MIAMI.- Salió de Cuba en una balsa a remo el día 12 de agosto del año 1994 con apenas 13 años. Una travesía que meses antes había hecho su padre con éxito, y que él, siguiendo sus pasos, no previó que podría haberle costado la vida y cambiar el curso de su destino radicalmente.
"Hay trabajo para todos, la clave está en ofrecer el mejor servicio"
“Recuerdo que ese día fui a despedirme de mis familiares y vecinos que estaban en la balsa, y terminé montándome en ella”, dijo Kleimer Cruz a DIARIO LAS AMÉRICAS, líder y fundador de Bore Tech Utilities & Maintenance, al recordar uno de los episodios más trágicos y traumáticos de su vida, y que libró con éxito tras ser rescatado en medio del mar por el crucero Majesty of the Seas [Majestad de los Mares], de Royal Caribbean.
“Cuando nos encontró, el crucero entró en contacto con los organismos correspondientes, y todo parecía indicar que nos iban a enviar a la base naval de Guantánamo, pero el trayecto hubo un cambio de guardacostas, y el segundo que se hizo cargo de nosotros nos dejó en Cayo Hueso a las 6 de la mañana, el día 17 de agosto”, recordó quien es hoy un exitoso empresario y fue parte de último grupo de balseros que en el éxodo de 1994 pudo arribar al estrecho de la Florida, antes de que comenzaran a desviarlos a la Base Naval a Guantánamo.
Inocencia de niño
Kleimer Cruz, oriundo de La Habana, en Rancho Boyeros, vivió en Cuba hasta cursar séptimo grado, periodo en el que logró sobresalir como un excelente estudiante y por sus aptitudes y destrezas deportivas para la lucha libre y el hockey sobre césped.
“Quiero decir que estoy consciente de que lo que hice fue una locura de niño. Si tengo que volverlo a hacer, no lo repito. Fue un viaje traumático que en ese momento vi como una gracia […] Es un milagro poder contar esta experiencia, porque fuimos 30 personas, entre ellas 8 o 9 niños, que nos montamos en una balsa que a los dos días quedó a la deriva… Perdimos el agua, la comida, y casi nos impacta un barco gigante de carga. Gracias a Dios no pasó, y al quinto día el crucero nos encontró”, dijo Kleimer emocionado al rememorar la travesía que comenzó en Bahía Honda.
“Mi madre estuvo casi 5 días sin saber de mí, ella ignoraba que yo me había montado en la balsa. Todo el mundo nos daba por muertos. En Miami mi padre tampoco sabía que yo había hecho la travesía, y cuando se enteró se volvió loco… fue muy duro”, recordó Kleimer y asegura que, tras reencontrarse en Miami con su padre, deambularon mucho hasta lograr la estabilidad económica.
“Viví en más de 15 lugares, en casa de amistades, de familiares, me bañaba en moteles, dormí en el carro, y a veces donde nos sorprendiera la noche”. Recordó que inició sus estudios formales en Henry H. Filer Middle School.
“Allí retomé el deporte, la lucha libre, y recibí mucho apoyo de mis profesores. Recuerdo con especial cariño a Mr. Pineda y a Mrs. Triana, ellos me ayudaron mucho”, dijo.
Describe que se convirtió en vendedor ambulante con apenas 14 años.
“Vendí naranjas en la calle 49 del oeste y Palm Ave. Primero empecé a comprarlas en Sedano's, y después mi papá me llevaba a una plaza donde las compraba por saco. Me iba muy bien, vendía bastante”, recordó entre risas sobre su primer emprendimiento que duró apenas unas semanas, ya que como menor de edad era un oficio que no podía desempeñar.
Aprovechar la oportunidad
Tras cumplir 15 años, comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la construcción. Aprendió a limpiar las herramientas de concreto, y posteriormente se capacitó en la popular técnica del ‘finish’ [acabado de paneles de yeso].
Con mucha nostalgia recuerda emocionado que a los 16 años trabajó en un restaurante, hasta que pudo comprar su primer carro, y a los 18 años comenzó a hacer carrera en MasTec, empresa de ingeniería y construcción de infraestructuras, en la que inició labores recogiendo asfalto en las calles, hasta que llegó a convertirse en operador de equipos pesados de carga y excavación.
“Allí tuve un muy buen maestro que me ha acompañado durante toda la vida, Pedro Milian”.
Bore Tech Utilities & Maintenance, dedicada a la construcción de utilidades, y que brinda servicios a T-Mobile, Verizon, y FPL, por mencionar algunos grandes clientes, es la empresa que fundó y hoy lidera Kleimer Cruz.
“Nos encargamos de las torres, el servicio 5G, tenemos que ver con la ingeniería, la construcción, los permisos, las emergencias con las ciudades, la ampliación de las carreteras, etc. Estamos siempre trabajando para que no se caigan las líneas”, dijo el empresario que actualmente brinda puestos de empleo a más de 200 personas.
“Las oportunidades hay que buscarlas, lucharlas, y tener mucha paciencia. Ese es mi mensaje para la gente que está llegando, para esas personas que no tienen adónde ir, y que no tienen permiso de trabajo”, dijo y también reflexionó sobre la necesidad de actuar de manera eficaz y diligente frente a la crisis migratoria.
“Veo que se están brindando muchas ayudas, pero no las oportunidades para salir adelante. Y con esto me refiero a que hay que agilizar algo tan fundamental como es el permiso de trabajo. Las ayudas son buenas e importantes, pero lo que necesita la gente es un documento que le permita solicitar un trabajo digno. Yo soy empresario, y no puedo contratar personas sin papeles, y hay muchos dueños de negocios como yo, que necesitan empleados, y están de manos atadas”, dijo.
“Yo no empecé a trabajar ayer, estoy donde estoy porque me levanté después de muchas caídas gracias al apoyo de mi esposa -con quien camino de la mano hace 22 años-, de mis hijos, Pamela (15) y Jensen (9), de mi familia, y de grandes amigos, entre los que cuento con orgullo al Dr. Rafael Marrero”, finalizó el emprendedor que fue reconocido con la bandera de Estados Unidos, la que le fue concedida por el senador Marco Rubio el año 2018 en el Capitolio, en Washington, D.C.
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