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NUEVO ORDEN MUNDIAL

Irán y el Medio Oriente, la jugada maestra de Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, afirmó que estaría muy cerca un acuerdo con el régimen de Irán, gracias a la jugada final de la Casa Blanca: el estrangulamiento económico de Teherán mediante un bloqueo marítimo

Por Leonardo Morales

El presidente de Estados Unidos Donald J. Trump está a punto de concluir su plan maestro o “jaque mate” en el Medio Oriente en menos de 60 días contra el régimen terrorista de Irán.

A pasar del bloqueo naval a los puertos del régimen iraní, el líder republicano anunció que muy pronto EEUU podría lograr un acuerdo, mientras anunciaba también la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Pocos expertos en política exterior habrían imaginado lo que ha logrado ya la administración Trump en esa históricamente conflictiva región; mucho menos mediante la simbiosis de operación militar y ofensiva diplomática simultánea (y previa) en un año y tres meses en la Casa Blanca.

La quirúrgica y poderosa ofensiva conjunta entre Washington y Tel Aviv en Medio Oriente contra el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo se encuentra en su fase final, gracias a las jugadas estratégicas de la Casa Blanca y la disposición del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de destruir la capacidad militar y nuclear de Teherán; y de forma paralela la estructura militar de Hezbolá en Líbano, luego de recibir los ataques de este grupo terrorista proiraní. Antes lo hizo con la de Hamás.

De acuerdo con informes de inteligencia de Israel y EEUU, en estos momentos el régimen iraní, Hezbolá y Hamás no representan ya un peligro potencial inminente para Israel, Norteamérica, la región y tampoco para el resto del mundo.

Después de destruir más de 12.300 objetivos militares y estratégicos en Líbano y en Irán, junto a la casi previa aniquilación de Hamás y luego de su proveedor y financiero (el régimen del eliminado líder supremo Alí Jamenei), fue que Trump presentó la posibilidad de un acuerdo como parte final de su Plan Maestro.

“Show político de los demócratas”

El 1ero de mayo se cumplen los 60 días que la Constitución le otorga el Presidente para ejecutar acciones militares, sin la necesidad de aprobación del Congreso, ante un peligro inminente para la seguridad nacional como es el caso de Irán. Luego de ese plazo, tendría que acudir al poder legislativo para una autorización formal de guerra o una prórroga de 30 días, que con toda seguridad los demócratas intentarían retrasar por todos los medios posibles para entorpecer las acciones del Comandante en Jefe del ejército de EEUU.

El Senado federal rechazó el miércoles 15 de abril otra resolución de los demócratas para tratar de impedir que el presidente, Donald Trump, ordene nuevos ataques contra Irán sin previa autorización del Congreso, lo que no hicieron durante el mandato guerrerista de Barack Hussein Obama.

La votación en la Cámara Alta, donde los republicanos tienen mayoría, fracasó por 47 votos contra 52.

El senador Rand Paul, republicano por Kentucky, se unió a los demócratas para apoyar la resolución; el senador John Fetterman, demócrata por Pennsylvania, votó en contra y el senador Jim Justice, republicano por Virginia Occidental, no votó.

No es la primera vez que el Senado rechaza una resolución sobre la guerra de Irán. El pasado 4 de marzo sucedió lo mismo, y un día después se repitió la negativa en el Cámara de Representantes.

Sin embargo, lo que fue en principio un gran [proyecto] militar geopolítico y geoestratégico, ahora es un hecho casi consumado.

Como dijo el jefe de la Casa Blanca, EEUU no necesitaba el respaldo militar de ningún país para tomar el control del Estrecho de Ormuz, una vía marítima natural que pertenece al comercio internacional, no a Irán y menos al régimen de Teherán.

Bloqueo naval estadounidense

Tras varias advertencias que los iraníes desoyeron, Trump puso al régimen ayatolá en un bloqueo naval como presión y asfixia final, después de su intransigencia en Islamabad, Pakistán, para un posible acuerdo.

Lo otro que incomodó a Washington fueron las reiteradas amenazas y por último el chantaje de los iraníes al poner a cientos de personas, entre ellos niños y mujeres, en puentes de acceso a las plantas de energía eléctrica y otros objetivos de la infraestructura del país para impedir que EEUU los bombardeara.

Según el análisis de expertos, se estima que bajo el bloqueo naval la economía iraní pierde a diario unos 400 millones de dólares. En un mes serían 13.000 millones de dólares. El estrangulamiento de la economía iraní se agudiza por días, además de las gigantescas pérdidas en su programa nuclear, militar y en infraestructura, que le tomaría décadas en recuperar.

El ahogo fue tan brutal que de ningún punto de aceptación en Islamabad por parte del régimen islámico, Irán pasó a acceder a todas las exigencias de prioridad de Washington, entre ellas el material de uranio enriquecido, no cerrar ni minar nunca más el Estrecho de Ormuz y renunciar a su programa nuclear por un período de 20 años o más.

Los funcionarios del Banco Central iraní dieron la voz de alarma apenas 48 horas después de iniciado el bloqueo naval: la inflación podría dispararse hasta el 180%, dejando a otros dos millones de iraníes sin empleo. El desplome del rial iraní (moneda nacional) es el mayor en su historia, cuando ya experimentaba un descenso récord desde enero de 2026 en medio de las masivas protestas por la recesión económica.

Con un bloqueo naval extendido, Irán caería en un colapso económico, cuya recuperación podría tardar más de 10 años. Teherán ya se encontraba en una profunda recesión antes de ser atacada por EEUU e Israel, uno de los motivos que agregó Washington al tema nuclear y de misiles para definir que era el momento preciso para aniquilar la capacidad militar de los ayatolás. Lo que ha mantenido en la resistencia a la diezmada cúpula chiita es su prepotencia radical, su irresponsabilidad y el desprecio por su propio pueblo cuando se trata de aferrarse a su extremismo clerical. Nunca les tembló la mano para asesinar en las calles y en menos de dos meses a más de 40.000 personas que exigían libertad y el fin de la dictadura teocrática.

El asesor de seguridad nacional de EEUU, Stephen Miller, aseguró en una entrevista con la cadena Fox News que la estrategia del presidente Trump en el Estrecho de Ormuz puso a Irán en una posición crítica.

Jugada final: “Jaque mate”

“El Presidente ha logrado una jugada de ‘jaque mate’. Estamos viendo un triunfo para los próximos 100 años. Este es el reinicio de la dinámica de poder en el mundo”, comentó.

El régimen se quedó sin fichas para mover en el tablero. Lo único que le quedaba a Teherán para el chantaje era el cierre del Estrecho de Ormuz y Washington se lo quitó en menos de 24 horas sin disparar un solo misil.

En 48 horas de bloqueo naval, ningún buque pudo salir ni entrar a puertos iraníes, mientras que por el Estrecho de Ormuz se restablecía el paso seguro de decenas de buques comerciales retenidos desde el 28 de febrero, cuando comenzó la poderosa ofensiva militar de EEUU e Israel contra Teherán.

Trump advirtió que cualquier barco que intentara burlar el cerco naval a Irán sería aniquilado de inmediato, con la misma tecnología utilizada en el combate contra el narcotráfico en aguas del Caribe.

De forma simultánea, Arabia Saudita reabría en tiempo récord el gigantesco oleoducto este-oeste, construido en 1981 como una ruta estratégica que conecta los campos petroleros del Golfo Pérsico con el Mar Rojo y con una capacidad de bombeo de 7 millones de barriles de crudo diario. El objetivo es reactivar el suministro energético a China, Europa y otros países que dependen del oro negro saudita, ruso e Iraní.

El gobierno del presidente Trump cumple una vez más con sus promesas. En su primer discurso al retomar la Presidencia, el líder republicano dijo: “lograremos la paz mediante la fuerza y el poder de EEUU”.

Y a través del poderío militar, la fuerza, la inteligencia, y el respaldo directo del gran aliado Israel, hoy Estados Unidos sentó en la mesa de negociaciones a Irán y el Líbano (arrastrado a la guerra por Hezbolá), con el apoyo y la gratitud de casi el 100% de los países de la región.

El cambio histórico de correlación de fuerzas y estabilidad en el Medio Oriente -gracias al liderazgo en Washington- parece estar más cerca que nunca, algo impensable para muchos hace apenas cinco semanas atrás.

El plan maestro

Además de la transformación en el espectro geopolítico regional y global, Trump expuso el doble rostro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la necesidad de analizar una salida de EEUU de esa Alianza, que como dijo el propio mandatario y su jefe de diplomacia, Marco Rubio, el “camino de la OTAN es de un solo sentido”: contar siempre con EEUU, pero no a la inversa.

Los aliados que creía tener Norteamérica ya no son tan aliados, después de la guerra contra el régimen de los ayatolas y en esa lista se incluyen Reino Unido, España, Italia, Francia, Japón y Corea del Sur.

Con la operación en Irán, Washington también demostró quién era realmente el enemigo y creador de la inestabilidad en el Medio Oriente: el régimen de Irán, que cuando se vio acosado y perdido atacó incluso a tradicionales aliados.

Nunca antes, Washington pudo agrupar a su lado ni la mitad de países del Medio Oriente, una zona de conflicto muy compleja a lo largo de la historia y antiamericana por naturaleza.

Otras conclusiones antes del posible cercano final de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní son las siguientes:

- Estados Unidos se consolida como la primer potencia militar, económica, tecnológica y estratégica del mundo.

- Irán se encuentra estrangulada y tendrá que aceptar las exigencias de la Casa Blanca sobre su programa nuclear, el uranio enriquecido y su industria de misiles y drones, puntos clave para Washington.

- El poder político y económico del régimen ayatolá está a las puertas de su desaparición o transformación radical. El militar no existe.

- El control de EEUU sobre Irán será a partir de ahora permanente y de muy cerca.

- Trump ha disparado las exportaciones de petróleo y gas estadounidenses a niveles récord.

- El mandatario estadounidense priorizó el golpe militar a Irán con su amenaza nuclear y terrorismo por encima del precio del petróleo, porque EEUU es el mayor productor de crudo del mundo con gran diferencia y tiene de su lado al resto de los grandes productores para trazar estrategias de emergencia y llevar los precios lo antes posible al mismo nivel o menos del que se encontraban antes del ataque a Irán.

A EEUU no le interesa el petroleo iraní

- El mito de que a EEUU le interesa el petróleo iraní es falso. Irán producía dos millones de barriles diarios antes de ser atacado; EEUU produce 13,8 millones de barriles de crudo diario como promedio, con picos que superan los 14,2 millones. Y ahora con las mayores reservas de gas y petróleo del planeta a su favor en Venezuela y en sus regiones no exploradas, con la esperanza de anexión de Groenlandia o derechos a la exploración y explotación de zonas ricas en yacimientos minerales fósiles y otros fundamentales para el desarrollo de tecnología moderna.

- El Presidente reactivó y puso en el nivel más alto la producción de armamento de alta tecnología. Las empresas militares estadounidenses se encaminan a cuadruplicar la producción y duplican los contratos de ventas. Con este gran paso, Trump regresa la economía estadounidense al pilar que la hizo poderosa en las décadas de los 1970, 1980 y 1990: la industria militar.

- A pesar de la guerra, Washington finalmente impondrá la paz, probablemente duradera, en la región más conflictiva del mundo.

- El gobierno de Trump suma a su política arancelaria, la consolidación del dólar estadounidense como activo operacional, cambiario y de reserva junto al despunte de la industria nacional con inversiones de 7 billones (trillions) de dólares (tras un declive y posición estática en los últimos 20 años), entre otras causas por la dependencia de China.

Otras conclusiones

- Las operaciones militares en Venezuela, el Caribe y en Irán sitúan a EEUU en la mejor posición geopolítica y estratégica desde la hora final de la Guerra Fría.

- Con la ofensiva contra el régimen islámico iraní -aliado de China- y la crisis temporal en Medio Oriente, el jefe de la Oficina Oval pone al gigante asiático en una situación más compleja al quitarle el 17% de sus importaciones de crudo barato durante décadas a través de Irán y Venezuela, un problema que se agrega a la caótica situación interna y económica de Pekín, semanas antes de firmarse -probablemente- un nuevo acuerdo comercial entre ambas potencias.

- China y Rusia -viejos aliados de los ayatolás- se convierten en simples observadores mientras el mandatario estadounidense movía con maestría negociadora y militar todas las fichas sobre su tablero para un Nuevo Orden Mundial, pero esta vez con el control de EEUU y no de China, como habían planificado las élites globalistas del siglo XXI.

- Jinping y Rusia, al que no le va a extender el período de aplazamiento de sanciones, pasan a la defensiva con una visible y notable desventaja. El Kremlin, desgastado por una guerra de cuatro años, y Pekín en caída libre empresarial, agudizada ahora frente al ataque económico y estratégico incesante de Washington. Desde la llegada de Trump al poder, China no ha tenido un solo mes de respiro, tranquilidad y alivio. La visita del líder republicano a Pekin, aplazada por la ofensiva en Irán, está prevista para el 14 y 15 de mayo.

- Trump ha concretado el mayor golpe militar en la historia al terrorismo internacional y corta la cabeza de la serpiente y la mayor fuente de ingresos para grupos terroristas (Irán) en diversas regiones del planeta.

Aunque Trump había explicado en público sus intenciones y había dado a conocer de forma general algunos de sus planes y objetivos, muchos creyeron que se trataba de fantasías en su delirio nacionalista y que en cuatro años le sería imposible cumplir ni con un tercio de lo que había prometido en sus discursos de campaña electoral y en sus primeras apariciones tras retomar la Presidencia. Pero… la realidad indica lo contrario, una realidad que no agrada a sus adversarios políticos y mucho menos a los enemigos de EEUU.

Política exterior como punta de lanza

China, que se atrevió a insinuar en un momento que entregaría armas a Irán, tuvo que retractarse y se comprometió a no hacerlo ante las advertencias de Trump; y se supone también después de alguna llamada de esas que no salen en los diarios ni en titulares, pero que en el silencio y en directo tienen su enorme connotación y poder.

El gobierno de Trump lo ha apostado todo y a gran velocidad -antes de las elecciones legislativas de medio término- a piezas clave en su política exterior transformadora: Venezuela, Irán y en lista Cuba.

Los considera pasos necesarios para reforzar su megaplan “America First” o “América Primero” y eliminar elementos adversos externos que le iban a impedir u obstaculizar la concentración de sus fuerzas en el trabajo dentro de EEUU en sus dos últimos años de período presidencial, en los que también deberá preparar a su sucesor en la Casa Blanca.

Trump ya vio cómo el gobierno de Joe Biden tiró por la borda en sólo meses su gran trabajo de cuatro años de su primer mandato. Y evitará por todos los medios que esto vuelva a ocurrir. El propósito esencial es que sus logros perduren durante las próximas décadas y para eso necesita de relevos consecuentes con sus políticas y el interés fundamental de mantener la grandeza y el liderazgo recuperado de la nación americana

Antes de pasar a Cuba, el jefe de la Casa Blanca está obligado a terminar con el régimen iraní, cuyas dos únicas opciones en estos momentos son negociar, sin juegos ni manipulaciones como siempre ha hecho, o atenerse a la asfixia total. Por su parte, Trump tiene el triunfo y el control en sus manos. Lo único que podría apremiarle es su cronograma.

Según versiones de prensa, el Departamento de Guerra estaría en el estudio minucioso o dando los toques finales a diferentes escenarios de una probable intervención militar en Cuba, en caso de que el presidente Trump decidiera emplear la fuerza para desactivar el régimen dictatorial más antiguo del planeta con 67 años de poder represivo, crímenes y un sistema totalmente fallido y autodeclarado enemigo histórico y acérrimo de EEUU a menos de 100 millas.

lmorales@diariolasamericas.com

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FUENTE: Con información de AFP, The Wall Street Journal, Reuters, EFE, Bloomberg News, The New York Times y Fox News

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