La realidad es que para Luis Arráez no importa el pitcher contrario, el estadio en el que esté jugando, el uniforme que lleve puesto o cuántas personas lo estén mirando. El venezolano de los Marlins de Miami simplemente disfruta batear y lo hace mejor que cualquier otro pelotero en las Grandes Ligas.
Venezolano de los Marlins mantiene su brillo entre estrellas
En su segundo Juego de Estrellas este martes, Arráez partió como titular en la segunda almohadilla de la Liga Nacional gracias al apoyo de los aficionados, que votaron por él para que ocupara el puesto tras un excelso desempeño en la primera mitad de la temporada que lo llevó a finalizar con un promedio de .383 puntos en 86 desafíos con los peces.
Ese rendimiento incomparable se mantuvo cuando llegó la cita de luminarias en Seattle y el nativo de San Felipe se fue de 2-2 en el cajón de bateo, con una carrera impulsada para el viejo circuito, que terminó llevándose la victoria 3-2 con un cuadrangular de su compatriota Elías Díaz en el octavo episodio.
"No luce difícil para él", admitió el dominicano Juan Soto, compañero de Arráez en el cotejo. "Siempre digo que batear es fácil, que nosotros lo hacemos difícil. Es impresionante lo que está haciendo. Y es un tipo excelente. Es increíble la habilidad que tiene para poner la bola en juego", agregó.
Muchos jugadores no habían tenido la oportunidad de ver desde tan cerca la máquina de bateo en la que se ha convertido el segunda base. Uno de ellos, el fenómeno japonés Shohei Ohtani, quien como miembro de la Liga Americana con los Angelinos de Los Ángeles, coincide muy poco con la "Regadera".
"Cada vez que lo veo en la televisión, consigue imparables", señaló el nipón, que también está en medio de una sólida campaña. "Prácticamente todas las veces. Así que es muy, muy impresionante".
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