En 96 años de historia de la Copa del Mundo, desde su inicio en 1930, solo siete países poseen la gloria de haberla conquistado en sus 22 ediciones.
Un Mundial impredecible busca a su octavo campeón
La expansión a 48 equipos y la evolución de selecciones de África, Asia y Norteamérica alimentan el sueño de un inédito monarca
La posibilidad de ampliar ese exclusivo grupo aumenta este 2026 debido a que no solo se han clasificado selecciones muy fuertes al campeonato que se disputa en estos momentos en Canadá, Estados Unidos y México, sino por el nuevo formato, mayor número de participantes y más partidos, como nunca.
Es cierto que los principales favoritos para coronarse campeones en Norteamérica son precisamente seis de esos siete campeones, porque la tetracampeona Italia quedó eliminada en el repechaje.
Frente a esta situación, seis son las seleccionas campeonas del mundo que tienen la primera opción para agregar una estrella más a su vitrina. Ellas son el pentacampeón Brasil, el tetracampeón Alemania, el tricampeón Argentina, los bicampeones Francia y Uruguay y los campeones Inglaterra y España.
Detrás de ellos, sin embargo, aparecen auténticos equipazos que tranquilamente pueden sumar su nombre a ese club exclusivo de los siete.
Podemos mencionar al Portugal de Cristiano Ronaldo, a la Bélgica del arquero Thigaut Courtois, a los Países Bajos de Virgil van Dijk, la Noruega del cañonero Erling Haaland y por primera vez equipos de África y Asia, que antes jamás habían sido considerados para ubicarlos entre los candidatos a la corona como son los casos de Marruecos, Egipto, Senegal y Japón.
El Mundial 2026 es el primero con la participación de 48 selecciones y la disputa de 104 partidos en tres países distintos. No solo se necesitará talento para ser campeones, sino además resistencia física, cosa que le sobra a la selecciones africanas.
A diferencia de mundiales anteriores, en los que las selecciones africanas y asiáticas jugaban por el placer de competir, ahora con mayor experiencia aspiran también al premio mayor.
Muchas de estas selecciones están integradas por jugadores que se han desarrollado en Europa y poseen el profesionalismo de los cracks surgidos en el Viejo Continente. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso del marroquí Achraf Hakimi, nacido en Madrid y es la figura de la selección norafricana. De los 26 integrantes de la escuadra de Marruecos, solo cinco nacieron en dicho país.
No hay que olvidar que Marruecos se convirtió en la Copa pasada en la primera selección africana en llegar a semifinales en un Mundial, lo cual quiere decir que la arremetida del continente es cosa reciente.
Cabe señalar que en el Mundial de Italia 1990 Camerún había dado el alerta sobre el poder africano al convertirse en el primer país africano en alcanzar cuartos de final. Tomó un tiempo dar el paso siguiente y esta puede ser la oportunidad tan anhelada por ellos.
También en esa lista de evolución no se puede descartar a Estados Unidos, que ha desarrollado su fútbol de manera impresionante en todos los niveles y este puede ser su momento.
Hay que destacar que los conjuntos africanos y asiáticos han tenido un buen arranque en la Copa del Mundo, en cambio los sudamericanos han sufrido mucho, incluido el poderoso Brasil. Eso puede dar una idea de lo que pueda ocurrir en el desarrollo de esta Copa.
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