LA HABANA.- Idalys Ortiz, la leyenda del judo en Cuba que irá a los Juegos de Santiago de Chile por su cuarta corona continental, tuvo que pulir su técnica peleando con hombres, porque nunca encontró rivales de su nivel en la isla.
Reina del judo en Cuba apuesta por su cuarta corona en Santiago 2023
Idalys Ortiz, un ícono del judo en Cuba, dueña de cuatro medallas olímpicas y ocho mundiales, irá a los Juegos Panamericanos en búsqueda de otro título
A sus 34 años, Ortiz exhibe un palmarés que impresiona: cuatro medallas olímpicas (1-2-1), ocho mundiales (2-2-4) y tres coronas consecutivas en Juegos Panamericanos (Guadalajara 2011, Toronto 2015 y Lima 2019).
En lo que será su despedida de estas lides continentales -ya anunció su retiro después de los Juegos de París 2024-, Ortiz saldrá al tatami de Chile por su cuarto título al hilo, una hazaña deportiva solo conquistada por su ídolo y compatriota Driulis González, ya retirada.
Sin embargo, esta mole de fuerza y depurada técnica admite que no será "fácil". En Chile podría enfrentar a la brasileña Beatriz Souza, nueve años menor y su verduga durante los dos últimos años.
Abraza la adversidad:
"No será fácil, pero los retos realmente son los que engrandecen a los seres humanos", declara a la AFP esta mujer de 1,73 metros de estatura y 115 kg, sonrisa fácil y tiernos gestos.
Ortiz se coronó este año en el Panamericano de Guayaquil y en el Open de Santo Domingo, y obtuvo una medalla de plata en el Campeonato Panamericano y de Oceanía de Calgary.
En esa urbe canadiense cayó en la final y por tercera vez en su carrera frente a Souza, quien ya la había dejado sin medalla en el Mundial de 2022.
Ambas se han visto las caras en ocho ocasiones, con balance de cinco victorias para la cubana.
Acostumbrada a ocupar los primeros puestos del ránking mundial, sus dos últimas temporadas han sido irregulares, marcadas por una lesión y la falta de competencias. Actualmente ocupa el lugar 25 en ese escalafón.
"Hacemos lo que podemos con lo que tenemos y no voy me voy a detener a resaltar cómo debería ser o cómo me gustaría que fuese la preparación", añadió.
Nacida en Candelaria, un poblado rural ubicado 84 km al suroeste de La Habana, Ortiz soñó con ser veterinaria por su amor a los animales y abrazó el judo a los nueve años.
Cinco años después entró a la selección cubana bajo la guía del profesor Ronaldo Veitía (1947-2022), considerado el artífice de los grandes triunfos del judo femenino local.
Amante de la música y de los "culebrones" brasileños y mexicanos, Ortiz aprendió a pelear de tumbo en tumbo, y pulió su técnica combatiendo con hombres, al no encontrar rivales femeninas de su nivel en su país.
"Siempre fui corpulenta, no tenía niñas para competir. Siempre, la vida entera, he tenido que lidiar en mis entrenamientos con hombres", porque "están más a mi nivel en algunos casos y muy superiores en otros", explicó.
A esa práctica atribuye sus lauros, pero también a la fórmula que aprendió de su primer profesor de judo: "mucha disciplina, mucho esfuerzo, mucho entrenamiento".
Historia de superación en Cuba:
"No entré ganando y me proyectaban las veces que no se pueden imaginar, pero perder me daba fuerza mental. Todo eso contribuyó a que hoy sea la persona que soy", subrayó.
En Londres 2012, Ortiz logró lo que parecía imposible: quebrar la hegemonía china y japonesa. Nunca antes una atleta nacida fuera del continente asiático había reinado en +78 kg desde que el judo abrió las puertas a las mujeres en Barcelona 1992.
Un nuevo reto la espera en Santiago de Chile, pero lo asume con la misma ecuanimidad que sale al tapiz para cada combate: "con lo que hemos hecho y estamos haciendo, esperamos tener como siempre los resultados esperados".
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FUENTE: AFP
