”, sentenció Ramírez. “Él tiene mi admiración, y todo lo que hice fue escuchar a ese genio que se llama Ismael Salas, porque hice lo que él planeó y sin duda él me condujo a la victoria”.
El entrenador cubano Salas puso a punto a su pupilo y demostró que cuando se trata de preparar a los boxeadores para un desafío es insuperable. Por algo cuenta con alrededor de 20 campeones mundiales en su haber.
“Creo que todo pasa por una razón”, reflexionó Ramírez tras ceñirse la nueva corona. “Si no hubiese sufrido una derrota en mi debut como profesional, jamás hubiese encontrado a Ismael Salas. Yordenis Ugas nunca me hubiese dicho: ‘Tienes que mudarte a Las Vegas, tienes que cambiar tu vida’, y jamás hubiese podido contar con un equipo que ha sabido llevarme hasta donde me encuentro ahora”.
En efecto, luego de escapar del equipo cubano de boxeo durante una gira, Ramírez debutó como profesional el 10 de agosto del 2019 con una derrota por decisión dividida a cuatro asaltos contra Adrián González. Un año después, el cienfueguero derrotaría por decisión dividida a González en seis rounds.
Desde que sonó la campana, Ramírez y Dogboe protagonizaron una pelea de perros.
Ramírez empezó con un contragolpe con el puño izquierdo que siguió con una intensa presión. En los rounds siguientes, ambos pugilistas intercambiaron golpes que fueron verdaderas bombas.
En el cuarto episodio, Dogboe atacó al cuerpo de su adversario y trató de quitarle el aire y bajar así la agresividad del cubano.
No lo consiguió totalmente el ghanés, porque en el sexto capítulo Ramírez estableció el control de la pelea y lanzó consecutivos izquierdazos a Dogboe.
Lo interesante del cienfueguero fue que trabajó con inteligencia la pelea. Luego de haber establecido el control en el ring, empezó su labor de juego de piernas y esquives y de esa manera mantuvo fuera de distancia al ghanés.
El último round fue de antología. Ramírez tiró a la lona a Dogboe, pero el ghanés disputó la acción y argumentó que se había resbalado.
Al final, las tarjetas sentenciaron el triunfo del cubano por decisión unánime: 117-110, 118-109 y 119-108.
“Tengo que empezar de nuevo”, exclamó Dogboe luego de que se anunciara el resultado. “Esto es todo lo que tengo que decir. Ramírez es un gran boxeador”.
Sí, Ramírez es un gran boxeador y luego de esta victoria el cielo es el límite para él.
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FUENTE: Luis F. Sánchez
