El 70% de estos dispositivos picantes se produce en China y la mitad se consume en el mercado estadounidense
La curiosidad alrededor de los juguetes sexuales contagia a personas de todas las edades, géneros y orientación sexual. (Archivo)
Un juguete sexual, es un objeto que sirve tanto para aumentar el placer en pareja, como para autocomplacerse. Concebidos como una herramienta para romper con la rutina, encierran la posibilidad de acceder a un mundo de sensaciones que solo requiere un poco de imaginación. n
Comercialmente, estos se fabrican con distintos materiales y formas, así como en diversos colores, ofreciendo múltiples opciones de uso, aunque también pueden elaborarse en casa. Si bien, para algunos, los juguetes sexuales siguen siendo un tabú, la curiosidad alrededor de los mismos contagia a personas de todas las edades, géneros y orientación sexual. La razón es muy sencilla: placer y diversión, generalmente, van de la mano. n
Actualmente los más conocidos son: los vibradores, las muñecas inflables, el himen artificial, la vagina electrónica, las bolas chinas, las esposas, el simulador de sexo oral, el estimulador de pezones, y los aceites lubricantes. Algunos los esconden, otros disimulan, pero según las estadísticas, la mayoría u2026 los disfruta. n
Nada nuevo n
Aunque no lo crea, los juguetes sexuales no son un invento reciente, pues hace aproximadamente 2.500 años, en China, Roma, y Egipto, se elaboraban consoladores de diversos materiales y múltiples tamaños, a partir de penes moldeados en cera o bronce, que, ciertamente se comercializaban con mucho sigilo.
Lo mismo pasaba en la antigua Grecia, donde mujeres y hombres se divertían con penes de madera, que humedecían con aceite de oliva. nEn el siglo XVIII, cuando Europa vivía grandes cambios, los juguetes u201cprohibidos u201d, fueron ganando terreno y poco a poco se perfeccionaron, hasta que en la época victoriana, los vibradores se convirtieron en una herramienta médica, pues en gran parte del viejo continente se consideraba que la ansiedad, la irritabilidad y los cambios bruscos de humor, eran parte de una patología denominada u201chisteria u201d, que era tratada frotando con una de estas herramientas, el clítoris de la afectada. n
Comenzando el siglo XX, los vibradores eléctricos irrumpieron con fuerza en el mercado estadounidense, aunque la aparición de las primeras películas pornográficas, en el año 1920, se convirtió en una diversión más apetecible, hasta que en la década de los sesenta, en el marco de la revolución sexual, estos u201cjuguetes u201d especiales fueron redescubiertos. Beneficio sin perversión n
Los sexólogos sostienen que el uso de estos instrumentos es realmente beneficioso pues mejoran el rendimiento sexual, en hombres y mujeres; permite experimentar fantasías; hace posible el cambio de roles; potencian el placer; fomentan y mejoran la calidad del orgasmo; disminuyen el cansancio, ayudando a prolongar el tiempo del encuentro; promueve la diversión y la relajación; y fomenta la confianza en pareja. Sin embargo, insisten en que estos no deben sustituir la relación sexual, sino complementarla. n
Además, los juguetes sexuales favorecen el conocimiento del cuerpo y de la sexualidad, abriendo un abanico de posibilidades, que van más allá del coito y del orgasmo, funcionando también como herramientas terapéuticas para quienes enfrentan una diversidad funcional.
Contrariamente a lo que algunos piensan, no son el arma predilecta de quienes tienen problemas con el sexo u201cnormal u201d, sino el recurso de aquellas personas sanas, física y emocionalmente, que simplemente quieren un poco más. n n Los más populares n
- Las esposas: uno de los juguetes eróticos de moda para la puesta en escena de un juego que permite"someter" a la pareja. n
- Los vibradores: permiten la estimulación del clítoris y la vagina, pueden ser usados tanto en pareja como individualmente, y se fabrican en una enorme variedad: flexibles, en forma de espiral, con ventosas, herméticos, fosforescentes, entre otros. n
- El consolador: sirve para recrear la penetración, generalmente tiene forma fálica y no vibra, proporciona placer tanto anal como vaginal. n - Las bolas chinas: ofrecen la posibilidad de ejercitar la musculatura de la zona pélvica, y de proveer placer a través del movimiento. n
- Anillos para el pene: se trata de un aro que se coloca en el falo y que aumenta el flujo sanguíneo en la zona, lo que proporciona una erección más duradera y una tardía eyaculación. n - Vaginas artificiales: se adaptan al pene para simular la copulación y vienen además en forma de ano.